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Etiquetas:   Micro abierto   -   Sección:   Opinión

O rompemos lastres, o nos hundimos

Pelayo López
Pelayo López
lunes, 3 de abril de 2006, 22:29 h (CET)
Hoy comenzaré lanzándoles una pregunta que, creo, refleja sustancialmente la hipocresía de nuestra sociedad acomodada, y más alturista, si me permiten el vocablo, que altruista. ¿Qué les parecería a ustedes si yo le ofreciese, a un matrimonio de una aldea en un país asiático o africano x, 260.000 euros por su hij@ de 15 años para que viniese a trabajar a mi casa de asistente o asistenta?. Ya se sabe que las comparaciones son odiosas, e incluso algun@s ya le estarán dando vueltas a sus perspicaces mentes para analizar semejante conducta, a priori, tan pervertida. Ahora, sólo tienen que dar la vuelta a la tortilla y aplicar esa cantidad a otra operación mercantilista. Resulta que el conjunto inglés del Chelsea le ha ofrecido al Español de Barcelona esa cifra por un jugador periquito de 15 años, y, mientras, niñ@s de apenas 10 años confeccionan en el tercer mundo los balones de las grandes multinacionales con los que luego se disputan los partidos de estas estrellas.

Hablando de estrellas, aparte del eclipse de la semana pasada, otro ocultamiento, en este caso de artificio, es el que, en buena medida, sufren los ciudadanos de Marbella, y no lo digo solamente por la masiva edificación y la también consecuente contaminación lumínica, sino, sobre todo, por los juegos varios de magia que algunos cuerpos del municipio presuntamente parecen haber llevado a cabo. No es la primera vez que Marbella se ve sacudida por fenómenos de esta naturaleza, y, si bien podríamos aventurarnos a adelantar el que podría ser el próximo slogan de la ya famosa portalada de la ciudad, lo cierto es que, por prudencia y deseos de que se produzcan aires definitivos de cambio en la dirección propicia, no lo haremos. El oro a pie de calle es más gris, viscoso, y voluble, vamos, para entendernos, el cemento, aunque tampoco sé el motivo de tanto escándalo, si cada uno en su lugar tiene su propio plato. Además, aprovechando el lenguaje bíblico, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado a semejante escala en el mismo ámbito territorial.

Prudencia y constatación son dos términos que hemos escuchado mucho también en las últimos días para hablar sobre el proceso que puede haberse abierto en el País Vasco. Sin embargo, hasta quien tiene la potestad de encauzar este rumbo ha manifestado divergencia entre actos y palabras. Quien dice que no miente, y lo hace, y quien dice que es leal, y tampoco lo hace, ambas circunstancias según los datos que han publicado incluso fuentes cercanas a los propios interesados referentes a las negociaciones y a las fechas, podría ser tachado de muchas maneras, pero, una vez más, lejos de caer en errores presentes de muchos otros –uno cometerá muchísimos, pero al menos trata de evitar los del resto- y acercarnos a la descalificación verbal tan de moda en estos tiempos, tan solo diré que aquellas palabras y estos hechos no coinciden.

Y como uno no se dedica única y exclusivamente a criticar la labor de nuestros gestores –ya saben ustedes que es muy fácil acabar tildado de lo que no se es-, he de reconocer que esta semana pasada también nos han devuelto una brisa de esperanza en dos asuntos, aprovechando el término sin ninguna condición peyorativa, enquistados durante años. La sempiterna condición de funcionario tan criticada por los que no lo somos, síntoma evidente de nuestras envidias más sanas, y las listas de espera, en este caso limitadas a las de una enfermedad tan importante como el cáncer, parecer tener los días contados según los propios responsables ministeriales. Desde aquí nuestro aplauso y nuestra invitación a que sigan rompiendo con situaciones tan ancladas, y con cuyo avance se muestran signos evidentes del desarrollo de una sociedad. O rompemos lastres, o nos hundimos.

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