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El clásico... ¡robo!
Enrique Salvatierra
Volvemos a lo de siempre. Ayer se vivía y se respiraba un clásico bastante diferente. Esa diferencia abismal, tanto de puntos, como de juego, se había reflejado también en las gradas, el Camp Nou no se llenó, y en el ambiente de prepotencia que se veía en los días previos a un partido que para los aficionados cules, era de puro trámite, todo lo contrario que para el conjunto blanco, que llegaba con aires de venganza del despropósitos de Ronaldinho en la ida del Bernabeu, y con el orgullo herido de la más que posible realidad de acabar un nuevo año tan “blanco” como la camiseta que visten.
Y comenzó el partido sin que escucháramos la mas que clásica pitada a Figo, todo lo contrario, tímidos pitidos al saltar el Real Madrid al campo y poco más. La afición pensaba más en el trascendental partido del martes ante el Benfica. Hasta ahí todo estaba siendo muy diferente a lo vivido en los últimos clásicos. Pero entonces apareció la figura de un hombre vestido de negro, que hasta hace unos días había estado en huelga por el impago de su salario (porque los árbitros también cobran, como profesionales que son). Medina Cantalejo, se encargó de que el partido recuperara el aire tradicional de siempre, porque ¿qué seria de un Real Madrid- Barcelona sin polémica? Ayer, para no ser menos, también la hubo, casualmente cayó hacia el lado barcelonista, un hecho bastante normal en las dos ultimas temporadas. Primero fue un penalti inexistente de Roberto Carlos, que en la siguiente jugada se auto-expulsaría infantilmente, sobre Van Bommel, que el árbitro, lejos de la jugada, no dudo en señalar. Y el contraste fue el penalti cometido por Oleguer a Ronaldo, en el que el arbitro no dudo en sacar la tarjeta amarilla al delantero madridista, por simular la caída...
Son dos situaciones bien distintas, que el árbitro, causalmente repito, no duda en decantarlas a favor del conjunto presidido por Laporta, fiel seguidor del imputado Villar.
A pesar de esto, hay que reconocer que el Barcelona tuvo oportunidades de haber goleado al Real Madrid, pero también de haber perdido por la mínima en algún que otro contragolpe. El Barcelona jugó mejor, no como de costumbre, pero siguió creando infinidad de ocasiones que una y otra vez eran repelidas por un inconmensurable Casillas. Este equipo, ganador más que virtual de la Liga, no necesita de ayudas arbitrales para ganar partidos, ya que les basta y les sobra con el gran fútbol que practican. Estos árbitros con ansias de protagonismo, el de ayer es suplente en el Mundial, que convocan huelgas (comprensibles) por su condición de profesionales del deporte, deberían mostrar una mayor objetividad sobre el césped. Ya que si piden cobrar como profesionales, que actúen como tales. En fin…a pesar de todo, la vida sigue igual: un nuevo clásico, una nueva polémica, un nuevo robo…y el Barça más líder.
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