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Ya tenemos Estatut

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 2 de abril de 2006, 22:44 h (CET)
Desde el pasado lunes 27 de Marzo los valencianos tenemos un nuevo Estatut. Nuestra Ley de leyes pasó por el último escalón que le quedaba y fue aprobada, con los votos a favor de los dos partidos mayoritarios y en contra de Esquerra Unida y el de un tránsfuga del PP aliado ahora en las filas de Convergencia Valenciana, por las Cortes valencianas. Para unos, Partido Popular y PSOE, fue un día de fiesta y celebración mientras los nacionalista y la izquierda convergieron en denominar a esta disposición legal como “Estatut de la vergüenza”.

Ya sólo nos queda la sanción real y la publicación del texto en el Boletín Oficial del Estado para que éste entre en vigor. Los valencianos nos quedamos en puertas de tener autonomía durante la Republica ya que el comienzo de la guerra incivil frustró las aspiraciones de los políticos de entonces. Después, en plena transición, fue aprobado el Estatut que hasta la fecha ha venido rigiendo. Una disposición que no contentó a nadie y que nos dejó a medio camino entre las nacionalidades denominadas históricas y aquel “café para todos” que devino en la España de las autonomías. Ahora el próximo 27 de Abril, aniversario de la derrota austracista en Almansa que supuso la derogación de nuestros fueros, nuestras autoridades podrán celebrar que hemos sido los primeros en España en tener un Estatut renovado.

Pero la verdad es que tan sólo la prensa de esta Comunidad ha dado especial relieve a este hecho. Tanto durante los meses de discusión como ahora con la aprobación y durante su paso por el Congreso y el Senado, otros ecos han silenciado a nuestro Estatut. Todas las columnas quedaban en exclusiva para nuestros vecinos del Norte mientras aquí, poco a poco, los dos partidos mayoritarios iban intentado parir un texto legal que fuera posible aprobar al menos con el consenso de ambos. Tampoco los ciudadanos valencianos han demostrado interés por el nuevo Estatut. Las encuestas dicen que el grado de conciencia nacional entre los habitantes de esta Comunidad es menor que en Andalucía. Nuestro Estatut ha pasado como de puntillas por los mentideros estatales y por las calles valencianas.

Entre las disposiciones de nuevo cuño recogidas en el texto legal cabe resaltar que, también nosotros los valencianos, somos una nacionalidad histórica y así se recoge en el preámbulo, se recupera el derecho foral civil valenciano haciendo que, en cierta manera, este Estatut sea la continuación de las leyes derogadas por Felipe V, se establece la capacidad del President de la Generalitat para disolver las Cortes y convocar elecciones, se establece un Servicio Tributario autónomo aunque el tema de la financiación se deja para más adelante, se eleva a última instancia judicial al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad, se da solidez legal a la Academia de la Llengua con lo que sus disposiciones serán de obligado cumplimiento y se establece una amplia carta de derechos sociales que para ser verdaderamente efectiva tendrá que ser desarrollada en leyes posteriores.

Estamos ante un texto legal que demuestra que el consenso entre los dos partidos mayoritarios esta vez sí ha sido posible, un proyecto pragmático y moderado que a nadie de los que en Madrid ocupan el poder y aquí la oposición y viceversa ha molestado. La pena es que no haya sido posible el consenso de todas las fuerzas políticas presentes en las Cortes valencianas. La lengua y las barreras electorales lo han impedido. El primer tema ha quedado, parcialmente, solucionado con la inclusión de la Academia de la Llengua en el texto legal, y la segunda, siempre que exista verdadera voluntad, podría ser solventada con una ley que establezca los limites electorales en la consecución del 3% de votos en cada circunscripción electoral. Pero veo difícil que esto suceda antes de las próximas elecciones ya que, es mi parecer, a ninguno de los dos partidos mayoritarios les interesa la aparición de nuevos partidos tanto a su derecha como a su izquierda. Ahora a esperar el 25 de Abril donde los de siempre seguirán celebrando la derrota ante las tropas borbónicas y otros, también como siempre, celebrarán el nacimiento de este nuevo Estatut que pasó sin pena ni gloria por la política nacional.

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