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D. Quijote juega a balonmano
Antonio Álvarez
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un club de balonmano de grandes pivotes, seguros porteros y hábil entrenador”. Así podría comenzar la historia del Balonmano Ciudad Real. Y es que, este equipo, que se fundó en 1981 y que puede asemejarse al Villarreal, también está haciendo, como los castellonenses, historia en Europa.
Ciudad Real se está convirtiendo en una importante ciudad del balonmano europeo. Al igual que Pamplona o Barcelona, o en la misma línea que fue en su momento Cantabria gracias al Teka. Y es que, por si alguno no lo sabe aún, el equipo de Dusjhebaev está a punto de meterse en la final de la Liga de Campeones. Su contrincante es el Flensburgo alemán.
Los manchegos ganaron en el Quijote Arena por nueve goles (31-22) y han dejado prácticamente sentenciada la eliminatoria. Y digo prácticamente, porque los enfrentamientos entre Cuidad Real y Flensburgo van camino de ser históricos. En el año 99, los españoles perecieron ante los alemanes en la final de la City Cup. Pero tres años más tarde, se tomaron la revancha y vencieron a los germanos en la final de la Recopa de Europa.
El Balonmano Ciudad Real sufrirá el próximo sábado en Alemania, pero con la dirección de Talant, los goles de Uríos y Rutenka, las paradas de Sterbik y Hombrados, además de los consejos de su presidente, Domingo Díaz de Mera (quien se basa en tres principios fundamentales: ilusión, trabajo y humildad) llegará con toda seguridad a su primera final de la máxima competición continental.
Allí le esperará el Portland San Antonio, puesto que los de Zupo no deberían de tener demasiadas complicaciones para superar los dos goles de ventaja (29-27) que traen los húngaros del Veszprem. Aunque, es cierto que no hay rival pequeño, y de eso en Pamplona deben de saber mucho gracias a su Osasuna. Será una final trepidante, donde el Portland intentará desquitarse de la final perdida el pasado año frente al Barça y el Cuidad Real coronar un proyecto ilusionante que comenzó hace seis años.
Además, por si el nivel del balonmano español no quedara claro, ya no sólo a nivel de selección, sino también en lo que a clubes se refiere, el B.M. Valladolid buscará el domingo entrar en la final de la Recopa. Deberá de administrar la renta de cuatro goles (29-33) que se trajo de Rumanía, para superar al desconocido Constanza.
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