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Malhaya la corrupción donde la haya, en cualquiera parte de España
Juan Pablo Mañueco
LA ALCALDESA de Marbella y otras rubias y rubios concejales y asesores de su panda han sido detenidos dentro de la Operación Malaya, que yo no sé por qué se han ido tan lejos para estos menesteres policiales. A Marbella, digo. Habiendo tantos otros lugares en España donde practicar redadas por vulgaridades como las que se les imputan: cobro de comisiones ilegales, malversación de caudales públicos, prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y maquinación para alterar el precio de las cosas.
¿Es que acaso la venta del “solar patrio” no es la principal función de todas las comisiones de urbanismo, que para eso es de nuestros políticos, con los importantes beneficios personales y partidarios que eso rinde...? ¡Será por falta de tramas en cada Ayuntamiento y hasta en cualquier dependencia oficial para éste o para cualquier otro asunto!
Lo mismo digo, que para muestra cualquiera puede aportar botones idénticos a toneladas, sobre la maquinación de abrir diligencias informativas por parte de la Fiscalía Superior de Cataluña a ERC, en relación a la exigencia de una cuota de su sueldo a cargos políticos para financiar al partido. Eso ocurre en las peores familias de nuestra política, que son todas...
Incluso si ERC se hubiera excedido, presuntamente, en las coacciones o en la vulneración del derecho al trabajo... a mí lo que más me preocupa es la omisión del deber de trabajar que tienen todos los que cobran un salario por ello: funcionarios de cualquier rango y nivel incluidos, por ejemplo.
Y no digo que los antecitados no merezcan ingresar en el trullo, sino que, como siempre, han ido a cazar a los menos amparados por padrinos: a unos del GIL, cuyo fundador cometió la osadía de asaltar las arcas públicas por libre, y a ERC, a quienes los que tienen regulados sus porcentajes desde siempre quieren ahora arrojar por la borda de los chorizos inservibles.
Malhaya la corrupción donde la haya, pero resulta que todo el sistema es haya, digo corrupción.
Haya por aquí, haya por allá, vaya bosque de hayas que es todo verticalismo: ya sea pluripartidista (como el hayedo actual, donde cada latrocinador se apunta a su respectivo hayal) o unipartidista (peor, como antaño), pero siempre verticalista; porque en esto el sistema autárquico no varía, para que prosiga el latrocinio político sobre una sociedad inerme e indefensa.
¿Y la "Justicia", mientras tanto, qué? La "Justicia" es otra putrefacción: que se lo pregunten a Cándido Conde Pumpido.
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