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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Tribunal de Cristo

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 29 de marzo de 2006, 20:04 h (CET)
Slovodan Milosevic, conocido como el carnicero de los Balcanes, ha sido ncontrado muerto en la celda en la que se hallaba mientras era juzgado por el tribunal Penal Internacional, por los crímenes cometidos durante los conflictos bélicos que asolaron a la antigua Yugoslavia. La repentina muerte de Milosevic ha sido para muchos un desengaño porque se han visto privados de que finalizase un juicio en el que debería habérsele condenado por los crímenes que se le imputaban.

Milosevic encabeza una larga lista de dictadores que campan a sus anchas, a menudo, con el consentimiento de los gobiernos occidentales que se dicen democráticos. Esta lista de nombres que tienen las manos manchadas de sangre evaden la justicia e impiden que sean juzgados por sus crímenes. ¿Es que no hay justicia? Si la cosa fuese así sería algo muy decepcionante. Con palabras de Jesús, este no es el final feliz que aguarda a los malhechores. El Evangelio dice que cuando Jesús vuelva en su gloria "pagará a cada uno conforme a sus obras" (Mateo,16:27). Es relativamente fácil burlarse de la justicia humana. No ocurre lo mismo con la divina. El profeta Isaías, anticipando lo que sucedería el día en que Jesús volvería a la tierra en su gloria para sentarse en el trono para juzgar a toda la tierra escribe: "Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia terrible del Señor, y del resplandor de su majestad. La altivez de los ojos del hombre será abatida y la soberbia de los hombres será humillada, y el Señor será exaltado aquel día. Porque día del Señor de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido" Isaías,2:10-12).

La descripción que hace el profeta del día del Señor es espeluznante. Debería servir para hacer abrir los ojos de los delincuentes. Describe aquel momento "en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio" (Romanos,2:16). Quienes se han hecho a la idea de que Dios es un Padre bonachón que lo consiente todo y de que nada le importa lo que hagan los hombres se llevarán un desengaño cuando llegue el momento de la verdad. El apóstol Pablo quiere que reflexionemos cuando escribe: "Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre). En ninguna manera, de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?" (Romanos,3:5,6) .

Cuando el anuncio profético de Isaías se haga realidad en el momento que el Cordero (Cristo) abre el sexto de los siete sellos que nadie más puede abrir para descubrir su contenido , se vio un gran terremoto acompañado de un cataclismo cósmico. Ante una catástrofe de tal magnitud: "Los reyes de la tierra, y los grandes,, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero (Cristo), porque gran día de su ira ha llegado, ¿y quién podrá sostenerse en pie?" (Apocalipsis,6:15-17).

Nos sentimos estafados con las sentencias que dictan jueces ante casos de faltas que conmocionan a la ciudadanía. Quedamos estupefactos al ver como delincuentes de cuello blanco no llegan ni tan solo a cruzar el dintel de la puerta que da acceso a la prisión. La gente se siente engañada. A pesar de ello, no le gusta oír decir de un Dios que siendo infinitamente justo no puede dar por inocente al culpable y que pagará a cada uno según sus obras, sean buenas o malas.

De ninguna de las maneras nos hemos de sentir decepcionados porque el Milosevic de turno pueda eludir presentarse ante un juez que dicte sentencia condenatoria. Todos los seres humanos, una vez el cuerpo yazca inerte, tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas de todas nuestras obras efectuadas. En aquel momento se realizará la justicia inexistente aquí en la tierra y que tantas quejas provoca su ineficacia.

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