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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Mediación familiar en el Congreso

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
miércoles, 29 de marzo de 2006, 20:04 h (CET)
No es oro todo lo que reluce, cuando las palabras y la semántica tienen calificativos y matizaciones. Un ejemplo de ello es la proposición no de Ley en el Congreso del Grupo Parlamentario de Izquierda Verde (IU-ICV), en la que insta al Gobierno en el plazo de 6 meses, a redactar un proyecto de Ley sobre Mediación en conflictos familiares. Me trae al recuerdo la postura de ese grupo ante la ley del divorcio y concretamente la postura de una de sus diputadas, que explicaba que serían los jueces con el tiempo los que irían incorporando las propuestas de la mediación y la custodia compartida. Evidentemente no su grupo. Está claro que el principio de cuando el agua suena, remuevela fuertemente hasta que quede en calma, para que todo quede como está. Propone este grupo que el juez establezca "la mediación como un recurso voluntario alternativo de solución de los litigios familiares, por vía de mutuo acuerdo". Está claro que si existe voluntariedad en las partes el juez aceptará lo que ellos acuerden, con mediación o sin ella, por lo que partimos de un oxímoron imposible. No es nada nuevo esta proposición reclamada por el Defensor del Pueblo y siguiendo las directrices de la Unión Europea: voluntariedad, imparcialidad, neutralidad y confidencialidad. No obstante la dudosa efectividad de la voluntareidad viene reflejada, por las estadísticas sobre divorcios contenciosos en aquellas Comunidades que tienen legislada la Mediación Familiar: Cataluña, Valencia Galicia y Canarias.

No en vano la obligatoriedad de la mediación en los divorcios contenciosos para parejas con hijos, fue defendida por el Grupo Popular en la ley de modificación del Código Civil en esta materia. Dos no se ponen de acuerdo si uno no quiere, que suele ser al que la estadística y previsiblemente el tribunal le concederá casi todo. La obligatoriedad garantiza el compromiso de las partes al acuerdo en beneficio de los hijos, desbrozando o descubriendo intencionalidades negativas que van a permanecer con posteriodad, y que podrán servir de base para una justa resolución judicial en el caso que no exista un acuerdo global. Mediación familiar sí, pero no de esta forma, cuyos resultados autonómicos conocidos son los llamados Puntos de Encuentro: lugar para que los padres vean a sus hijos, por que no hubo voluntariedad de acuerdo.

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