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¿Qué nos habrá ocultado Sánchez de sus pactos secretos?

Desde Bélgica creen que podrán tumbar al Estado español manejando a sus peones de la Generalitat catalán
Miguel Massanet
miércoles, 16 de enero de 2019, 08:43 h (CET)

Una de las más brillantes personalidades del siglo XVII, G.W.Leibniz, hombre de múltiples actividades, según sus biógrafos. A él se debe la teoría del principio de “la razón suficiente”: de que por cada proposición verdadera hay una razón por la que es verdadera en lugar de falsa. Él creía que había una razón para todo una razón suficiente para todo y que, por cada proposición debe haber por la que es verdadera en lugar de falsa. Él creía que había una razón para todo y, en consecuencia, también pensaba que debía haber una razón por la cual Dios creó el mundo tal y como es, en lugar de hacerlo de otra manera. De ello dedujo que este mundo era el mejor de los posibles; una argumentación que dejó reflejada en su único libro publicado: Teodicea. No obstante la evidente inteligencia del señor Leibniz, es difícil que, en la actualidad, existan muchas personas que sigan aceptando la conclusión a la que llegó este filósofo de que, en realidad, este mundo en el que nos ha tocado vivir, es el mejor posible si, excluyendo la intervención de Dios en su creación, tomamos en consideración que es evidente que, al menos desde el punto de vista de la humanidad y de su poco ejemplarizante comportamiento desde que existe como pobladora de la Tierra, en ocasiones más que un “paraíso” hemos sabido convertirlo en lo que se podría considerar como la antesala del Infierno, donde el espíritu del maligno parece recrearse en introducir el mal como fiel acompañante y consejero de muchas de las acciones que, los vicios y el egoísmo de los hombres, son capaces de convertir en verdaderos crímenes de lesa humanidad.


Cuesta reflexionar desapasionadamente sobre lo capaces que llegan a ser los miembros de una comunidad, de una raza o de un Estado de convivir en paz los unos con los otros sin que, la semilla de la discordia, germine de la mano de aquellos inconformistas que piensan que todo puede mejorarse, que el cambio siempre lleva a una situación mejor o que desean darse a conocer con la intención, no siempre honesta y bien intencionada, de situarse por encima del resto de miembros de la comunidad en cuestión. Tipos como Musolini, Hitler, Stalin, Ho-Chi-Ming, Mao-Ze-Dong o los dirigentes del actual Estado Islámico, se han empeñado, en nombre de las personas necesitadas, de la pobreza, de la injusticia o de esta igualdad en cuyo empeño los pretendidos defensores de este imposible, que nunca podrá darse mientras el mundo es mundo, por simples razones étnicas, fisiológicas, morfológicas, sicológicas, intelectuales y de morbilidad que forman parte la propia naturaleza humana y que, salvo que la clonificación sea capaz de crear seres en serie, perfectos, sin taras físicas ni morales e incorruptibles por los vicios que corrompen a las personas, lo vemos como algo ilusorio e imposible de conseguir.


Esta incontrolable tendencia, tan propia de estas naciones meridionales de Europa, esa rebeldía de las razas latinas contra cualquier intento de poner orden, de civilizarlas, de someterlas al imperio de la Ley, de controlar su natural rebelde, insumiso, insubordinado y conspirador, hace del pueblo español un grupo humano especialmente difícil de gobernar, propicio a no acatar aquellas limitaciones que se le intentan imponer en beneficio de la colectividad y con tendencias poco amigables para relacionarse con miembros de otras comunidades aunque, como sucede en España, haga siglos que decidimos convertirnos en una nación común bajo el imperio de la Ley. Precisamente, cuando la nación parecía encaminada a superar uno de los momentos más delicados, provocados por la crisis económica de fines del 2007, durante los cuales nuestra nación tuvo que pasar por situaciones verdaderamente peligrosas, azotada por un paro incontrolable, por el cierre de empresas, industrias y comercios y, durante la cual, muchos españoles se vieron abocados a la miseria, a la ruina y a los recortes, algo inevitable si se quería sobrevivir a las consecuencias de una crisis que afectó a todo el mundo civilizado y fue motivo de que muchas naciones, como fue el caso de Grecia, tuvieran que ser rescatadas ante su impotencia de afrontar, sin ayuda, la crisis.


En estos momentos nos encontramos ante una situación en la que, los rebeldes catalanes, están dirigidos desde Bélgica, por un individuo que se ha creído ser un libertador de la patria catalana y que, desde su dorado refugio en Waterloo, rodeado de su camarilla de colaboradores y viviendo a cuerpo de rey, se cree que podrá tumbar al Estado español manejando a sus peones de la Generalitat catalana. La comunidad catalana, en estado de emergencia desde hace varios años, sin que ninguna de sus instituciones funcione y con la particularidad de que un 50% de sus ciudadanos están en contra de su aventura separatistas aunque, los que siguen empeñados en enfrentarse al Estado español, nunca se refieren a ellos por considerarlos como meros inadaptados a los que conviene neutralizar y a los que no se les presta la menor atención salvo cuando, algunos valientes, se atreven a protestar por la discriminación de trato que reciben.


En manos de un presidente del Gobierno, cuyo único objetivo consiste en imponer en España sus ideas sobre la mejor forma de arruinar el país, de desobedecer las normas que se nos han impuesto por la propia CE y con la inconsciencia propia de aquellos que están cargados de prejuicios socializantes, sin tener en cuenta el entorno en el que nos desenvolvemos, nada propicio a estas aventuras igualitarias y de estatalización de la economía productiva, insisten en políticas consistentes en incrementar el gasto público hasta límites insostenibles con el objeto de ganarse los votos de aquellos infelices que no piensan en que, todo lo que se les va dando para atraerlos dentro de unos meses o unos años lo van a perder con los impuestos que van a tener que pagar y con la recesión económica que, por desgracia y vistas las advertencias que ya nos están llegando de las instituciones europeas, hay grandes posibilidades de que la crisis que hemos pasado vuelva de nuevo, para azotarnos de nuevo a todos. Si esto ocurriera, lo primero que nos sucedería sería que, a la falta de visión económica, al despilfarro en gasto social que, insensatamente, haya decidido, el ejecutivo de P.Sánchez, poner en funcionamiento para conseguir mantenerse un tiempo más en el poder; se le añadiría lo que nos pudiera repercutir de una nueva recesión que, con toda probabilidad, el actual gobierno no estaría en condiciones de capear dado el debilitamiento que está a punto de producirse como consecuencia del abandono del actual gobierno de atender, con prioridad, todo lo que nos pudiera volver a la situación de pre quiebra, embebido como está en solucionar el problema catalán que le impide que, los PGE para el 2019, sean aprobados.


La realidad es que, España, está pasando por una etapa en la que todo lo que no sea provocar problemas de índole social, satisfacer a las feministas en su batalla por imponerse a los varones, calmar a los catalanes cediéndoles todo lo que reclaman, fruto de una táctica hábilmente explotada por los dirigentes soberanistas, consistente en desplumar al Gobierno central sacándole cuantos recursos puedan sin que ellos, a la vista está, cedan ni un solo centímetro en sus peticiones independentistas. Incluso si Sánchez se saliera con la suya y consiguiera que se aprobasen los PGE, la situación en la que quedaría el país seguramente nos llevaría, directamente, hacia aquella nefasta etapa en la que, Rodríguez Zapatero, nos dejó en noviembre del 2011, o sea, a un paso de la quiebra soberana, algo que ahora, los dirigentes del gobierno socialista, parecen que no quieren recordar.


Y, mientras tanto, aparte de los acuerdos secretos que pudieran tener concertados los socialistas de Sánchez con los independentistas catalanes de los que no se sabe nada, van apareciendo otros acuerdos, al parecer firmados con los comunistas bolivarianos de Podemos, a los que la actual lideresa del partido comunista, en sustitución de P.Iglesias, concentrado en sus experiencias como cuidador de bebés, que lo va a tener apartado de la política durante 6 meses, ya ha vuelto a aludir. A nosotros se nos antoja que, es increíble la falta de alguna persona del servicio del matrimonio que pudiera ocuparse de los bebés, y lo que creemos es que lo que ha sucedido es que, el impacto que tuvo en su propia clientela política causado por la compra de una casa en el barrio de Galapagar, por un importe de más de 700.000 euros, con 2.000 metros de terreno, piscina y todos los aditamentos propios de una vivienda suntuosa; ahora pretenden amortiguar el impacto negativo de un lujo semejante, haciendo ver que la pareja no dispone de medios para poner a una canguro para que se ocupe de la descendencia, mientras el señor Iglesias se preocupa de lo que le corresponde hacer al frente de su partido.


Nos preocupa que, con tanto secretismos, con tantos pactos firmados para conseguir que se aprueben unos presupuestos cuyas consecuencias nos es imposible dilucidar, todavía puedan existir otros que no han salido a la luz con otros partidos, como el PNV u otros de menor entidad, lo que esté a punto de suceder sea que el PSOE salga tan hipotecado por los compromisos off the record que se haya obligado a firmar para conseguir los presupuestos que, una vez logrado su fin, vayan saliendo a la luz en forma de exigencias de quienes tuvieren algo que reclamar en pago. Es evidente que el señor Sánchez está dispuesto a jugárselo todo para lograr llegar al año 2020, fecha de las elecciones manteniéndose al frente del Gobierno. Lo que no tenemos tan claro es que, si los meses que todavía quedan para llegar a aquellas fechas, los vaya a poder salvar el PSOE porque, si hemos sido capaces de comprender el sentido de las advertencias que les siguen llegando a los socialistas de parte de los Puigdemont y Torra por una parte, pidiendo alguna señal política que vaya en el sentido de la independencia que solicitan y, por la otra parte, de la propia Inés Montero, de Podemos, ha hecho sus propias advertencias en relación al pacto que tienen con el PSOE respecto a que, su apoyo a los PGE, no estaría garantizado si los socialistas se olvidaran de poner en práctica algunas de las condiciones que tienen convenidas en el documento que firmaron, en su día, para que existiera la colaboración que ahora se les pide.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no acabamos de ver claro lo que, aparte de la euforia que les entraría a los socialistas, bastante cabizbajos desde el gran batacazo sufrido en Andalucía por la señora Díaz, y de la serie de programas que tienen reservados para poner en marcha a partir de dicho acontecimiento; es lo que sucedería en los meses sucesivos hasta la hipotética llegada del momento de las elecciones, si es que antes no se produjeran algunos acontecimientos que les obligaran, a los del PSOE, a convocar elecciones antes de la fecha prevista. ¿Meses de incertidumbre? O ¿meses de pánico viendo venir lo que todos los que no creemos que el milagro de la ministra Montes, en sus cálculos de los miles de millones que Hacienda va a recaudar con los aumentos de impuestos (20.000) que nos tiene anunciados, sea suficiente para no tener que hinchar más la deuda pública, acudiendo a financiación exterior o bien no lo consigan, en cuyo caso habrá que escuchar lo que nos dirán los dirigentes de la CE desde Bruselas y cómo van a poder justificar el error en sus cálculos.

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