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La pesadilla de Julia Timoshenko puede hacerse realidad

Tatiana Stanovaia
Redacción
lunes, 27 de marzo de 2006, 21:50 h (CET)
El domingo pasado en Ucrania se celebraron las elecciones parlamentarias. Aunque los resultados oficialmente n ese han hecho públicos ya se sabe que ninguna fuerza política ha obtenido la mayoría suficiente para formar el Gobierno. Ello significa que los bloques y los partidos tendrán que ponerse de acuerdo entre sí.

Las variantes que ahora se discuten más que nada son dos: la restauración de la “coalición naranja” o repetición del precedente del 22 de septiembre cuando el opositor Partido de las Regiones (Víctor Yanukovich) apoyó la candidatura de Yuri Ejanurov al cargo de primer ministro.
En efecto, la intriga principal del período postelectoral en Ucrania reside en la entrada en vigencia de la reforma política según la cual el presidente perderá parte de sus poderes a favor del Gobierno y el Parlamento. En estas circunstancias el presidente Víctor Yuschenko tiene dos alternativas: o bien derogar la reforma o colocar en el cargo de jefe de Gobierno a una persona que dependa enteramente de Yuschenko. La primera variante es poco probable porque toda la élite política del país, incluidos sus aliados en la “coalición naranja” (el Partido Socialista), se opone a la revisión de la reforma. Aun cuando nos imaginemos una situación hipotética de que el Parlamento sea incapaz de formar el Gobierno, y el presidente tenga motivo para revisar la reforma, es poco probable que lo haga.
Lo más probable es que Yuschenko opte por la segunda variante en que insistirá en confirmar en el puesto de primer ministro al actual premier Yuri Ejanurov (o bien una figura análoga). Es de reconocer que este variante le conviene también a Moscú: es que justamente Ejanurov con el beneplácito de Yuschenko “bendijo” los acuerdos sobre los suministros de gas tan ventajoso para Rusia que fueron firmados en Moscú el 4 de enero pasado. Ninguna fuerza política real, aparte de “nuestra Ucrania”, es capaz de ser garante de los intereses del gas de Rusia en Ucrania. Es que todos los políticos, incluido Víctor Yanukovich “prorruso”, se manifiestan por revisar estos acuerdos, sin hablar ya de que el líder del Partido de las Regiones se va orientando más hacia el vector europeo que es alternativo al vector prorruso.
La élite gobernante que bajo las presiones de la oposición le propone a Rusia renunciar a la intermediación de la empresa “RosUcrEnergo” (lo que significa rescindir los acuerdos) en realidad sólo intenta corregir su actitud antes de las elecciones y fortalecer sus posiciones en las negociaciones con Moscú en cuanto a los precios del gas (el precio de $95 por mil metros cúbicos rige sólo en el primer semestre).
Para que Víctor Yuschenko pueda lograr que después de las elecciones el Gobierno sea capaz y se mantenga bajo su control tiene que asegurarse el apoyo por lo menos del Bloque de Julia Timoshenko, pero a condición de que ella se niegue a la participación en la toma de decisiones. Para la propia Timoshenko la coalición será posible únicamente a condición de que se le conceda un poder real y la posibilidad de ejercer este poder (es decir, apartar a sus rivales directos, ante todo, a Piotr Poroshenko).
Pero es de reconocer que Timoshenko como portador del poder será una de las figuras más inconvenientes para Yuschenko y sus allegados. Su nombramiento equivaldrá a la recaída de la parálisis del poder ejecutivo, estropeadas relaciones con Rusia, el peligro de una nueva vuelta de crisis del gas y empeoramiento de la situación socioeconómica, sin hablar ya del recrudecimiento de la guerra entre los clanes. Es evidente que el regreso a esta situación es imposible. Pero si Julia Timoshenko no obtiene un poder real no apoyará la coalición con Víctor Yuschenko. Es decir, ni Timoshenko ni Yuschenko esperan coaligarse porque sus intereses son incompatibles.
Por eso el Bloque de Julia Timoshenko no lucha por coaligarse con nadie sino contra una coaligación posible de “Nuestra Ucrania” y el Partido de las Regiones. Por algo días antes de las elecciones le exigió a Víctor Yuschenko dar una clara respuesta a la pregunta de si en el parlamento futuro se forma o no una coalición a base del bloque de “Nuestra Ucrania” y el Partido de las Regiones. Esta coalición es su pesadilla.
El problema estriba en que la alianza entre el Bloque de Julia Timoshenko y el Partido de las Regiones es imposible en principio, porque en tal caso ambas fuerzas políticas perderían su prestigio político, sin hablar ya de que sería imposible constituir un Gobierno de coalición. Al propio tiempo, los intereses de “Nuestra Ucrania” y del Partido de las Regiones tienen mucho más puntos de coincidencia. Un convenio político entre estos dos partidos sería el más factible de todos los guiones probables.
El caso es que Víctor Yanukovich comprende perfectamente que le es imposible destinar a uno de los suyos al cargo de primer ministro, pero un buen resultado en las elecciones le permitirá “vender” caro sus votos en apoyo a un premier que el presidente necesite a cambio de una serie de garantías políticas y económicas.

En tal caso esta coalición será ya una transacción por analogía con el nombramiento de Yuri Ejanurov el 22 de septiembre pasado. Es de recordar que entonces el Partido de las Regiones firmó con el presidente un acuerdo que le garantizaba, estando en la oposición, sus intereses tanto económicos como políticos. Es justamente este acuerdo lo que le dio posibilidad al partido de salir de la crisis en que se vio después de la “revolución”.

Pero en todo caso, cualquiera que sea la coalición o acuerdo concluido a raíz de las elecciones, esta coalición será inestable, y la élite política ucraniana quedará largamente atascada en la lucha por el poder, desilusionando cada vez más al público con los valores que le han permitido a la élite actual llegar al poder.

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Tatiana Stanovaia, para RIA Novosti.
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