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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Crónica de un día

Jabier López de Armentia
Opinión
lunes, 27 de marzo de 2006, 21:50 h (CET)
Nada hacía presagiar que hoy, 22 de marzo de 2006, fuera a ser un día especial, un día diferente en nuestras vidas, un día tan importante para la sociedad vasca.

La rutina era lo único que se dejaba ver al comienzo del día. El sol comenzaba a asomar la cabeza dando paso a una jornada laboral más, un miércoles más, un intermedio en la carrera hacia el ansiado fin de semana.

A mitad de la mañana llegaban a nuestros oídos campanas de paz; ecos de un posible “alto el fuego” declarado por E.T.A.; una voz de sirena que no hacía sino encantarnos con su discurso. Las voces dejaron paso a las palabras y a los hechos en cuestión de minutos. Ya era oficial, E.T.A. había declarado un “Alto el fuego permanente”.

Nos cogió la noticia en nuestros puestos de trabajo; en los institutos o en las universidades; en nuestras casas o en los parques; en las calles o en los bares. Cada ciudadano en un lugar distinto pero todos con los ojos pegados a los televisores o los oídos adheridos a las radios.
A muchos sorprendió la noticia, a otros en cambio no cogió por sorpresa y otros tantos simplemente los esperaban, pero a todos agradó notablemente la noticia acontecida.

A mí personalmente me cogió la noticia en la universidad y las sensaciones que emanaba la gente eran de alegría, de esperanza, de ilusión. Miles de sonrisas que representaban en estado puro el dictado de sus corazones. Ni vencedores ni vencidos, simplemente caras esperanzadoras a la vez que cautelosas se apropiaban de nuestras cabezas. Cautela en sus caras porque aún falta mucho por hacer, un largo camino por recorrer. Un camino llamado “el principio del fin”, y ese fin no es otro que la paz.

A medida que pasaban las horas y hacía presencia la tarde, los líderes políticos colapsaban los medios de comunicación nacionales e internacionales. Las diversas lecturas del comunicado de E.T.A. marcaban el ritmo de los acontecimientos.

Ya por la noche reflexionando en mi casa, con el día a mis espaldas y después de haber dedicado cada segundo de este precioso y esperanzador día a digerir cada palabra, cada frase relacionada con el “alto el fuego” declarado por E.T.A., me viene una pregunta a la cabeza. ¿A quién debemos agradecer que hoy estemos hablando de paz, de esperanza, de ilusión? ¿A quién?. Sólo puedo agradecer efusivamente a todos y cada uno de los agentes políticos y sociales sin exclusiones el llevarnos en ese tren que tiene cómo único destino la paz. Entiendo que todos han aportado, están aportando y aportarán una piedra, por pequeña que sea, a la construcción de esta casa, la casa de la paz.

Hoy me duermo teniendo la sensación de haber hecho los “deberes”. Me duermo con el horizonte de la paz más cercano, me duermo feliz con una sonrisa en los dientes.

Eskerrik Asko denori.

Gabon.
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