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Consumatum est. Sánchez se bajará los calzones ante Cataluña

Mientras el PP y Ciudadanos discuten por el tema de las reivindicaciones de VOX, P.Sánchez prepara su gran jugada a las autonomías, para conseguir favorecer a los catalanes, en busca de su apoyo para los PGE
Miguel Massanet
jueves, 10 de enero de 2019, 11:44 h (CET)

Nadie que conozca un poco cómo es capaz de manipular la política el señor P.Sánchez , presidente del Gobierno español, podría pensar que dejaría que “unas minucias”, como es satisfacer a los separatistas catalanes en sus demandas, con tal de conseguir el apoyo de éstos para asegurarse la aprobación de los PGE, una condición indispensable si es que quería mantenerse al frente del gobierno hasta el mes de marzo del 2020; algo que, difícilmente, podría conseguir si se veía obligado a reducir sus proyectos sociales mastodónticos con los que espera comprar los votos de aquellos que, presuntamente, saldrían beneficiados con ellos. Una táctica que tan buenos resultados le ha proporcionado a su partido en Andalucía durante 35 años que la han gobernado; asegurándose el agradecimiento de funcionarios, pensionistas, militares, inmigrantes y de todos aquellos que, de una manera u otra, han salido beneficiados de la “magnanimidad” ( con el dinero de los ciudadanos españoles) demostrada para todos aquellos a los que ha querido contentar y, especialmente, entre ellos grupos políticos a los que quiere mantener fieles al acuerdo que los unió para la “moción de censura contra Rajoy” con el fin de que no le fallen en el momento en el que deba enfrentarse a las actuales minorías constituidas por el PP, Ciudadanos y este tercer partido en discordia, VOX, que tanto ha soliviantado a toda la izquierda, que ha visto en él la resurrección de algo, un sistema de convivencia que creían que habían conseguido vencer para siempre; la sombra de una derecha que nunca ha aceptado que España se haya convertido en un terreno baldío de la ética, moral y tradiciones heredadas de la cultura romano-cristina en el que, manadas de hienas, parásitos, necrófagos y coprófagos de la política, están intentando convertir en inhabitable lo que aún queda de los tiempos en los que, gracias al Estado de Derecho, al orden, al cumplimiento de las leyes, al mantenimiento de la seguridad ciudadana y al respeto mutuo por parte de los ciudadanos de los derechos de los demás; habían conseguido hacer, de esta nación, un lugar agradable, seguro y recomendable para vivir decentemente y en paz.


Es posible que los haya que vean, en esta reacción del pueblo, una muestra de repulsión que ha surgido como rebeldía hacia unas formas erróneas de entender y respetar lo que son valores básicos de un país, los principios éticos por los que debiera regirse, el civismo, las buenas maneras, la valoración del trabajo y el esfuerzo y todas aquellas cualidades que convierten a un pueblo en merecedor del respeto de las demás naciones y de la recompensa de una vida en paz y concordia, dentro de una sociedad civilizada. Por el contrario, estamos viviendo momentos en los que nuestros gobernantes se vienen rigiendo por impulsos egoístas, por cálculos partidistas, por intolerancia hacia las opiniones de los demás, por sectarismos totalitarios y por tentaciones de controlar la vida de todos los ciudadanos, con el fin de evitar que, en algún momento, pudieran votar a quienes les pudieran desbancar del poder.


La realidad nos lleva a considerar la situación de nuestro país, la radicalidad como se vienen manifestando las opiniones de algunos grupos que, de reclamar sus derechos de forma pacífica y ordenada, han acabado por radicalizarse e incurrir en muchas de aquellas mismas equivocaciones que denunciaban de los demás. Las feministas han entrado a saco en la refriega y han demostrado que, en cuanto se trata de perder la mesura, el razonamiento, el sentido común y los modos pacíficos, no tienen nada que envidiar a los del sexo contrario y, en cuanto a exageraciones, disparates, incontinencia temperamental e incoherencia, se puede decir que han conseguido aventajarlos, si se toman en cuenta algunas reclamaciones sobre el lenguaje al que tachan de machista cuando no es más que la simple aplicación de una gramática, la castellana, que ha intentado utilizar el neutro y la terminación masculina para evitar que el lenguaje se convierta en algo incómodo, repetitivo y confuso cuando de lo que se trata en realidad, es precisamente, es su simplificación, promoción y facilidad de entendimiento; a lo que podríamos añadir la forma irracional, desmesurada y falta de continencia con la que han enfocado los casos de violencia de género, evidente reprobables y sin justificación alguna, pero que corresponde a los tribunales de Justicia el valorarlos según las leyes por las que nos debemos regir. Manifestaciones extemporáneas no son más que la demostración de que las féminas son incapaces de afrontar la delincuencia apelando a la voz de la calle y a la presión sobre los tribunales que tienen la misión de aplicar la Justicia.


El señor P.Sánchez que, si bien se trata de un sujeto evidentemente dominado por ideas fijas respecto a la forma de tratar, combatir o descalificar a sus adversarios políticos, dotado de un carácter vengativo y rencoroso, como lo ha venido demostrando con el señor Rajoy, una persona de buena fe que, con sus defectos, intentó hacerlo bien y no supo emplear con su adversario del PSOE las mismas artimañas que Sánchez supo utilizar con él para que, finalmente, consiguiera desalojarlo de la Moncloa. No obstante, no se le puede negar inteligencia y habilidad para manejar la situación, algo que le hizo recuperarse de su expulsión, cuasi violenta, de la secretaría de su partido, para regresar recuperado y con fuerza, gracias al predicamento que consiguió entre las bases del partido. Una vez más, cuando parecía estar más acorralado, a punto de no poder aprobar los PGE, una situación que le pondría al pie de los caballos, ha sabido darle la vuelta al tema y, mientras en Andalucía, las tres fuerzas que más problemas le hubieran podido causar, se encuentran enzarzadas en discusiones sobre si se alían o no para sacar al PSOE de las instituciones andaluzas, él va a anunciar, con toda seguridad, algunas medidas de índole económica que, sin ceder respeto a las peticiones de independencia de los soberanistas catalanes, les va a poner muy difícil ( la pela es la pela) el que los dirigentes de la Generalitat, endeudados hasta las cejas, renuncien aceptar, como el gesto político que le pedían al gobierno de Sánchez, las ayudas que, con toda seguridad, les va a proponer para asegurarse sus votos en el Congreso.


Sin embargo, si es cierto que la oferta que les va a proponer a los catalanes puede que le sirva de bálsamo para que los más rebeldes se inclinen por aceptar apoyar los presupuestos, existe algo que puede que no le resulte tan fácil de contrarrestar. El peligro, seguramente, lo va a encontrar dentro de su propio partido, si los presidentes del resto de comunidades españolas, tanto del PP como del propio PSOE u otras comunidades donde gobiernen los de Bildu u otros partidos abertzales, tienen la percepción de que, las cantidades que pudiera ofertar para congraciarse con Cataluña, pudieran redundar en contra de las que les corresponderían al resto de autonomías o, incluso, si éstas consideran que, aún que ellas reciban lo pactado, puedan considerar que se está favoreciendo, de una manera impropia o desmesurada, a los catalanes; precisamente por haber chantajeado al Estado para conseguirlas. Nadie puede olvidarse que, los llamados barones del PSOE, aunque pocos se han atrevido a protestar por el tema del independentismo catalán, el resto de los que menos se han pronunciado sobre el tema, no dejan de permanecer vigilantes molestos por las ventajas que viene obteniendo la comunidad catalana debido a sus amenazas de apelar a la exigencia de la independencia.


Puede que P.Sánchez confíe en mantener el orden dentro de su partido, pero existen circunstancias, a corto plazo, que pueden ponerle en un brete si, como es posible que sucediera, en las inminentes elecciones municipales y autonómicas, previstas para el mes de mayo de este año, tal y como ha sucedido en Andalucía, el factor catalán, que una gran mayoría de españoles del resto de España rechaza rotundamente, ha tenido parte de la culpa de que, el PSOE de la señora Díaz, sufriera el batacazo electoral que le ha llevado a no poder formar gobierno en su comunidad. La postura complaciente del señor Sánchez hacia las actitudes, intransigentes y desafiantes, de los políticos catalanes independentistas, contrarias a España y los españoles a los que, algunos de los dirigentes nacionalistas no han tenido inconveniente en calificar de bestias y otras lindezas como se le han atribuido al propio señor Torra, es muy posible no sea bien comprendida ni aceptada por los presuntos votantes del PSOE en sus respectiva autonomías.


Aunque es pronto para saberlo y no se tienen datos fidedignos de que ello pudiera suceder, si el efecto dominó de la aparición de VOX en el parlamente andaluz se repitiera en otras comunidades menos adeptas al socialismo que la andaluza, es evidente que iba a producir efectos imprevistos en el total de la nación española, cuyas consecuencias serían difíciles de evaluar y, evidentemente, pondrían en serios apuros al gobierno del señor Sánchez, con el peligro de que, en los comicios de marzo del 2020, el PSOE volviera a perder su hegemonía en favor de partidos más conservadores.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos el presentimiento de que nos quedan por delante meses en los que se pondrá a prueba la fuerza de los respectivos partidos. Se verá si se confirma el batacazo que se pronostica para las huestes de Podemos; veremos si el señor Casado consigue hacerse con sus propios compañeros de partido, algunos de los cuales ya han empezado a hacer ruidos molestos, una mala noticia para el PP que necesitaría cargarse de razón para convencer a los dos millones de votantes que lo han abandonado durante el periodo del gobierno de Rajoy y que son fundamentales si, de verdad, cuenta con recuperar, en las próximas elecciones, el gobierno de España. Será muy importante para el PSOE lo que suceda de aquí a la fecha de las elecciones y, especialmente cuáles van a ser, a medio plazo, los efectos de las abultadas cantidades que ha destinado para mejoras sociales que, evidentemente, va a tener que financiar con Deuda Pública (ya sobrecargada al superar el billón de euros, pese a las advertencias de Bruselas) y lo que puede que sea lo peor que tenga que superar si, como vienen anunciando, vayan a tener que aumentar la fiscalidad de los ciudadanos de forma que, hasta los más crédulos, se empiecen a dar cuenta de que, los beneficios que se les han concedido con una mano, va a venir Hacienda para arrebatárselos con la otra. Esta va a ser, con toda seguridad, la prueba de fuego que va a tener que sortear el señor Presidente del gobierno.

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