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Tags: Opinión · Disyuntivas · Rafael Pérez Ortolá
Muy diferentes primaveras


Rafael Pérez Ortolá


Rafael Pérez Ortolá Rafael Pérez Ortolá
lunes, 27 de marzo de 2006, 00:11
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Cada Primavera se despertará sorprendida entre tantos cambios sobrevenidos desde el año anterior. También tropezará con los malos tratos ambientales, en algunas zonas deberá rebuscar lo suyo para encontrar un árbol al que hacer revivir, el cemento y los sequedales le pondrán dificultades; sufrirá ese alejamiento de las mentalidades humanas, cada vez peor conectadas con las estaciones, la tierra y las plantas. En todo ese fragor de encuentros y encontronazos ¿Dónde y cómo descubriremos lo primaveral?

Tampoco en este acontecimiento de la Naturaleza nos va la indiferencia. No todo es similar, ni nos repercutirá lo mismo. Al abordarlo podremos percibir a la Primavera con matices muy distintos y hasta opuestos. Veamos a continuación algunos de ellos, como los viven gentes de formación y culturas variadas.

PERSONAL. La sensibilidad o las inquietudes no les llevan a delegar, sus contactos y percepciones son verdaderos, de ellos mismos, y por tanto personales. Cuando se arriman a una mata de tomillo o de romero, saben rozarla y provocarle el aroma, apreciándole la tersura de los nuevos brotes, o diferenciando los restos resecos de la flor, tan aromáticos. Perciben los cambios, se equivocan o aciertan, pero los experimentan ellos mismos. Están más apegados al brote de nuevas alegrías o dificultades con una actitud viva y arriesgada. Digamos que los sueños e inquietudes son propios, en plena ebullición. En esta modalidad de reacción crujen las entretelas de cada cual, se consigue el protagonismo auténtico. Aquí, la luz y el calor se llevan con las peculiaridades más genuinas. ¿Mejor? ¿Peor? Desde luego, de manera personal y con expresión viva. Se abren al nuevo ciclo vital con toda su intuición, verdaderamente existencial.

EN GRUPO. Estos propenden a unas actitudes más elaboradas, eruditas quizá, aunque por esos derroteros de tanta preparación se distraen de la percepción original. Además de las sensaciones primaverales, no pueden prescindir del concepto y valoración del grupo. Siguiendo el comentario en torno al tomillo y romero, son más propensos a conocerlos a través de las existencias de herbolarios o lecturas de textos relacionados con esa materia; siendo habitual la falta de contacto con las plantas en su ámbito campestre. Frente a las posibles apariencias, se trata más bien de un acercamiento a tientas, o mejor dicho indirecto.

En teoría se podrán intercambiar datos, pero por eso mismo se va complicando la experiencia. La simple percepción se transformará en una red compleja. Como reflejo de esa actitud, sirva la frase de Primo Levi cuando cuenta a su núcleo de gente próxima sus avatares trágicos con los nazis: "Mi narración que nadie escucha. Sueños o realidad". Figúrense ustedes si la plática fuera sobre la primavera. Los misterios primaverales, la placidez y la ilusión creadora, se metamorfosean con facilidad en elementos más prosaicos. Queda poco de la sensibilidad y revitalización primaveral, se llega a escribir mucho, pero distanciados de la experiencia existencial.

PÚBLICO. Aquí la primavera ya no guarda similitud con el fenómeno en sí. Las referencias, ficheros o comentarios al respecto podrán saturar archivos enteros, bien con orientaciones vulgares o muy especializadas, inalcanzables para el gran público. Ecos de todos los medios de comunicación, concursos, y hasta exposiciones museísticas. Es la parte organizativa e institucional. En todo caso, una adaptación de la sociedad en general a la estación primaveral que nunca podrá sustituir a las vivencias de cada individuo, puesto que estas son intransferibles.

Tendencias nefastas si queremos tomar en cuenta el primer evento del ciclo estacional, vemos que se difumina entre números, conglomerados insustanciales y anómicos. Convendremos en la potencial utilidad pública para trabajar a favor de los postulados ecológicos, pero precisamente ahí chirría la carreta. No cabe duda de las repercusiones de la primavera sobre la organización pública y viceversa, aunque la sensibilidad quedó muy lejana, como algo irrelevante y anecdótico.

NATURAL. Como una suerte de valor ecológico donde los ciclos vitales entrelacen a todas las criaturas. Aunque vamos acostumbrándonos al recambio de la palabra vitalidad por la de amenazas. Qué sino representan esas inundaciones, ventoleras huracanadas, sequías progresivas, etc. La brusquedad y descontrol se enseñorean del ambiente. No podemos esquivar el posible papel de la actividad humana en el empeoramiento de las catástrofes naturales. Cada vez está más recóndito lo bucólico y apacible de la Primavera, porque no sepamos mirarlo o por otras circunstancias.

Si nos ceñimos, dentro de lo natural, a lo FISIOLÓGICO, será más determinante para los animales y plantas; los ciclos ejercen sobre ellos un predominio excluyente. Cuando ya nos refiramos a mujeres y hombres, la racionalidad junto a su proyecto vital les va desligando de las estaciones, de las hormonas y de otros muchos factores biológicos. No sólo se desentienden, llegan a contradecirlos plenamente. Es como una frución por lo contradictorio.

Uno de los clásicos cantores de la Primavera, Publio Virgilio, intuye, anhela, no sólo "la estación en que vuelve el calor a los huesos", sino que llega a pensar: "la Tierra se verá libre de sus perpetuos errores". Bien está el sueño, mas los indicadores transformaron en inverosímiles tan altas esperanzas. En su época tampoco relucía la placidez, lo que él detectó perfectamente y así lo escribe en un texto que bien pudiera corresponder a los momentos actuales: "Por doquier anda confundido lo lícito y lo ilícito; todo es guerras en el mundo; los crimenes son innumerables".

Hoy soñamos también... con tantas cosas... con la paz posible trás el alto el fuego permanente declarado por ETA. ¿Criterios necesarios? La nefasta tendencia a las crispaciones no debiera oscurecer el panorama en esta tesitura. ¿Qué debemos exigir? ¿Cómo podemos colaborar? ¿Hasta que punto estamos bien informados de lo que se cuece?

Tensiones e ilusiones perennes a las que nos asimos con fuerza en todas las Primaveras. Nuestras estaciones tienen ese sino, lo que seamos capaces de hacer con él, esa es la cuestión primordial. Todas las actitudes mencionadas pueden aportar armonía y felicidad... Desgraciadamente, también lo contrario.

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