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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Divina comedia o providencia

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
sábado, 25 de marzo de 2006, 02:30 h (CET)
La paridad del gobierno ha llegado incluso hasta eta, donde el género pone a una mujer de portavoz encapuchada, permitiendo decir aquello de criminales vascos y vascas. Por lo demás ninguna novedad que la hoja de ruta de Perpiñán, distorsionando el método pujolista pacífico catalán por el violento vasco, de nación catalana a las viejas exigencias de la banda terrorista. El Estado de Derecho llevado en volandas a la plaza, rebasada la línea maginot por la aritmética parlamentaria, sólo queda el opio al pueblo suministrado por el sucesor español de Petain, en pleno siglo XXI. Simbiosis del Estado con los grupos coactivos o apuntaladores de poder, la Fiscalía General del Estado al servicio de este Gobierno, adapta los mensajes del terror a la aplicación de la ley. Tanto como que Cándido Conde-Pumpido (CCP), declara que desde la Fiscalía se hará llegar a los magistrados que "valoren efectivamente lo que la nueva situación puede tener de incidencia, sobre todo cuando se trata de medidas carácter cautelar, no de decisiones definitivas". Si la climatología nacional abyecta puede intervenir en los preceptos legales es algo parecido a la interpretación de la Divina Comedia. Comedia política interpretada políticamente por el Ministerio Público al aplicar la ley dependiendo de un momento abierto de esperanza, en palabras de CCP. Cómo a los niños que les es más fácil aprender de lo malo que de lo bueno, sólo toman las decisiones erróneas de los fiscales del pasado; los aciertos queden momificados en los anales de la historia.

Acierta el portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Enrique López, al no entrar en valoraciones o comentarios políticos asegurando que los jueces trabajarán sometidos al imperio de la Ley.
De la ley a ley fue la frase que Fernández Miranda describió el proceso constituyente de la democracia actual. Manifiesta López que "los jueces sólo hablan mediante autos y sentencias, y sólo tienen una lógica que es la de la Ley, y nada más que la Ley". Claro está, siempre que la Constitución funcione y de la ley no se haya pasado a otra cosa.

Paradógicamente al lenguaje jurídico de autos y sentencias, le han faltado las ambivalentes y socorrridas providencias. Divinas providencias cuando sirven para de forma rápida proteger al ciudadano. Providencia imprevisible cuando la ley se somete a "nuevas situaciones". Divina tragicomedia del imperio de la ley convertido en colonia, queda confiar en la divina providencia. La emanada por la honrada justicia o en su caso, la procedente de la suprema inspiración divina.

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