Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Telaraña de mitos en las relaciones ruso-norteamericanas

Borís Makarenko
Redacción
sábado, 25 de marzo de 2006, 02:30 h (CET)
La agravación del problema nuclear iraní conjuntamente con la activación de los preparativos para la Cumbre de “los Ocho Grandes” hace pensar cuánto se alejaron las relaciones.

Rusia-EE UU de la “luna de miel” vivida por la alianza antiterrorista en 2001 y qué esperanzas podremos abrigar respecto al futuro previsible.
Las declaraciones de políticos y los comentarios de expertos a ambos lados del océano carecen de optimismo y abundan en recelos y acusaciones recíprocas. Además, las realidades complejas de nuestras relaciones están envueltas en la pegajosa telaraña de mitos.

El primer nivel de la creación de mitos lo son las deliberaciones sobre “halcones” y “palomas” en el mismo Estados Unidos. Tanto Washington como Moscú quieren examinar bajo el microscopio las diferencias en la actitud hacia Rusia entre el “viejo Dick” Chaney y la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, entre el lobby antirruso marcadamente agresivo del Senado, orquestado por el senador MacKeyn y la sopesada postura de la Casa Blanca. Indudablemente, las diferencias existen. Pero hay que hacerse cargo de que en esas diferencias Rusia no es más que la moneda de cambio en la lucha política interior.

En Norteamérica nunca existía un vicepresidente desempeñando el papel tan activo en la política exterior (e interior): Chaney, importante figura del equipo de Bush-senior devino conmilitón más allegado de Bush-junior. Al mismo tiempo, la lógica del funcionario obliga al jefe del Departamento de Estado a defender su campo: la política exterior, contra el vicepresidente que, conforme a la lógica de la vida política norteamericana, ha de ser figura netamente representativa. Y el tema ruso no es más que una arena de batalla en el seno de la Administración.

Ya en 2000 el equipo de MacKeyn “estaba acumulando hechos comprometedores” contra Rusia para crearle problemas no tanto a Rusia, como al candidato demócrata Albert Gore (partenaire de Víktor Chernomyrdin en la memorable comisión). Pero la “carta rusa” contra Gore no fue utilizada por MacKeyn, sino por George Bush llegado a ser candidato republicano. Ahora MacKeyn, dispuesto a probar sus fuerzas en la lucha por la Casa Blanca, repite sus artimañas con respecto al presidente saliente de su mismo partido.

El segundo nivel de la creación de mitos lo es “mala Norteamérica- buena Europa”. A este respecto no todo es unívoco, ni mucho menos. Las contradicciones entre el Viejo y el Nuevo Mundo, después de desintegrada la URSS, se hicieron realidad, lo que confirma de la mejor manera la oposición galo-alemana a la operación en Iraq. Además, Europa está interesada en mantener relaciones constructivas con Rusia mucho más que Estados Unidos separado de ella por el océano. Existe la diferencia entre la “vieja Europa” y algunos miembros nuevos de la UE (Polonia, los países bálticos) deseosos de adquirir capital político a costa de la postura pronorteamericana (lo que produce alergia en París y Berlín). Explotar estas contradicciones es un método lógico y natural para la diplomacia rusa. Pero en este caso tampoco se debe exagerar la escala de estas divergencias. Se ofrece un surtido bastante amplio de temas, respecto a los cuales la diferencia de posturas de Europa y Norteamérica equivale a la existente entre el juez instructor bueno y el malo. Entre ellos figura el tema de la seguridad energética: Europa se cuidó de recurrir a la filípica airada respecto a la crisis de gas ucraniana, pero en efecto mostró preocupación con motivo de la conducta de Rusia sobre el particular no menos sino más que EE UU. Lo es también la actitud crítica hacia los problemas de política interior de Rusia (por ejemplo, la relativa a la ley de organizaciones no comerciales). Importa señalar que en cuanto a tales problemas Europa interviene también como juez instructor (sea bueno), pero en modo alguno como abogado de Rusia.
Si entramos en el fondo de estos mitos ¿qué veremos? Por paradójico que parezca, veremos más o menos aquello lo que contiene el informe recién publicado del Consejo de Relaciones Internacionales (Russia´s Wrong Direction: What the United States Can and Should Do?): Occidente en general y EE UU en particular diversificarán su actitud hacia las relaciones con Rusia. Han de hacer suya la “cooperación selectiva” como la denominan los autores del informe.

Este documento contiene muchos abusos y excesos, así como opiniones preconcebidas, especialmente en lo que respecta a las recomendaciones concretas. Pero, indudablemente, el trend universal de las futuras relaciones entre Occidente y Rusia está a la vista.

Por ejemplo, en el campo de la seguridad internacional se mantendrá el alto grado de comprensión mutua. Esto se refiere también a los problemas del arma nuclear, al régimen de no proliferación (incluido el tema tan discutido como Irán, en que, pese a las diferencias tácticas, los criterios de Rusia y EE UU coinciden en lo estratégico), y los problemas de la seguridad global y, evidentemente, los enfoques respecto a muchos conflictos regionales.

Sin embargo, a pesar de ello, EE UU se esforzará por exacerbar presión a Rusia, minimizando a la vez sus divergencias con Europa. Tratará, por ejemplo, conservar el “septeto” en el marco del “gran octeto” (léase: no expulsamos del “octeto” a Rusia, pero al principio acordamos con el “septeto” la manera de estructurar relaciones con el octavo miembro de este club). O bien, mediante la elaboración de una postura única respecto a la seguridad energética. Lo mismo concierne, naturalmente, a la postura referente al desarrollo político interior de Rusia.

Tal enfoque ofrecido como “pragmático” está preñado de graves problemas para el propio Occidente. En primer lugar, difícilmente se podría alcanzar la “unidad completa” de Europa y EE UU y el objetivo de ejercer presión a Rusia, ya que, no obstante, las diferencias en la postura del “Viejo Mundo” son bastante esenciales. En segundo lugar, es grande el riesgo de que el equipo Bush se pase de rosca en cuanto al tema de la democratización, puesto que en su retórica la Administración norteamericana no se limita a Rusia: este ya sirve de base ideológica de la política norteamericana hacia Iraq y ahora ya hacia Irán. Por cuanto allí Bush tiene problemas, mientras se acerca la campaña electoral, surgirá la tentación de “pedalear” más aún este tema. Con tal política norteamericana es grande la probabilidad de que también en la dirección rusa la carta de la democratización sea utilizada con bríos especiales agravando la tensión. Por suerte, hay señales de signo contrario: la promesa del presidente norteamericano de tomar bajo su control personal las negociaciones con Rusia sobre la OMC (y esto a despecho de las recomendaciones del Consejo de Política Defensiva) infunde esperanza en el feliz desenlace de este problema. En lo fundamental, los preparativos para la Cumbre de los Ocho se efectúan en el sentido constructivo, lo que vaticina el logro de la comprensión mutua en la propia Cumbre.

Así pues, aunque brillan por ausencia las esperanzas en el mejoramiento de las relaciones mutuas, son más o menos claros los “límites del empeoramiento”. La tarea realista de la diplomacia rusa y norteamericana también es la de actuar en el marco del “pasillo de las posibilidades” y tratar de ampliarlo, fortalecer la confianza y la comprensión mutua allí donde sea posible.

____________________

Borís Makarenko, subdirector del Centro de Tecnologías Políticas, para RIA Novosti.

Noticias relacionadas

Los patinetes de nuestra niñez hoy artefactos motrices de mayores

Un inesperado giro del medio de transporte urbano, que ha cogido con el pie cambiado a los ayuntamientos de las grandes ciudades

Mohamed VI. Liderazgo positivo en el Magreb

Un liderazgo positivo pone a Marruecos al frente de la modernidad, la tolerancia religiosa y el pluralismo en su región

Octogenaria Paca y nonagenaria Ida

La Aguirre octogenaria lee con calma en el escenario. La Vitale vitalista, todavía se queda hasta altas horas de la noche escribiendo

Enrarecido ambiente

Estoy convencido de que es precisa la salida de "cum fraude" del Gobierno para empezar a ver la luz

Política idealista y realista

G. Seisdedos, Valladolid
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris