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Etiquetas:   Conflictos y dilemas   -   Sección:   Opinión

30000 Igual a uno

Francisco Montesano
Francisco Montesano
sábado, 25 de marzo de 2006, 02:30 h (CET)
Estos regímenes totalitarios se caracterizaban por un monopolio de los medios de comunicación, la imposición de una ideología monolítica, la exigencia no sólo de obediencia sino de participación activa en las medidas policiales del Estado, y un aparato de policía secreta y campos de concentración para disciplinar e incluso exterminar a los adversarios y disidentes. Los líderes potenciales de la oposición eran aislados, encarcelados, exiliados o asesinados. A menudo, los tentáculos del aparato del Estado se extendían hasta el extranjero y atacaban a enemigos que pertenecían a la población en el exilio. Los componentes de muchas organizaciones nacionales de seguridad e información han utilizado métodos ilegales para hacer frente a los adversarios, tanto dentro como fuera del país.

El Presidente Constitucional Argentino Raúl Alfonsín, surgido en las elecciones generales de octubre de 1983, decide la creación, el 15 de diciembre de ese año, de La CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) para investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas entre 1976 y 1983, entre sus figuras se contaban, el escritor Ernesto Sábato, el doctor en Medicina René Favaloro, Monseñor Jaime de Nevares la periodista Magdalena Ruiz Guinazu, entre otros, su investigación plasmada en el libro Nunca Más que fuera entregada a Alfonsín el 20 de septiembre de 1984 y abrió las puertas para el juicio a las Juntas de la dictadura militar.

El 9 de Diciembre de 1985, la CAMARA FEDERAL DE LA CAPITAL FEDERAL, en el histórico Juicio a las Juntas Militares por excesos cometidos en la lucha antisubversiva (Causa Nº 13 caratulada Causa Originariamente instruida por el Consejo Supremo de las FF.AA. en cumplimiento del Decreto 158/83 del P.E.N.), declaraba: "..Se han estudiado las conductas incriminadas a la luz de las justificantes del Código Penal. Se ha recorrido el camino de la guerra; la guerra civil; la guerra internacional; la guerra revolucionaria o subversiva. Se han estudiado las disposiciones del Derecho Positivo Nacional; analizado las reglas escritas del Derecho de Gentes; consultado la opinión de los autores del Derecho Constitucional; del Derecho Internacional Público; de los teóricos de la guerra convencional; y de los ensayistas de la guerra revolucionaria. Se han mentado los usos de la guerra impuestos por los pueblos civilizados. Se han atendido las enseñanzas de la Iglesia Católica. NO SE HAN ENCONTRADO, PUES, QUE CONSERVE VIGENCIA NI UNA SOLA REGLA QUE JUSTIFIQUE O AUNQUE MAS NO SEA, EXCULPE A LOS AUTORES DE HECHOS COMO LOS QUE SON MATERIA DE ESTE JUICIO. Ni el homicidio, ni la tortura, ni el robo, ni el daño indiscriminado, ni la privación ilegal de la libertad encuentran en esas leyes escritas o consuetudinarias o en esos autores, una nota de justificación o de inculpabilidad...." Se ha demostrado que, pese a contar, los Comandantes de las FF.AA. que tomaron el poder el 24 de marzo de 1976, CON TODOS LOS INSTRUMENTOS LEGALES Y LOS MEDIOS PARA LLEVAR A CABO LA REPRESIÓN DE UN MODO LICITO, SIN DESMEDRO DE LA EFICACIA, optaron por la puesta en marcha de procedimientos clandestinos e ilegales sobre base de órdenes que en el ámbito de cada uno de su respectivos comandos, impartieron los enjuiciados.

El papel de la Iglesia por aquella época resulta al menos asombroso, alejada en absoluto de los preceptos cristianos que enseñan el amor y la entrega por sobre todas las cosas, en oportunidad de visitar la provincia. de Tucumán, en junio de 1976, Monseñor Pio Laghi, habló con Jefes y Oficiales de la Guarnición de Tucumán y les impartió la bendición Papal: " Uds. saben encontrar bien una definición de la Patria....la acción de ustedes es una acción y una cuota de gran sacrificio, sigan ustedes con subordinación y valor mantengan la serenidad de los espíritus...." A su regreso a la Capital porteña, Monseñor le decía a un grupo de periodistas: "En ciertas situaciones la autodefensa exige tomar determinadas actitudes, con lo que en este caso habría que "respetar el derecho hasta donde se pueda.......". (Diario la Nación, 27.06.76).
La sentencia fue a prisión perpetua para los responsables que habían usurpado el poder en 1976, por un tribunal presidido por el doctor León Arslanián.
Culminó de esta manera un juicio que tuvo pendiente a toda la comunidad, donde los acusados fueron - por primera vez en la historia argentina - los máximos dirigentes de un régimen militar que se había apropiado indebidamente del poder en el país, los cargos contra los dictadores militares fueron referidos a delitos relacionados con los Derechos Humanos.
El régimen se prolongó desde 1976 a 1983, al final de este ciclo y luego de la vergonzosa derrota en la aventura a las Islas Malvinas, debilitados internacionalmente y ampliamente desprestigiados en el orden interno, confiaron al último general del proceso, el traspaso del poder al sector civil, con las salvaguardas referidas a las responsabilidades por los crímenes cometidos.
Fue así que los intentos por legalizar los horrores de la represión del poder militar, incluyeron leyes que propugnaba el “olvido”, pero fueron en la práctica ignoradas por el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, que se hizo cargo el 10 de diciembre de 1983.

El episodio más relevante de este período, en una curiosa interpretación histórica, ya con la democracia afianzada, lo protagonizó el presidente Carlos Saúl Menem, al dictar una medida por la que se indultó a quienes fueron condenados en el juicio que concluyó este día de 1985.
Es mi deseo señalar que ninguno de los genocidas fue aludido con nombre y apellido en esta nota para que los mismos nunca mas sean tan siquiera recordados por eso, su nombre.

A treinta años de aquella dictadura militar que realizó una de las represiones más salvajes sufridas por nuestro pueblo con el fin de instaurar su proyecto político-económico y social, considero indispensable profundizar el debate acerca de lo que significaron esos años en nuestro país. Ejercitar la memoria y recuperar la verdad son pilares sobre los que debemos luchar por la transformación de la realidad. Sólo el recuerdo activo evita la repetición del pasado totalitario y construir una democracia sólidamente asentada en el respeto por los derechos fundamentales.

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