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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

La Virgen María-no y los dos ZaplÁngeles

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
lunes, 20 de marzo de 2006, 05:00 h (CET)
RAJOY es que está muy mariano. Yo le veo virginal, vamos, incapaz de romper un plato; casi como la Purísima, por lo que me dan ganas de rezarle un ángelus.

Lo malo de este marial -que si ustedes recuerdan los carteles publicitarios de 2004, cuando iba a ganar las elecciones de calle e hizo una campaña tan modosita y tan sigilosa para no molestar a nadie, presentaba la barbilla baja y una mirada ursulina-, es que no se cumplieron las previsiones de quien le nombró con el dedo... y desde entonces parece la Dolorosa y hasta un poco la Piedad.

Para sucesor, que gestionara bien el patrimonio y sin derrochar mucho más que lo corriente entre los políticos, tal vez hubiera servido... Aún está a tiempo de ser un buen director de sucursal bancaria, a quien se pueda confiar los ahorros, o un gris registrador de la propiedad. Pero para líder político que tenga que ganarse el puesto por esos mítines y por esos navajazos traperos de la política, no.

Carece de nervio para salirse del guión que se haya estudiado concienzudamente la noche anterior, con lo que todavía da algún que otro pego en los debates, donde los suyos le aplauden como diputados, para ganarse el pan de todos los días. Pero en la vida real, sus discursos son prosódicamente “zopas”, tácticamente virgíneos y punzantemente inmaturos y transverberados, como los de una dulce doncella que de pronto tuviera que agriar el gesto para que le respeten.

Está tenso, atropellado, fuera de lugar y de recursos ante las zurras que le caen por todos lados. Como mucho, es el pasivamente crispado. Pero le acusan de crispador, y ni siquiera se le ocurre levantarse en el Congreso y decir: “Pero hombre, ¿cómo voy a ser yo el crispador con esta cara (galaica)?”.

Y, además, no atina: todos leemos que, según la Constitución, España es una nación y, según el “Estatut”, Cataluña es otra... Que España tiene unos símbolos nacionales y, según el “Estatut”, Cataluña otros... Bueno, pues la Virgen María-no, en prueba de su doncellez, no acierta a pronunciar de una vez la palabra que desharía todo este fraude como por ensalmo: Per-ju-rio. Quien esté aprobando eso comete sucesivos perjurios contra la Constitución que juró.

Dígalo, señor Marial, dígalo, sin ninguna tensión ni ofensa: siendo exacto... Con mucho menos consiguió su antecesor que se marchara el señor González, diciéndoselo desde la Tribuna del Congreso unas cuantas veces... Pues ahí lo tiene: "Váyase, señor ZPerjuro, porque ha perjurado". Y con cuatro admoniciones como ésta se acaba la comedia desgobernativa, porque al menos el electorado se enteraría.

¿Se imagina cualquier lector lo que haría Pérez Rubalcaba, ese político que no ha mentido nunca, si pudiera decir: "España no se merece un Gobierno que le perjure todos los artículos de la Constitución"...? Pues este marial de Rajoy no entiende que, muy serenamente, podría empapelar cada rincón de España con carteles con la imagen del Gobierno el día que ZPerjuró la Carta Magna que ahora hunde.

¿Cuántas semanas -meses, a lo sumo- podría durar un Gobierno que fuese confrontado así con la contradicción que media entre sus propias promesas y sus crispantes actos propios?

Para la próxima aparición mariana o advenimiento público de Marial, aquí tiene otra palabra mágica que, sin embargo, él transforma en error: no vuelva a negar que sean ustedes los catalanófobos, puesto que no lo son. Diga que los catalanófobos... son ellos: quienes niegan la Cataluña plural que impedirá ese Estatuto, pero que la Constitución sí recoge.

Y luego están los restantes arcángeles de esta corte celestial de angelotes: Zaplana y Ángel Acebes, a cual más cándido, a quien más marianista que Mariano y metiéndose todos en problemas con sus preces menores... Mientras que en el otro bando la maquinaria bélica funciona como un reloj: Rubalcaba asegura que el PP miente, ZP sonríe en perpetuo éxtasis y José Blanco aclara que el PP crispa... (¡Pero si no saben, don Pepiño, ni soltarles a ustedes la verdad de lo que prueban a diario!).

Como este gallego casto y ursulino no se defina pronto, y más teniendo a su lado a esos dos ZaplÁngeles -ya torpones de por sí, amén de aceitados por la imagen del 11-M a los que esa fecha va a derrotar dos veces-, yo creo que Marial Rajoy se nos va a ir entero, y eso que ni soy futurólogo ni practico el divino don de la profecía... Pero pienso a veces, y en ese belén del Portal Popular, comienzo a dudar que lo haga ninguna figurilla.

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