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Zenith publica 'Kalsarikänni', de Miska Rantanen

El arte finlandés de pimplar en gayumbos y encontrar la felicidad
Redacción Siglo XXI
@DiarioSigloXXI
miércoles, 5 de diciembre de 2018, 23:49 h (CET)

El finlandés tiene una palabra especial que describe «esa sensación de que te vas a emborrachar solo, en casa, en ropa interior y sin intención de salir». Esa palabra es kalsarikänni. ¿Qué? ¿Cómo os quedáis? Pues así es, y teniendo en cuenta que Finlandia ha sido elegido el país más feliz del mundo en 2018 por la ONU en su Informe Anual de la Felicidad, ¿será posible que esto sea parte de su secreto?

Si crees que tienes aptitudes para aprender y cultivar el arte del kalsarikänni, este sin duda se convertirá en tu libro de cabecera. También se lo puedes regalar a tus familiares y amigos, así te entenderán perfectamente cuando les digas que hoy tienes pensado kalsarikännear y que no te verán el pelo.

Un deporte individual. Los cuatro pilares fundamentales. El presupuesto y los límites de la moderación.

El kalsarikänni es principalmente un deporte individual, y el escenario más natural para llevarlo a cabo es una habitación sin gente. Si hay familiares, parientes o amigos que viven cerca, ha de evitarse el contacto. Las gayumbotajas que se convierten en una cháchara social dejan de ser auténticas gayumbotajas. Esto no significa que conlleven una inherente aversión al mundo exterior. Pero, como se trata de una ocupación consciente del tiempo y del espacio, el kalsarikänni es, en lo más profundo, un ejercicio de meditación. Los finlandeses saben respetar a aquellos que van a gayumbotajarse, dándoles espacio para que se concentren en su práctica. El kalsarikänni es un ritual sagrado, como ir a la sauna.

La gente que lo practica comprueba su estado mental al entrar por la puerta. El objetivo es llegar a un estado de existencia auténtico, honesto y situado en el presente. La flexibilidad y la naturaleza no discriminatoria de la gayumbotaja se demuestran en la modestia de los enseres que se necesitan. El kalsarikänni no requiere grandes inversiones; es como ondear una bandera en favor de la igualdad de condiciones. Es un acto universal, que pertenece a todo el mundo.

Los requisitos mínimos para organizar un kalsarikänni aceptable, a parte de un entorno físico agradable o como mínimo tolerable, son: una cantidad de alcohol adecuada, ropa cómoda, un dispositivo de entretenimiento y un agente que aumente tu nivel de azúcar en sangre. Se permiten variaciones cuantitativas y cualitativas (a veces hay más alcohol y menos ropa), pero estos son los pilares básicos.

1) Alcohol ¿Cuál es la cantidad adecuada de alcohol para gayumbotajarse? Esta respuesta es subjetiva, y existen varias escuelas de pensamiento al respecto. Para los más tradicionales, pasarse de la raya es siempre mejor que no llegar, pero las nuevas generaciones tienden a concebir la gayumbotaja como algo más parecido a beber al estilo francés, dando pequeños sorbos, que a beber melancólicamente como un cosaco. Ambas escuelas comparten la opinión de que por la mañana no debería quedar ningún recordatorio de la noche anterior, aparte de tener la boca un poco pastosa. Los síntomas tradicionales de una resaca son una clara señal de que la gayumbotaja llegó demasiado lejos y de que el practicante tiene que refinar sus habilidades. Seguiremos con esto en el capítulo «Si la gayumbotaja se descontrola».

La bebida básica del kalsarikänni es la cerveza o el vino. La ventaja de la cerveza es que su dosificación es fácilmente controlable. Para algunos, basándose en la experiencia y en las dimensiones físicas, dos es muy poco, pero seis o siete es demasiado. Contar regularmente cuántas latas vacías hay es una estrategia muy práctica para controlar cuánto alcohol se ha consumido en total. Además, la cerveza se encarga convenientemente de la necesidad corporal de hidratarse, y los cada vez más frecuentes viajes al baño te ayudan a descubrir cuándo has sobrepasado tu límite. Más puntos a favor: según un estudio llevado a cabo por Juho Leikas, de la Universidad de Jyväskylä, la cerveza supera al agua en la labor de rehidratar el cuerpo después del ejercicio atlético y contiene más minerales vitales (potasio, magnesio, silicio y manganeso) que las bebidas isotónicas. Además, el puntillo de apalanque que produce la cerveza encaja muy bien con la naturaleza tranquila de la gayumbotaja. No se trata de pillar una torta monumental.

Dicho esto, se acepta el uso de bebidas destiladas siempre que se conozcan y se acepten los riesgos. Abstenerse de servirse demasiados dedos de bebida pre cisa juicio y fuerza de voluntad. En este caso, así como en muchos otros, el contexto es clave: por ejemplo, en una noche de fría tormenta, una gota de coñac es la guinda del pastel.

El vino y los espumosos se han convertido paulatinamente en verdaderos competidores de la cerveza desde los años noventa. Un vino espumoso bien equilibrado cumple la misma función que una lager o una IPA decentes, y no se necesitan marcas caras para conseguir el resultado deseado. Los más experimentados eligen un vino espumoso o un tinto con cuerpo junto con el acompañante ideal en estos casos: el chocolate negro a modo de tentempié. Una de las debilidades del vino es el tamaño de la botella, normalmente de 750 mililitros. Si se la toma una persona sola, esta cantidad puede que sea abrumadora para una mujer menuda, pero, a medida que avance la gayumbotaja le resultará difícil dejar la botella a medias. Por otro lado, las botellas piccolo pueden ser realmente «piccolas». Los vinos en envase de cartón conllevan un riesgo considerable, ya que no hay manera fiable de vigilar la cantidad que ya te has tomado. Además, el vino tiene un porcentaje más elevado de alcohol que la cerveza, así que controlar su consumo durante una noche entera requiere experiencia y fuerza de voluntad.

2) Vestirse Vestirse para gayumbotajarse normalmente significa desvestirse. No porque la situación tenga ninguna carga erótica en particular, sino porque la ropa interior suficientemente holgada es cómoda por definición. Cuanto más avanzada sea la edad del practicante, más probable será que elija la ropa interior basándose en el confort personal, pues las posibilidades de que otra persona la vea disminuyen gradualmente con los años.

Si la temperatura ambiente es más bien fría, puede considerarse la opción de complementar este atuendo básico con una camiseta. Otra opción popular es el pijama. La mayoría de los hombres saben que la ropa interior más cómoda son los gayumbos que no aprietan o los calzoncillos largos que se han estirado con el uso; mientras que las mujeres, generalmente, se liberan a las primeras de cambio del sujetador y de las medias apretadas cuando van a empezar a gayumbotajarse. La piel tiene que respirar.

En las estaciones frías (lo cual en Finlandia significa casi todo el año) puede que un atuendo mínimo no sea suficiente. Existe el riesgo de pillar un resfriado si algún fanático de la salud o la persona responsable de la economía doméstica manipula los radiadores o el aire acondicionado. Por este motivo, siempre es sensato tener un par de calcetines de lana a mano: garantizan una correcta circulación sanguínea en las extremidades de un modo más agradable que un chándal y tienen la ventaja añadida de que ocupan poco.

3) Dispositivos de entretenimiento Después de un intenso esfuerzo físico, el atleta no tarda más que unos minutos en volver a respirar con normalidad. Lo mismo pasa con la habilidad humana de recuperarse después de un pico de estrés. A veces, un día largo exige un momento de calma en el sofá acompañado de inhalaciones y exhalaciones profundas, pero llega un momento en el que la presión se alivia. En ese instante, el practicante del kalsarikänni resucita y se pregunta: ¿y ahora qué? Como ser social, puede que empiece a anhelar la compañía de otros miembros de su misma especie u otros estímulos externos.

Aquí es donde entra en juego el dispositivo de entretenimiento. No dejes que el término «dispositivo» te confunda. Un dispositivo también puede ser de la «vieja escuela»: un instrumento musical, un yoyó, un catálogo de venta de los años setenta, un libro, agujas de calcetar, un cortaúñas, un rallador de queso o una diana (no recomendado). Sin embargo, para la persona en estado de recuperación puede que tales formas de entretenimiento resulten demasiado simples o tranquilas. Al mismo tiempo que se disipa el estrés y avanza la gayumbotaja, crece la necesidad de estímulos o de comunicación bidireccional.

La música es una manera infalible de sumergirse en el momento. La fuente de la música puede ser desde un vinilo de los setenta que ya ha sonado demasiadas veces, casetes de los ochenta o CD de los noventa hasta los servicios de música en streaming que tenemos en el nuevo milenio (la verdad es que es irrelevante, siempre que se produzcan las ondas acústicas deseadas).

Actualmente, se da por supuesto que todo el mundo tiene un ordenador a su alcance, o como mínimo una tele. La tele, particularmente, ofrece tal abundancia de contenidos atractivos, refrescantes e incluso chocantes que resultará muy difícil que el individuo que trepa para salir de su tanque de aislamiento emocional se aburra.

Cualquier dispositivo que tenga conexión wifi brinda el acceso al maravilloso mundo de internet, en el que la persona gayumbotaja puede buscar vídeos de gatos, ver las mejores escenas de sus películas preferidas, explorar páginas de entretenimiento para encontrar información importante, hacer compras online (no todo el mundo lo recomienda), participar en foros de debate (se aconseja el uso de un seudónimo) o profundizar en cualquier tema de interés personal. Si se quiere, el kalsarikänni también permite intercambiar ideas o conversar, y el medio preferido para ello es internet y, para ser exactos, las redes sociales. Los dispositivos más aconsejables para tales intercambios son los teléfonos móviles y las tabletas, pues, a diferencia de los portátiles, no cansan las muñecas ni se calientan desagradablemente encima de las rodillas. Una llamada puede revelar rápidamente el estado de poca sensatez de la persona que se gayumbotaja, pero un mensaje escrito, incluso con errores, puede resultar un gran medio de comunicación. 4) Salado y dulce: mantener los niveles de energía El objetivo del kalsarikänni es alcanzar un estado zen al instante, reparar la mente de inmediato y conseguir una relajación completa a través de un entorno y unos accesorios adecuados. Cuando te mimas, el sustento físico también es crucial. Y nadie quiere que le bajen los niveles de azúcar hasta el suelo, porque no es algo divertido.

Cuando te gayumbotajas, puedes tomarte ciertas libertades que normalmente no estarían permitidas, lo cual aumenta el nivel de euforia, porque rompes con la rutina. Todos sabemos lo importante que es mantener una dieta equilibrada, tanto para nuestra salud como para el medio ambiente; los combustibles que le dan energía a nuestro cuerpo (carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas) son vitales, y punto. Durante el kalsarikänni, es posible ablandar un poco las normas y alterar la pirámide alimentaria.

Como el kalsarikänni no es, ni debería ser nunca, una actividad diaria, se permite integrar elementos de dudable valor nutricional por la simple razón de que se puede hacer. El objetivo de la gayumbotaja es maximizar el estado de bienestar de quien la practica. Esto no significa que te empaches ni que entres en un coma inducido por los carbohidratos, pero puedes permitirte placeres culinarios pecaminosos a lo largo de la noche. No estamos hablando de gastronomía molecular. La comida ideal para el kalsarikänni son los dulces normales y corrientes, la pizza a domicilio, los tacos o tu comida basura favorita de la tienda de la esquina, lonchas de salami, aceitunas, chocolate, es decir: cualquier cosa que te apetezca. Examinaremos estos elementos básicos de la gayumbotaja más a fondo en los próximos capítulos. ¡No te muevas del sofá!
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Publicada por ​Huso Editorial
 
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