Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Recuerdo cuando era un niño (II)

Rubén Espinosa
Redacción
miércoles, 15 de marzo de 2006, 21:33 h (CET)
Uno iba creciendo y escuchaba a los adultos hablar todos los días sobre los de la ETA y lo malas personas que eran los componentes de la misma, y te preguntabas por qué no acaban los adultos con ellos si son tan malos.

Un día llegas a casa, enciendes el televisor, y te encuentras con que una multitud de personas, que iban a comprar a un supermercado, igual que cualquier persona, hacía todos los días, pierden la vida, porque los asesinos de ETA, los habían matado, por no sé que independencia del pueblo vasco.

No comprendes nada, pero esas escenas de dolor, de sufrimiento y de muerte, provocan que mis ojos se enrojezcan, que llore, pero a la vez empiezo a tener un sentimiento de odio, de rabia y de rencor hacía los que ahora son asesinos.

Ya de adolescente veo, como ETA, secuestra a un demócrata, Miguel Angel Blanco, y le ponen fecha y hora al final de su vida, lo ejecutan por la espalda, sin escrúpulos, como cobardes, que es lo que son.

Después tenemos que soportar como le arrebatan la vida, a uno de los dirigentes políticos más honestos que ha tenido este país, Fernando Buesa, que tanto había hecho por nuestro pueblo, el vasco.

Tantos y tantos nombres, tantos y tantos rostros, tantas y tantas personas, que fallecieron por las absurdas ideas de unos fanáticos, tanto rencor y tanto odio, han generado en nuestra sociedad, que jamas se podrá olvidar, todo lo que han hecho.

Por todo ello, por todo lo que hemos soportado y aun tendremos que soportar los jóvenes vascos, NO QUIERO nacionalismos absurdos, NO QUIERO terroristas, NO QUIERO asesinos, NO QUIERO fascistas, NO QUIERO separatistas, que quieran dividir, el que también es mi pueblo.

Pero SI QUIERO PAZ, AHORA, para que nuestros hijos puedan crecer LIBRES, para que ellos no tengan que sufrir, lo que nosotros hemos tenido que sufrir, y que por desgracia, parece que nos hayamos acostumbrado a ello.

Debemos crear entre todos los demócratas, un país libre de esos indeseables, para que nuestros hijos no tengan que llorar, ni tener miedo, ni rencor, ni odio, ni tengan que sufrir las escenas de dolor, que nosotros hemos tenido que vivir.

Muchos de nuestros padres, vinieron desde muy lejos, al País Vasco, dejando atrás a su familia, para buscar un futuro mejor para sus hijos, para nosotros, y ellos construyeron y levantaron este pueblo.

No son vascos ellos también, aunque naciesen en otro lugar.

Ellos son mas vascos, que muchos que se ponen la etiqueta, porque ellos representan mejor que nadie, los valores, que nuestro pueblo debe tener, tolerancia, solidaridad, igualdad y respeto.

Los otros, los indeseables lo único que saben hacer es oprimir e infundir miedo a través de la fuerza, porque no respetan, ni aceptan las ideas de los demás, y yo me pregunto “¿Por qué tengo que respetar yo las suyas?”, que son absurdas e irracionales.

Ellos siguen formando a sus hijos, a sus futuros abertzales, para que opriman a nuestros hijos.

Para que sus hijos con esas ideas nacionalistas y separatistas, vuelvan a crear terror y miedo en los nuestros, además de incertidumbre, en el que debe ser su pueblo en el futuro.

Terror, miedo e incertidumbre, que en alguna ocasión, han provocado en nosotros mismos.

Por ello nosotros, los demócratas, debemos defender nuestras ideas ante los nacionalistas, mirándoles fijamente a los ojos, sin agachar la cabeza, mantenernos firmes, orgullosos de ser demócratas, ni un paso atrás, no debemos tener miedo a los cobardes, para callarles de una vez por todas, con nuestra palabra, con nuestras ideas, porque ellos no las tienen, y así no pueden creer ni defender nada, porque nada tienen.

Termino donde empece al principio. Dentro de 4 o 5 años, estaré de nuevo, en el parque de mi infancia.

Pero ahora yo seré el padre, y acompañare a mi hijo al mismo. Mi hijo y yo nos encontraremos, con un dirigente político.

Ahora ella o él, al igual que yo, juega con sus hijos, como en su día lo hacía Ramón Jauregui, la diferencia es que ahora no lleva escolta, porque ahora el demócrata, puede expresar y defender con libertad sus ideas. Porque vivimos por fin en un país libre de nacionalismos absurdos. Un sueño.

No debe ser una realidad.
Noticias relacionadas

El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

El huracán de categoría 4 avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses

La Cataluña imaginaria y autosuficiente de los separatistas catalanes

“La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo” Paulo Freire

Dos debates, dos Españas

La crispación general y el estilo bronco, zafio y chulesco del diputado Rufián representaba el nivel de descrédito que ha alcanzado el debate parlamentario

La distopía del Máster Casado

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris