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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Le llamaban... recaudación man

Paco Milla
Paco Milla
miércoles, 8 de marzo de 2006, 23:57 h (CET)
Era implacable. El sombrero tapaba su temible mirada, sólo obedecía a un jefe... LA ADMINISTRACIÓN. Llevaba muchos años al servicio de aquel patrón. Las pistolas colgaban de sus caderas, siempre con el tambor a rebosar, siempre con hambre... nunca saciada.

El abuelo Jonás contaba a sus nietos este cuento al calor del fuego. A escasa distancia de la chimenea, en el exterior, la nieve caía ya no meciéndose, sino a plomo, dado el tamaño de los 'trapos' más que copos. Aquel hombre (más considerado fantasma) ordenaba a sus empleados que se colocaran en sitios estratégicos, no para evitar accidentes, sino para RECAUDAR (sagrada y bendita palabra).

Hubiera sido buena idea colocarse en LOS PUNTOS NEGROS donde la gente muere, debido al equivocado trazado de la carretera, pero eso no era prioritario. Él buscaba y encontraba lugares 'especiales' donde, debidamente ocultos y pertrechados de un aparato que hacia fotos al maletero de los coches asesinos, saciaba su sed. Dominando desde el cielo, sus ojos percibían los 'relámpagos' provenientes de aquellos artefactos, colocados en sus numerosos coches y se deshacía de placer.

Aquellos vehículos y aquellos servidores estaban allí para obedecer.

En una ocasión -contaba Jonás-, yo hablé con muchos de esos servidores, de los que llegué a ser amigo, y ellos me contaban que su trabajo era cumplir fielmente las órdenes, sólo eso, jamás pensar ni colocarse en el lugar de los sufridos trabajadores que reptaban por la única gran serpiente transitable. Nada podían hacer, pues corrían el peligro de ser considerados insumisos.

Ellos me contaron que les eran dadas órdenes sobre donde colocarse, historias de señales cambiadas, alteradas, para que hubiera cambios de velocidad casi imposibles de conseguir por parte de los conductores malditos. Solían decir: 'podríamos estar en otros sitios, donde sin duda salvaríamos vidas, pero estamos aquí'.

A unos 2 Km. hay una doble curva con el peralte cambiado. Es un error de construcción en la carretera, lleva así 8 años, pero nadie se decide a arreglarla, a pesar de que cada semana hay alguna salida contra el quitamiedos o directamente al terraplén. Pero claro, el coche que se coloque allí no recauda y de esta forma nuestro jefe supremo, RECAUDACIÓN MAN, pierde prestigio ante su patrón, LA GRAN Y BENDITA ADMINISTRACIÓN.

Yo alguna vez les pregunté -continuaba Jonas-: 'Oye, ¿y en qué se basa vuestro infalible secreto?'

Pues verás, a nosotros no nos interesan los que van muy, muy rápido, porque son muy pocos; tampoco los que van muy lento, dado que si bien entorpecen la circulación y causan muchos accidentes, no son la verdadera mina. El tesoro está en los que se pasan en 20-30-40 Km. por hora más de lo marcado en la señal. Esos son oro puro. ¿Sabes el motivo? Son muchos y multiplicado por 200 o 300 euros es una enorme fortuna de la que nuestro RECAUDACIÓN MAN puede presumir. Y esto, cada día que salimos.

De pronto, desde el firmamento se escuchó una sonora y profunda voz que decía: 'Jonás, Jonás, escúchame y aprende para siempre de mis sabias lecciones: Los conductores que hagan cinco mil kilómetros al año, se nos pueden escapar (de hecho los torpes, que van a 60 -aunque sea en autopista-, jamás serán multados, aunque sean asesinos en potencia), los de 240 de vez en cuando cazamos alguno y lo sacamos en el Telediario para dar 'caché', pero quien viva del coche y haga 80 o 90 mil Km. al año, ¡ese va listo! Cada semana le hacemos una foto, más que nada para que se joda y se conciencie de que ha de buscar otro trabajo... jejeje. ¡No te puedes imaginar, amigo Jonás, cómo nos reímos y qué bien marchamos a casa con la satisfacción del deber cumplido.

Oiga, señor RECAUDACIÓN MAN –preguntó Jonás-, ¿y del problema este de Madrid, que los vecinos arrancan los parquímetros porque lo consideran injusto al intentar poner la zona azul a 10 Km. de distancia del centro de la ciudad, ¿qué opinas?

¿Esos? Esos al paredón al amanecer. Ya lo hice con muchos en otra época. Para que te convenzas de que esté quien esté en el poder, mi jefe siempre manda.

RECAUDACIÓN MAN, eres nuestro Dios y te adoramos como tal. Nunca nos abandones y el pan nuestro de cada día, dánosle hoy... aunque sea poco, ¡pero que no falte! -dijo el servidor-.

Y el gran señor prosiguió: 'Jonás, ¿tienes coche?, ¿trabajas en la carretera? ¡Pues jódete amigo, jódete...! ¿Por qué no 'estudiaste' para parasi... digo, perdón, para funcionario? Jajaja.

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