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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Repetición de la historia

Antonio González (Málaga)
Redacción
miércoles, 8 de marzo de 2006, 00:39 h (CET)
Con el advenimiento rampante y ramplón del socialismo descamisado que representa el señor ZP, vamos a poder ver en la moviola del tiempo –si Dios y el pueblo español no lo impide-, la repetición de los acontecimientos que sumieron a España en la mayor catástrofe social de toda su historia, ocurrida durante la década de los años treinta del pasado siglo.

El revisionismo histórico que pretenden llevar a cabo esta izquierda trasnochada, transformando y falseando la historia a su antojo, para que se adapte mejor a sus pretensiones y poner el punto de partida en aquellos momentos es, cuando menos, despreciable en unos partidos que representan políticamente a la mitad de la población española.

Si es por recordar, no le quepa duda de que existen muchos con una cierta edad que son coetáneos de ciertos hechos sucedidos en el suelo patrio y, cada vez que alguien expresa que la libertad “se conquistó en las calles y no fue dada”; hay que decir: que el dictador Franco murió tranquilamente en la cama. Porque por mucho que se quiera ahora reinventar la historia, la verdad, la auténtica verdad es que el socialismo prácticamente no existía durante la dictadura y, el comunismo tampoco; porque estaban ausentes fuera de nuestras fronteras viviendo del oro que durante la guerra se llevaron a Moscú dejando las arcas españolas completamente vacías. Y, tan sólo, una pequeñísima parte sufrieron las consecuencias de los desmanes, crímenes, asesinatos, robos, extorsiones de sus compañeros de partidos y de checas huidos cobardemente. Es decir, que la historia falseada de lucha revolucionaria que se están inventando es una absoluta falacia, nada de nada.

No nos olvidemos que estos partidos revolucionarios extremistamente de izquierdas, golpearon duramente a la sociedad de entonces y al sistema republicano hasta darle la “puntilla”. Si no hubiera sido por el interés que tenían los marxistas-leninistas y sus primos nacionalistas de imitar la revolución rusa del 17, hoy estaríamos instalados en aquella República tan tranquilamente.

Lamentablemente, la guerra civil trajo muertos y desgracias para todos; pero no olvidemos que los provocadores permanentes de los ensayos de golpes de estado revolucionarios fueron precisamente las hordas de izquierdas dirigidos por sus organizaciones políticas y sindicales, que comenzaron en el año 31 del pasado siglo con desórdenes públicos hasta llegar a la revolución de octubre del 34 en Asturias con más de 1.300 muertos, siguiendo posteriormente con los asaltos y quemas de conventos, asesinatos de religiosos y todo lo demás. Desestabilizando la II República con la que no estaban de acuerdo la mayoría de los sediciosos marxistas-leninistas-nacionalistas que impusieron en las calles el caos, cuando no, un estado permanente de terror que condujo a una situación insostenible que provocó el estallido del golpe militar en el 36.

Tampoco nos olvidemos de que los muertos que se están queriendo sacar con una animosidad guerracivilista que estremece, muchos de ellos o, más bien, muchísimos que ahora quieren presentar como asesinados por los que ganaron la guerra, fueron masacrados y asesinados precisamente por las mismas turbas revolucionarias, porque no se sometían en cada pueblo o ciudad a los dictados de la plebe armada hasta los dientes y sin control alguno; presuntamente también por odios, aprovechando la confusión y la falta de autoridad. A miles y miles de personas les dieron el famoso “paseíllo” simplemente por intereses nimios o envidias profundas. Pero es obligado decir que por lo menos, en la “otra parte”, a cada uno se les sacaba de la cárcel y se le sometía a un juicio, que alguien podrá alegar con carencias o faltas de garantías jurídicas; pero juicio después de todo, luego se le fusilaba o encerraba, según las circunstancias. Los revolucionarios que no tenían nada de románticos, asesinaron a miles de padres de familias, madres e hijos delante de sus propios familiares sin juicios ni tribunales y los dejaban muertos después de horribles ensañamientos y mutilaciones en cualquier lugar y la mayoría de las veces sin enterrar.

Todos podemos echar manos de nuestros muertos; pero hay una diferencia, los nuestros son más antiguos. Los asesinaron desde principios de los años treinta hasta después de comenzar la guerra. Sólo la venganza o la justicia vino después y no toda. Pero eso ha sido la constante de estos partidos que desde sus comienzos tienen las manos manchadas de sangre y, no sólo en tiempo muy pretéritos, sino también en el más cercano reciente, incluso en plena paz teórica, durante los casi catorce años socialista del felipismo y, con ello, vuelta a los crímenes de estado (GAL); secuestro (Segundo Marey); corrupción masiva (Fondos reservados, hermanísimo Guerra, Filesa, Roldán, BOE, Time-Export, y un largo etc.). Lo cual tenía que haber relegado a este partido a la oposición por cien años o más, haciendo alusión a su eslogan de 100 AÑOS DE HONRADEZ del que se burlaron completamente. Pero como buenos titiriteros y vendedores de mantas o trileros, según se entienda, ellos saben engañar al personal que tiene poca memoria o mucha compasión con los delincuentes y los vuelven alzar al poder para más de lo mismo.

Si ahora gozamos de libertad política, que no de paz social, porque algunos sectores se están encargando de avivar las revueltas, es porque desde el mismo Régimen franquista hubo un grupo de personajes liderados básicamente por ADOLFO SUÁREZ, que por creer en el sistema democrático y jugándose el todo por el todo, propiciaron desde dentro las reformas políticas que nos llevaría a la democracia parlamentaria (mientras otros que ahora presumen de no sé qué estaban escondidos viéndolas venir).

No es cuestión de exhibir y sacar a pasear ahora a los que merecen descansar en paz eternamente, como tributo de la reconciliación nacional que todos les debemos; pero si de lo que se trata es de poner muertos sobre la mesa, a lo mejor hay otras gentes que no son de izquierdas que ponen más muertos con historias bastante más espeluznantes sobre el tapete y podría sorprender hasta a los mismos sepultureros políticos de esta nueva hornada.

Esta izquierda menesterosa SI TIENE ODIO Y RENCOR SIN AMNESIA. Y es probable que no haya llegado a hacerse la pregunta clave para estos casos: ¿Qué pasó con las víctimas de las víctimas? Porque no todos fueron santos, no todos se fueron al otro mundo con la conciencia tranquila. La mayoría habían perpetrados horribles asesinatos en nombre de ideologías carpetovetónicas y criminales de las que hoy ya sólo quedan residuos que intentan agarrarse a tiempos pasados, pero que la realidad le hará desaparecer inexorablemente. Esta izquierda horripilante marxista-leninista lo único que tienen probado es que son mecanismos de crear pobreza y su parte más radical, el comunismo, como alguien dijo: es como la mafia, está gobernado y dirigido por viejos y elimina cualquier brote de vida y libertad que florece a su alrededor.

Estos embaucadores populacheros cuando ve el imparable ascenso del Partido Popular en la calle –que creían suya, gran error porque es de todos- se estremece, vagan y divagan queriendo emporcar la diáfana historia del mismo y a sus miembros o afiliados por lo que representan de unidad, coherencia, honradez, etc., en contraposición con los partidos de izquierdas, los cuales tienen unas historias para no dormir, sin excepción, a lo largo de la historia de España. El PP, al revés de los contumaces protagonistas de ciertas bandas de asesinos –que todos conocemos- y, que han dirigidos desde el poder la estrategia del terror y el crimen de estado institucional, el secuestro, las estafas y la corrupción en general que prolifera allí donde hay un partido de izquierda; ha demostrado en sus primeros ocho años de gobierno democrático que en nuestra patria hay un partido de archiprobada eficacia política y de enorme honradez. Siendo uno de los pocos partidos políticos en España que puede presumir de transparencia democrática sin historias raras detrás y siendo en realidad un partido muy joven, creado después de la restauración democrática y, lo quieren situar al mismo nivel ético que aquellos otros de izquierda, que sí tienen un pasado necrológico y oscuro cuando no de golpistas revolucionarios, hablando en término de convivencia democrática. ¡Por favor, no comparen! Porque el “progresismo” reumático está pasado de moda; actualmente “flipa” más el progreso eficaz que es una cosa muy distinta y, eso, sólo lo hace el centro-derecha con políticas absolutamente liberales en su concepción y en su ejecución, como así ha quedado demostrado en la etapa Aznar.

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