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Etiquetas:   Micro abierto   -   Sección:   Opinión

¡Si sólo podemos comprar pollo, joder!

Pelayo López
Pelayo López
lunes, 6 de marzo de 2006, 23:20 h (CET)
Todos sabíamos que hay "extraterrestres" viviendo entre nosotros, aunque ahora hayan venido a ser denominados "galácticos". Esta pasada semana, hemos descubierto también que hay categorías dentro de esta especie tan particular. El señor Florentino Pérez ha dejado la presidencia del Real Madrid por la puerta grande, como un señor, asumiendo la culpa que le corresponde pero, al mismo tiempo, arremetiendo contra los jugadores convertidos por él mismo en estrellas de otro planeta. Cuando uno juega a ser el Doctor Frankenstein corre, sin embargo, el peligro de acabar siendo una especie de Jekyll y Mr. Hide. Eso es lo que le ha ocurrido a Don Florentino, que, no en vano, se ha ido con la cabeza alta y con sus otros deberes -no los deportivos, claro está a raíz de los resultados- perfectamente cumplidos -algo de lo que creemos, además, no todos sus pupilos puedan presumir, ya que, al menos según algunos tabloides, no pueden ayudar a sus hij@s con las tareas del colegio-. "Fútbol es fútbol", una frase para la posteridad que ha dejado de estar vigente hoy en día, porque el fútbol, más que un deporte, como todos podemos reconocer, ha pasado a ser todo menos precisamente la esencia con la que nació. Choca, al tiempo que evidencia esta sensación hecha carne y hueso, que en todos los telediarios e informativos, la noticia del día fuese esta dimisión.

También, en estos últimos días, hemos presenciado otro de esos bochornosos episodios que nos ofrecen, penosamente con bastante frecuencia, nuestros dos partidos mayoritarios. PSOE y PP, Gobierno y oposición, enfrentados nuevamente en otra batalla dialéctica, en este caso por las cifras de asistentes a la última manifestación de las víctimas del terrorismo. Llama la atención que mientras para unos apenas se superaron los 100.000, para otros a punto estuvo de llegarse a los 1,5 millones. Lejos de sospechar de una de las partes, y como la virtud siempre suele estar a medio camino, mucho nos tememos que ninguno de los dos dice la verdad, algo que sí que es decepcionante y a lo que tristemente parece ser nos hemos tenido que acostumbrar los ciudadanos de a pie. Pero lo que choca más todavía, es que en esta guerra por la razón y los motivos políticos, están las propias víctimas. Da la impresión de que importan más los medios que el fin, porque las formas han dejado de lado el fondo.

Otro asunto que se ha suscitado en los últimos días es también el de la Infanta Leonor y las células madre, pero mejor no mezclar churras con merinas, o sangre azul con sangre roja en este caso, puesto que, en definitiva, sólo son cortinas de humo, realidades oscurecidas y ficciones encumbradas. Entrando en materias más terrenales, el pasado martes se celebraba el Día de Andalucía, y, con tal motivo, la Junta convertía en hij@s predilect@s de la Comunidad Autónoma a personajes ilustres de distintos ámbitos, como al cantante David Bisbal o a la Duquesa de Alba. Mientras, en las calles y en las carreteras, los jornaleros y los trabajadores del campo protestaban entre escudos y porras policiales por los beneficios que la Sra Duquesa recibe de Europa en concepto de terrateniente. Hemos de reconocer que, a fecha de hoy, las subvenciones europeas están reguladas de manera que la Duquesa de Alba pueda solicitarlas y, por lo tanto, serle concedidas. Sin embargo, aunque sea legal, no parece demasiado justo que el 3% de los propietarios agrícolas y ganaderos de Andalucia se lleven más del 40% de esas ayudas. Y es que, si aplicamos el saber popular, ya se sabe, como se suele decir, "quien hace la ley hace la trampa".

Esta semana he escuchado en la televisión esta frase: "¡Si sólo podemos comprar pollo, joder!". La frase la pronunciaba un señor durante unas jornadas gastronómicas de intencionado efecto en unos mercados de la capital, en Madrid. Con estas actividades, las autoridades intentan tranquilizarnos a nosotros, los ciudadanos, sobre la información que ellos mismos nos están haciendo llegar en relación a la gripe aviar, pero, sobre todo, para tratar de evitar el consiguiente descenso que, según parece, se está produciendo en el consumo de dicha carne. No sabemos si esa información es del todo cierta, o si está plenamente contrastada, aunque podemos ponerlo en duda a tenor de los hechos que se vienen produciendo -como en el caso de que el virus afecte también a los gatos-. Lo que si podemos concluir es que, aún cuando el temor pueda estar sobre la mesa, sobre ésta sólo se puede poner lo que se puede comprar, y el resumen del día a día para la inmensa mayoría de la población se resume en esa frase de mercado: "¡Si sólo podemos comprar pollo, joder!".

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