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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos  

La nueva al‑calderada o 'Ley Desigual' de Calderilla

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
lunes, 6 de marzo de 2006, 01:11 h (CET)
EL ZPARITORIO gubernamental es que no para de alumbrar paridas, tarea para la cual fue concebido y en la que compiten la ministra ApreTrujillo de las Zapatillas (por su porcentaje) y el ministro Calderilla (por su número).

Con Calderilla se comprueba que cualquiera que presentase un gramo de sentido común llegaría a Calderón en el actual Consejo de Ministros, igual que JeSeCé pasa por Caldera normal cuando en la empresa privada no llegaría a Caldereta, so pena de llevarla a la quiebra con las primeras medidas.

Pero como dentro del Gobierno consideran atinadamente que la única anormalidad es la de Solbes, y a éste ya le ha mandado callar de un manotazo cuando intentaba explicarles que, si seguían falsificando leyes en el BOPE para beneficiar a la Caixa, no sólo se crispaban las normas de Europa sino que peligraban muchos puestos de trabajo en Cataluña por vía alemana, esta Zapatilandia analfabeta que es la España zapatillesca continúa pariendo inicuas calderilladas legales, propias de lo que son: unos analfaberzos sectarios y mendrugos, amén de unos intervencionistas contra las normas y las vías sensatas, carentes de diá–logo con la Lógica.

.Cualquiera que tenga un dedo de frente sabe que la menor percepción salarial de la mujer en el trabajo no se debe a motivos discriminatorios, sino laborales, básicamente.

Si fuera cierto que, a igual productividad, las mujeres perciben peores salarios... se acabaría el paro femenino en 24 horas. Porque las empresas correrían a contratarlas manteniendo su productividad, pero ahorrándose un porrón de salarios.

Al contrario, si fuera veraz la ficción inicial, no trabajaría ni un hombre ni de milagro. O mejor dicho, sí: no sería preciso introducir las medidas legales correctas que luego diremos, porque ya la demanda de mujeres trabajadoras habría sido tan intensa que se habrían desbocado sus salarios... hasta que las ofertas salariales a ambos sexos se igualasen por sí mismas.

Pero JeSeCé Suscaprichos Calderilla no alcanza a comprender tanto: la primera y segunda reglas del mercado... Ni tampoco sus colegas y colegos (toma violencia de género: gramatical, por supuesto, como siempre es en castellano este género de violencia de género y cualquier otro posible: puramente léxico), aunque pese a su estulticia siguen viviendo todos como reyes calderonianos y calderonianas, a costa de que se enfrenten en la sociedad los dos sexos y sexas que les pagan sus sueldos, bien caldeados.

Al calderetero de Trabajo se le ha ocurrido la labor de imponer (sin dialogar con nadie ni mucho menos con la Lógica de la que carece) la siguiente calderada o al–calderada a las que ya nos va habituando: abolición del mérito o el esfuerzo para ascender en el trabajo y obligación de las empresas, administraciones y partidos de listas cremallera, basadas en los cuotas sexistas.

Como usted sabrá si alguna vez lo ha intentado, no hay forma de ligar en los partidos, porque no aparecen mujeres ni en pintura por las bases. Pero ahora, en cuanto se apunte una, sale de ministra o de embajadora... mientras que quien tuviera capacitación para ello, se fastidia.

Si es para integrarse en el Gobierno de Pantunflo ZaPatilla, se comprende... porque en ese zipizape cabe cualquier cosa, hasta Caldera... Pero la vida laboral es una cosa seria, y con las cosas de comer no se juega, por lo que en esas no debería meterse JesSeCé, que no en balde su apellido rima con “olla”. Metafóricamente al menos, ya me entienden.

Una legislación no inicuamente sexista como la que va a imponer el calderero para que se caldee la crispación entre los sexos por medio de la desigualdad de méritos, debería fomentar masivamente las guarderías, conciliar con cargo al presupuesto la vida familiar y la laboral de ambos sexos y subsanar también a expensas del Estado y no de los particulares las inevitables diferencias sexuales que no puedan equilibrarse por otras vías...

Pero estos analfaberzos, en el fondo, tienen resabios del intervencionismo totalitario y creen que puede legislarse contra el sentido común... Tardará mucho tiempo en arreglarse estos y otros caldos legales del caldillo de Trabajo y Discriminaciones Sociales, señor Je–Sus Suscaprichos Caldera.

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