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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Neutralidad imposible

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 6 de marzo de 2006, 01:11 h (CET)
Por fortuna, la inteligencia y las técnicas persiguen el objetivo de cubrir las primeras necesidades, pasando a continuación a la satisfacción de los deseos u objetivos de necesidad menos acuciantes. Los sucesivos pueblos se lanzaron a ese PROGRESO con todos sus potenciales. Se discurre, se trabaja, para la superación de los escollos y obstáculos. Tareas vitales e inesquivables, antiguas y modernas a la vez.

Otra vertiente muestra la lógica INSATISFACCIÓN progresiva. Se puede aspirar a más cosas. Los deseos satisfechos permiten la apertura hacia nuevas posibilidades, una ampliación y progreso sin fin. Se multiplican las necesidades, la alpargata inicial se diversifica en zapatillas, botines o piezas de temporada, para su adaptación a cada momento. Hasta tal punto, que no es posible sistema alguno para conseguir una satisfación total. Se amplia la espiral de ese progreso de forma permanente.

Digamos que se incrementa la demanda, cada vez buscamos más logros, aspiramos a la obtención de nuevos beneficios. ¿A qué nos conduce esto? A una respuesta social organizada. Como su tamaño aumenta, se transforma en una APISONADORA social avasalladora. Llega a convertirse en un entramado tan poderoso que no se detiene en razones biológicas, particularidades, ni metafísicas.

Las influencias son variopintas -grupos económicos, geografía, etc.- Y el conjunto adopta JUSTIFICACIONES ESTRUCTURALES poderosas. Echemos un vistazo somero y tendremos forzamientos al estilo de hipotecas, multinacionales, grupos políticos, poderes mediáticos... El sujeto se va tornando una mera partícula esclava de un colectivismo cuestionable. Ni hombres, ni gaitas, puras partículas y gracias, para la globalidad dominante.

Entre tantas fuerzas de tensión y con aspiraciones de lo más diversas, no extrañará la persistencia de inquietudes y temores en todos los tiempos. La razón inteligente aportó ante cada problema proyectos para solucionarlos. No se trata de una ocurrencia aislada, sino de una elaboración habitual a través del núcleo científico, estableciendo sus conclusiones y paradigmas. Su transgresión ha de justificarse por las nuevas pruebas o datos. La CIENCIA como manera fundamental de avance y mejoras.

Es una labor de siglos, los que transcurren en el devenir de la Humanidad. Tarea nada sencilla, con tremendas traiciones históricas, tropezones y catástrofes. Mas, por encima de esas circunstancias se genera el poso de la civilización. NO atisbamos lineas de perfección, pero sí de un progreso evidente. Tampoco estamos ante un monolito uniforme y rocoso, la marea humana ofrece matices de todo colorido. Los avances no podrán esconder las dificultades; esta obviedad no debe permitirnos ovidar la realidad de los magníficos adelantos conseguidos, la calidad de vida y las libertades. Fallos y carencias, sí; pero conviene exponer tambien lo conseguido.

Entre poderes y dominaciones implacables, hemos citado muchas de las estructuras que nos acogotan; precisamente por eso, no conviene abdicar de las cosas positivas obtenidas. Como un resumen de lo irrenunciable habrá que mencionar la aproximación a toda la declaración de los DERECHOS HUMANOS. Por lo tanto, no sólo técnica y ciencia, también reflexión y convivencia. El anhelo de mejores metas y cumplimientos no debe nublarnos la mirada, se han logrado niveles encomiables, sin perfección, pero sin falsas modestias.

Los RETOS nos vienen por oleadas. Hay evangelismos para negar la teoría darwinista, no para discutir si algunos eslabones de la misma son aún desconocidos, simplemente para negarla y lo que es peor, imponer al resto de su comunidad la enseñanza de esa creencia negativa y particular. Existe una violencia infantil-adolescente en el ámbito escolar dirigida hacia compañeros y profesores que exigiría más decisión para su abordaje. Qué decir de esos intentos por el establecimiento de un nuevo derecho humano para impedir los insultos a sus dioses, eso sí, sin citar las respuestas asesinas de sus correligionarios; olvidando que no disponen de ninguna cláusula exclusiva a nivel de creencias y las suyas valen como las de cualquiera. Que manía de imponer y manejar conductas ajenas.

No se acaban ahí los retos, la violencia con la Naturaleza es impresionante. Los asesinatos se silencian según su lugar de origen, Cuba -Fidel Castro-, EEUU - Bush-, Stalin, Pinochet, Argentina, China, miles de mujeres en Ciudad Juárez -México-. Y no sólo eso, se les llega a dar carta de firmeza y alabanza según la orientación editorial de medio correspondiente. Son muchas las aristas para una discusión, han de serlo, visto el panorama tan alejado de la paz y la concordia, confiemos en no acostumbrarnos a su contemplación. Hay una entrañable maldad en los intereses y comportamientos; entrañable por lo cercana y trágica por sus efectos.

El requerimiento de nuestra respuesta se torna imperioso trás preguntarnos: 1. ¿QUÉ es indeseable? 2. ¿QUÉ es lo que NO puedo hacer? y 3. ¿QUÉ cosas NO deben hacerme? Aquí no vale la simplicidad bobalicona del igualitarismo o de unas civilizaciones aliadas ¿Cómo se alían las civilizaciones? Si usted lo desea renuncie a los importantes logros de bienestar, libertades -siempre pocas- y posibilidad de equivocaciones -siempre demasiadas-. Pero NO es posible admitir de entrada esa labor impositora de CLÉRIGOS, GUERRILLEROS o ABSOLUTISMOS políticos, por muy disfrazados que vengan.

El ALIENTO de las PERSONAS se rige por una realidad cósmica primaria; un núcleo científico de paradigmas y transgresiones, susceptible de ser modificado; y unos compartimentos lúdicos, que junto a sus interpretaciones metafísicas son de carácter más personal. Hablar de respeto a estos alientos es una labor exigente, pero el único camino encomiable, aunque tenga que perfeccionarse sin pausas. Renunciando a potenciar ese aliento, abdicamos como personas, así propiciaremos los totalitarismos de la peor calaña. Y las actitudes de dominación se ejercen en ámbitos de lo más diverso y cercano, conviene desenmascararlos.

Ejercer como personas no permite ciertas neutralidades.

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