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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

'Hay que aprender del cine, que es la forma más novedosa de narración'

Juan Eslava, escritor
Herme Cerezo
miércoles, 27 de septiembre de 2006, 21:26 h (CET)
Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) es un prolífico escritor que navega entre las aguas del ensayo histórico, las memorias noveladas y la ficción. Y en todos estos registros, en apariencia tan dispares, se maneja cómodo, a gusto, fácil. Lo atestiguan sus más de cincuenta libros publicados y la gran aceptación de que goza. Licenciado en Filología inglesa por la Universidad de Granada, Eslava Galán amplió estudios en Inglaterra y en 1983 se doctoró en Filosofía y Letras.


Herme Cerezo / Siglo XXI

Leo en una biografía suya que está casado y es padre de dos hijas, ¿no cree que ya hay bastantes féminas en su vida para dedicar sus ratos libres a una cuarta mujer llamada Literatura?

En realidad estoy divorciado, así que incluyendo la literatura sólo hay tres mujeres en mi vida y debo admitir que a cada una la quiero más que a las otras dos.

¿Qué es para Juan Eslava Galán escribir?

Escribir me permite vivir por encima de las posibilidades de este señor gordito, calvo y asustadizo que habito. Me permite ser, alto, guapo, hercúleo y audaz.

Detrás de todo escritor se esconde, normalmente, un lector empedernido. En su caso, ¿qué lecturas le apasionan?

No se puede escribir sin leer mucho (y sin vivir, también). Leo muchos ensayos y procuro estar al día en los novelistas que me parecen mejores: Pérez Reverte, Vargas Llosa, García Márquez, Muñoz Molina y otros.

¿Se puede vivir de la Literatura en España?

Si trabajas mucho y tienes suerte, se puede vivir, pero hay muchos escritores que deben vivir de colaboraciones varias. O sea, dicho brutalmente: los escritores se dividen en dos grupos: cazadores que viven de sus novelas y recolectores que viven del articulillo, la presentación, la conferencia, el jurado de un premio, etc.

Explíqueme la fórmula mágica para conseguirlo.

Escribir, corregir, corregir más, leer aprendiendo y escribir más... teniendo en cuenta también lo que el público quiere leer, no sólo lo que tú quieres que lea y... suerte

¿Escritor nocturno o diurno? ¿Cuántas horas trabaja al día?

Diurno. Algunos días trabajo hasta diez o doce horas. De noche le das vueltas al trabajo y a veces resuelves problemas mientras duermes, o sea, esto no tiene horas.

Con “En busca del unicornio” ganó el premio Planeta en 1987. Además de una estupenda historia es uno de los libros donde los muertos están mejor dosificados, ya que los soldados le duran hasta el final de la novela.

En la novela hay que dosificarlo todo. Es una carrera de maratón... por eso muchos articulistas (los cien metros lisos) fracasan cuando intentan la novela: dosificar, medir, montar (con montaje cinematográfico). Hay que aprender del cine, que es la forma más novedosa de narración.

Esa leyenda del polvo del unicornio como vigorizador sexual ¿tiene alguna base científica?

No creo que la tenga, pero el rinoceronte africano está desapareciendo por eso. Una pena.

A propósito del Planeta, ¿no cree que se le está desprestigiando sin demasiado fundamento?

No creo. Creo que intentan desprestigiarlo muchos autores que repetidamente se presentan y no lo sacan. La zorra y las uvas.

En 1991 consigue el Ateneo de Sevilla con “El comedido hidalgo”. ¿Cuántas horas de lectura de clásicos castellanos se esconden detrás de sus páginas? ¿Cómo demonios fue capaz de describir el hampa sevillana del siglo XVI utilizando, además, su jerigonza?

Tengo buen oído para mis lecturas de otros siglos y aproveché esta cualidad en aquella novela. Luego tuve la suerte de que un erudito local (al que le dedico la novela) puso generosamente a mi disposición sus estudios cervantinos que abarcaban toda una vida.

Cuatro años después publicó su divertida “Statio Orbis”. ¿Existe realmente alguien parecido a Calamar, alias Teodoro Algarinejo, o un cura como don Cristóbal? ¿Cómo se puede mezclar hoces, martillos, banderas rojas y sotanas?

Esos personajes nos rodean, están en la calle, en las sacristías, en las tabernas, sólo hay que acercarse a ellos y observarlos con mirada beatífica: una de las obligaciones del novelista: observar y tomar nota.

Comenzamos con la Guerra Civil, un territorio por el que Juan Eslava Galán camina con asiduidad. ¿Algún día se cerrará de una vez por todas este enojoso capítulo de la Historia de España o continuará siendo la herencia, luctuosa herencia, que dejaremos a nuestros hijos?

Lo jodido es que ciertos políticos la tomen como pretexto para arrojar los cadáveres a sus adversarios. Deberíamos estudiar esa guerra con desapasionamiento: ya somos otros.

“Señorita”, premio Fernando Lara en 1998, es una historia de amor y espionaje en la que una vez más su fino humor anda por medio. ¿Qué recuerdos guarda de esta novela?

Muy buenos. Aparte de que fue premiada, tengo lectores muy fieles que después de leerla han repasado toda mi obra.

Más Guerra Civil: “La Mula”. ¿Qué le dijo su padre cuando tuvo un ejemplar de esta novela entre sus manos?

Me dijo: niño, ¿es verdad que yo me cepillé a una falangista en Burgos? Le respondí (torpemente) No padre, ese es uno de los episodios que me he inventado. (El pobre está muy mayor y le falla la memoria).

Y antes de esto, un buen día, Juan Eslava Galán decidió dar una vuelta de tuerca a su trayectoria literaria. Y así se inventó un escritor, viudo por más señas, que habita un viejo molino rehabilitado en compañía de un perro y un gato, bien avenidos claro, y que se dedica a observar pájaros. Como tantos otros, descubrí esta doble vida por el ya famoso artículo (“El extraño caso de Nicholas Wilcox”) que su amigo Pérez-Reverte publicó hace algunos veranos. Y el tal Wilcox tampoco es manco escribiendo: “La lápida templaria”, “Los falsos peregrinos”, “Las trompetas de Jericó”, “La sangre de Dios” y “Los templarios y la Mesa de Salomón” son buena prueba de ello. Está visto que en la República de las Letras el manco vitalicio es Cervantes.

¿Cómo surgió su sosias?

Nicholas Wilcox no es mi sosias: yo soy el suyo. Él vive más que yo, es un aventurero capaz de ensanchar esta vida anodina del gordito que escribe sus novelas.

¿Nicholas Wilcox es la oportunidad de escribir las aventuras que siempre quiso vivir?

Algo de eso hay.

¿Se venden mejor ficciones templarias escritas por un anglosajón que por un español?

Eso me temo. ¡Misterios de la vida!

¿Quedan templarios sueltos por el mundo del siglo XXI?

Eso dicen ellos, pero yo creo que son charlatanes. Los templarios se terminaron en el siglo XIV, lo lamentemos o no.

Señor Wilcox, ¿es consciente de que no hay que comprar “Códigos da Vinci” ni otras zarandajas extranjeras para leer buenas novelas sobre templarios existiendo las suyas?

Mucha gente me lo dice, y lo agradezco en el alma. No obstante diré en favor de El Código da Vinci que ha atraído a la lectura a decenas de miles de personas que nunca habían leído un libro. Eso es meritorio.

Señor Eslava, en una ocasión le oí decir que las relaciones entre usted y Wilcox no eran demasiado buenas porque él vendía más que usted. ¿La cosa ha mejorado o, por el contrario, sigue tensa?

El perro sajón continua vendiendo más que yo. Muchas novelas mías están descatalogadas mientras las suyas se siguen editando.

¿Le dice algo el nombre de Maurice Druon?

Me suena bastante, sí.

Es usted licenciado en Filología inglesa y Doctor en Filosofía y Letras, ¿se ha dedicado a la docencia alguna vez?

Durante largos, larguísimos años enseñé inglés (soy catedrático de instituto)

Lo que sí ha practicado es la investigación y el ensayo. ¿Necesita escribir ficción y realidad? ¿Le resulta sencillo cambiar de registro?

Cuando escribo una novela me apetece escribir un ensayo, y viceversa. O sea, empanada mental y vocación poco definida. A mi edad no creo que se defina nunca.

Sé que es un buen aficionado al cine. Recomiende a los lectores de Siglo XXI una buena película relacionada con la Orden del Temple.

Recomendaré tres películas sin templarios: Blade Runner, El paciente inglés y El nombre de la Rosa...

Por último, también tiene fama de buen gourmet y además es andaluz, ¿dónde se come el mejor salmorejo de toda Andalucía?

El mejor salmorejo, sin duda, el que hago yo, pero tampoco está mal el que hacen en Córdoba y no le va a la zaga la porra antequerana, que es una receta similar pero en Málaga.

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