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El Gobierno no repara en triquiñuelas para alcanzar sus objetivos

Los tétricos buitres de la traición, el deshonor y el revanchismo sobrevuelan la vieja España
Miguel Massanet
sábado, 3 de noviembre de 2018, 01:01 h (CET)

uando aquellos que debieran ser los que dieran ejemplo de cordura, moderación, respeto por las ideas ajenas, tutela de las leyes y de la Constitución y defensores de la unidad de la nación española son, precisamente, los que intentan buscar vericuetos legales, métodos torticeros, pactos contra natura y compañías indeseables, entonces, señores es que nuestra patria, España, se encuentra ante graves dificultades. El gobierno de nuestra nación, nacido de un contubernio entre distintos partidos, muchos de los cuales integrados por individuos que profesan ideas de carácter antisistema, separatistas, ácratas o partidarias de acabar con el régimen vigente, es evidente que, aparte de la legitimidad que le pudieran conceder las vigentes leyes y la Constitución, nos encontramos ante una situación que nos permite pensar que, si han precisado de tales ayudas para formular una moción de censura contra un gobierno democrático que daba muestras de saber conducir a la nación hacia una recuperación, difícil de conseguir pese a los esfuerzos realizados por todos, mejorando notablemente el empleo, elevando el nivel de competitividad y productividad de nuestras industrias, así como la cuota de nuestras exportaciones; podemos pensar, y con razón, que nos encontramos en una situación en la que las servidumbres que se ha comprometido a pagar el gobierno socialista que dirige el país, van a condicionar de una manera evidente, el futuro de nuestra nación, naturalmente para mal.


Si un tema accesorio, aplazable y, sin duda alguno, capaz de crear diferencias entre los españoles, provocar situaciones de incomodidad entre las instituciones, provocar diferencias con la Iglesia católica y desconcertar a aquellos que ya daban por amortizada la Guerra Civil y sus consecuencias después de más de 40 años de la muerte de Franco; el Gobierno socialista lo situar en primer lugar de todos los problemas que le quedan por resolver, no hace más que demostrar que lo que intenta no es la paz y el olvido para todos los españoles y hacer olvidar las heridas de la Guerra Civil, antes bien, se puede llegar a la conclusión de que se trata de todo lo contrario, de dar la razón a los que pudiéramos pensar que se intenta provocar un cisma entre dos bloques de idearios, con el fin de polarizar a los ciudadanos en dos tipos de pensamientos: izquierdas y derechas provocando un enfrentamiento entre ambos.


Esta interpretación, sin duda explicaría el que, habiendo sido enemigos declarados durante años, los socialistas y los seguidores de Podemos, ahora se hayan convertido en uña y carne, formando un frente común que pretende aglutinar al resto de partidos que, curiosamente, se han convertido en la oposición del actual gobierno del señor P.Sánchez. Sin embargo, para cualquier interesado en la política la maniobra no tiene secreto alguno: se trata de aislar al partido PP y a Ciudadanos ( si es que estos, como parece, no deciden buscando provecho propio, dar el cambiazo y dejar solo a sus compañeros de travesía en defensa de la Constitución española, los del PP del señor Casado), para apartarlos de las instituciones de representación popular: el Congreso de Diputados y el Senado, dejándolos en minoría; algo que ya sucede en el Congreso pero que, desgraciadamente para ellos, no en el Senado en el que el PP sigue teniendo mayoría absoluta. (Una reproducción de lo que fue en la anterior legislatura el pacto del Tinell)


No hay nada, legal o ilegal, marrullero o vergonzoso que estos socialistas, al mando de este sujeto peligroso, Pedro Sánchez, no sean capaces de emprender, de maquinar o de poner en práctica, para conseguir alcanzar sus objetivos. Y están llevando a cabo maniobras para intentar evitar que las leyes de “estabilidad económica” que fijan el techo máximo de gasto del país, no deban pasar por el trámite obligatorio de su validación por el Senado. ¿Qué esto es un intento de puentear la Constitución? ¡Evidente!, ¿qué se trata de una forma de evitar que la oposición, mayoritaria en el Senado, pueda argumentar sus reproches a la ley si, en realidad, hubiera motivos para ello? ¡Evidentemente!, ¿Qué nos encontramos ante una postura desestabilizadora y una forma torticera del gobierno de intentar prescindir de aquellos artículos de la Constitución que se opongan a sus planes? ¡¡ Nada más evidente!!


Y los pagos de los débitos contraídos por Sánchez, a quien no le importa un comino nada que no sea sacar provecho de la situación, ni el interés de España, cuando no le asegure su mantenimiento en la poltrona de la Moncloa, se tienen que hacer efectivos. Ya tiene a los vascos metidos en el bolsillo, con promesas de transferencias (35 parece que es el precio) y la rebaja del cupo anual que los vascos tienen que hacer al Estado español, algo que recogieron del gobierno de Rajoy y que, como es natural, si quieren el apoyo a los PGE para el 2.019 no les va a quedar otro remedio que mantenerlo y, puede que aumentarlo. Ha conseguido meterse la serpiente en su regazo, cuando ha convenido con P.Iglesias de Podemos, una especie de pacto de gobierno, ya que lo han rubricado en papel con membrete del Gobierno; un acuerdo que ya empezamos a notar con el aumento de impuestos, la exhumación de Franco, la relajación de la Justicia, la retirada de la Guardia Civil de determinadas regiones conflictivas y, principalmente, en la forma de tratar a los rebeldes catalanes; con los que, el dirigente de Podemos, parece mantener excelentes relaciones, en lo que da la sensación de ser una especie de ten con ten entre ambas formaciones, consistente en no dañarse mutuamente y apoyarse entre sí para favorecer los propósitos de cada uno de ellos, y la otra que, en el primer caso, consiste en conseguir convertir a España en uno más de los países sovietizados y, en el de la segunda, en apoyarlos en sus intentos secesionistas.


Resulta especialmente notable la ardua labor que, el señor Sánchez, dispuesto a mirar hacia otra parte cada vez que sus neófitas ministras meten la pata ( la última vez la señora Calvo ante el cardenal vaticano), les ha encomendado a sus feministas, fanatizadas, sobradas y, en ocasiones, embusteras ministras, a las que les ha encomendado que se mantengan ante la pantalla de las TV todo el tiempo que les sea posible de modo que, viendo la forma en la que son acogidas por los medios televisivos, deberemos reconocer que su capacidad para estar horas y horas en la caja tonta es de admirar. Ya se sabe, labor de intoxicación por todos los frentes: el comisario Villarejo, el caso Franco, los viajes de exhibición de Sánchez, sus enfrentamientos con la Iglesia católica y el intento de despojarla de sus bienes inmuebles; sus cargas constantes contra el PP y sus búsquedas de cualquier interioridad, que sus hábiles investigadores consigan encontrar, para intentar desacreditar al nuevo gobierno de Casado aunque sepan que, contra él y su equipo, no hay nada que buscar, no se desaniman siguiendo en su caza de brujas de la antigua ejecutiva y principales dirigentes.


Pero no dejemos en saco roto la última de las fechorías que la atribuimos a la ministra de Justicia, consistente en que, en el caso de los detenidos por presunta sublevación en Cataluña, la abogacía del Estado que normalmente sólo acude en aquellos presuntos delitos en los que se presume un perjuicio económico para el Estado, parece que han decidido ( cabe en sus funciones) también personarse en la investigación del fondo, anunciando algo que a los juristas consultados les ha llamado mucho la atención al proponer para varios de ellos (concretamente 6 de ellos) que se les acuse del delito de sedición en lugar del de rebelión, como mantiene la fiscalía del Estado. Los juristas sostienen que siempre se debe, antes de que se sepan los resultados de las pruebas, acusar del delito más grave ya que, si se ha pedido uno de menor gravedad y luego del juicio resulta probado uno de mayor importancia, ya es imposible pedir la aplicación de aquel superior al que se pidió; en cambio, sí se puede reducir la acusación si se imputó un delito de mayor gravedad.


Sin duda, la deuda de Sánchez por el apoyo de los separatistas a la moción de censura contra Rajoy conllevaba importantes contrapartidas que, de haberse conocido de antemano, y se hubieran dado a la publicidad, es muy probable que algunos de los que apoyaron a Sánchez hubiesen desistido de ello. Las presiones que han salido desde el Gobierno hacia el TS han dado lugar a grandes quejas, por parte de los magistrados de dicha institución, en contra del Gobierno, quejas que se han repetido en varias ocasiones en las que se ha manifestado la inquietud del alto tribunal ante la evidente injerencia de los políticos del Gobierno en los temas de la judicatura; mencionando la necesidad de mantener el respeto entre instituciones y la necesaria independencia de unos respecto a los otros.


Especialmente, en este sainete político, ha adquirido un papel evidentemente notorio, esta señora, que se declara feminista y que no parece tener demasiado respeto al cargo que ocupa, vicepresidenta del Gobierno, ni sabe mantener las formas que se requieren a una representante de España (caso de su entrevista con el cardenal del Vaticano) ni tan siquiera ha sabido presentarse en el Vaticano con ropa adecuada y no disfrazada de cabaretera. Esta señora se ha creído que puede moldear a España y a los españoles de acuerdo con el concepto que ella tiene de lo que debería ser el país, según sus gustos particulares y opiniones. Debiera tener en cuenta que, de momento, nadie, ni un solo voto, le ha conferido la representatividad de la ciudadanía española, lo que le debería haberle aconsejado mantener una actitud más humilde y, ya que hablamos de humildad, hagamos referencia al señor Avalos, otros de los que andan al retortero de su jefe de filas, al que se le han encomendado la función de intentar amedrentar a los nietos de Franco para que renuncien a enterrarlo en la tumba que la familia posee en La Almudena. Este señor ha recomendado a la familia del difunto general que “sean más humildes” añadiendo algo que se puede considerar como innecesario, vejatorio y, por supuesto, indigno de un señor ministro que, al parecer, no se está dando cuenta de que acusa a aquella familia de lo que, precisamente, él está practicando: “ yo pediría un poco más de humildad, después de tantos años de arrogancia, imposición y eliminación del discrepante” ¡Léase, señor ministro un poco de la historia de la II República y contabilice de verdad los muertos que hubo en cada bando y saque el oportuno saldo antes de engañar al pueblo con sus soflamas y, este engaño legalizado de la famosa Memoria Histórica, que se han pergeñado para reescribir la Historia a favor del bando perdedor. Si mentir fuera un mérito, en su gobierno, es posible que se ganaran ustedes el Nobel en esta especialidad.

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