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Etiquetas:   Color púrpura   -   Sección:   Opinión

Ya es hora

Macarena López

lunes, 27 de febrero de 2006, 00:04 h (CET)
Hace varios días los espectadores de una cadena privada española nos quedamos estupefactos al ver a verdaderos esqueletos que cobraban vida sobre unas pasarelas, donde el culto a la belleza se cristaliza en mujeres cuyas tallas de pantalón muchas veces son de la treinta y cuatro. Los modistos lo niegan, y la Organización Mundial de la Salud investiga.

He oído durante estos días que ya era hora de poder condenar a aquellos que promueven la mala alimentación y el aspecto anoréxico entre los jóvenes, favoreciendo que el resto que no comparten esas tallas y ese físico sufran discriminaciones e incluso trastornos psicológicos. El caso es que esto no es un problema caliente, es decir, no acaba de tocar tierra, no es novedoso, sino que ya es algo que podíamos ver hace diez años. Y sentándonos a pensar sin conseguir solo sentarnos, estamos descubriendo que la juventud de nuestro país está comenzando a redirigir su cultura hacia unos cánones que no hacen nada bueno a la salud. Si hace tiempo los medios daban la alarma del crecimiento de niños y niñas obesos en nuestro país, ahora es todo lo contrario.

Todo es una cadena, y parece que esta no tiene un fin. Parece irónico que sean los diseñadores de moda los que hagan los modelos de ropa que tenemos que llevar forzosamente, usando el término “belleza” para denominar a esas chicas en las que solo se ven huesos. Es lamentable que los que se mueven en el círculo de la moda saquen a la calle ropa que no es accesible para todos, y ya no es eso lo que más me preocupa, sino que esta costumbre de perder peso hasta el límite que hemos podido contemplar produzca un cambio severo en los adolescentes, siendo fruto de discriminación por considerar a ciertas personas como “gordas”, cuando en la práctica son normales. Es hora de actuar contra los cambios que deterioran la sociedad, actuar directamente en el germen del problema, hacer investigaciones serias y reconocer, una vez más, que es penoso que los medios de comunicación sean los que tengan que mover los hilos de la denuncia, cuando no debería ser así, cuando el problema llevaba ahí mucho tiempo, pero un conjunto de ciegos se negaban a erradicarlo. Ya era hora, seguir tapando la realidad no trae más que alguien más poderoso la destape para que salga y vea la luz.

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