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Irán: Ni sí ni no

Piotr Goncharov
Redacción
sábado, 25 de febrero de 2006, 00:04 h (CET)
Como era de esperar, no brindó resultado concreto alguno la primera ronda de las conversaciones ruso-iraníes sostenidas en Moscú con el fin de estudiar el proyecto de creación en el territorio ruso de una planta conjunta de enriquecimiento de uranio. Las partes acordaron aplazar el diálogo.

Tal desenlace era bien predecible. Las autoridades de Teherán habrían traicionado a sí mismas de haber dado en Moscú una respuesta lacónica a la iniciativa de Rusia que invitó a Irán a enriquecer uranio en su territorio.

A juzgar por todos los indicios, Irán nunca dirá “sí”, sin agregar un “no”.

Insistiendo en el carácter exclusivamente pacífico de su programa nuclear, Irán al propio tiempo procura crear el ciclo energético completo, desde el enriquecimiento de uranio y hasta el procesamiento del combustible usado. De alcanzar tal nivel en los desarrollos nucleares, sólo de la voluntad política del país depende apostar o no por la bomba atómica propia.

La iniciativa de Moscú de instalar en el territorio ruso una planta conjunta de enriquecimiento de uranio y de retratamiento del combustible nuclear reciclado permitiría disipar los recelos que suscitan en Occidente y en EE UU las ambiciones nucleares iraníes, siempre y cuando Irán abandonara el proyecto de creación del ciclo nuclear completo, aceptando recibir el uranio enriquecido desde fuera, en este caso concreto, desde Rusia. Pero según parece, Irán no lleva el propósito de disipar las dudas de Occidente en relación con su programa nuclear.

Cabe señalar que Teherán trata de pasar por alto la posición de Moscú y sus inquietudes respecto a la situación que se está configurando en torno al programa nuclear iraní. Hasta los comentarios que hizo Teherán sobre los resultados de las conversaciones mantenidas en la capital rusa disuenan con las declaraciones de Moscú.

Rusia cifraba no pocas esperanzas en estas negociaciones. El día en que comenzaron el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, anunció el propósito de Moscú de sacar del atolladero el problema, relativo al programa nuclear de Irán, e impedir que los acontecimientos tomen mal cariz. Lavrov dio esta promesa al presidente de Rusia en su reunión con los miembros del gabinete. A juzgar por todo, el futuro del expediente nuclear iraní no deja de dar un dolor de cabeza a Moscú.

Al comentar su próxima visita a Irán, el director de la Agencia de Energía Atómica de Rusia, Sergey Kirienko, ha destacado que las negociaciones sobre la constitución en el territorio ruso de la empresa mixta de enriquecimiento de uranio proseguirán y que Rusia hace todo lo posible por ofrecerle a Irán la posibilidad de salir de la situación complicada por vía negociada y constructiva.

Al propio tiempo, las autoridades oficiales de Teherán poco menos que expresan su profunda satisfacción con las negociaciones celebradas, caracterizándolas como “positivas y constructivas”. Según ha enfatizado el jefe de la delegación iraní, el subsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Hosseini Tash, los máximos dirigentes de Irán consideran que el principal logro de estas negociaciones consiste en estos planteamientos formulados por la parte rusa: 1. No sería nada constructivo elevar al Consejo de Seguridad de la ONU el dossier nuclear iraní. 2. La situación en torno al programa nuclear iraní debe arreglarse en el marco de la AIEA.

Las evidencias apuntan a que las autoridades de Teherán quisieran sacar castañas del fuego con manos de Rusia. Mientras tanto, algunos políticos rusos adoptan una actitud más crítica hacia la postura de Irán, a lo que Occidente desde hace mucho insta al Kremlin. Por ejemplo, Konstantín Kosachov, jefe del comité parlamentario para asuntos internacionales, opina que Irán no da suficientes muestras de buena voluntad para arreglar la situación en torno a su programa nuclear, siendo insuficientes los esfuerzos emprendidos sólo por Rusia. “El tango se baila entre dos. Nosotros (Rusia) ahora estamos en una situación, si no de rehén, pero evidentemente dependiente de la buena o mala voluntad de Irán. Es de lamentar, pero de momento, las autoridades de Teherán no dan suficientes muestras de buena voluntad”.

Kosachov ha expresado asimismo la preocupación de que en un futuro el problema iraní pueda adquirir el así llamado cariz norcoreano, o sea, Irán podría autoaislarse, retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear y cesar la cooperación con la AIEA”.

“Creo que mientras hayan oportunidades, hemos de aprovecharlas. De lo contrario, la comunidad mundial saldría perdedora. Rusia se empeña en aprovechar cualquier oportunidad”, ha consignado el parlamentario, sin expresar algo evidente: según han mostrado las negociaciones ruso-iraníes celebradas en Moscú, Rusia sigue bailando sola el “tango iraní”.

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Piotr Goncharov es analista de RIA Novosti.

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