Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

Cosas del idioma

Jordi Martínez Aznar

jueves, 23 de febrero de 2006, 01:44 h (CET)
Esta misma semana he tenido la oportunidad de escuchar en diversas emisoras de radio dos de los anuncios que estos días ha hecho el Partido Popular de Andalucía en contra del Estatuto Catalán. Para los que residan fuera de esa comunidad y no lo hayan escuchado, les haré un breve resumen de uno de ellos. En el citado anuncio sale un matrimonio. El marido le dice a su esposa que si se van a Cataluña, sus hijos tendrían que hacer las clases en catalán, ya que el nuevo Estatuto obliga a hacer las clases en ese idioma en lugar de en castellano, “la lengua de todos”. La voz en off del anuncio acaba diciendo algo así como que “el pacto que hace Zapatero con los nacionalistas catalanes es malo para los andaluces”.

Lo malo es que aquí se mete a todos los andaluces. ¿Qué me dicen de aquellos andaluces que viven fuera de Andalucía e incluso de los andaluces que viven desde hace décadas en Cataluña? ¿También es malo para el andaluz que vive en León o en La Coruña?

Con cosas como esta no me extraña que una amiga andaluza con la que converso habitualmente trate al texto en una conversación que tuve con ella hace pocas semanas como “puto estatuto” (pido perdón por la palabra, pero cito palabras textuales, no pretendo que nadie se sienta ofendido), comentándome en esa misma conversación que “he oído muchas barbaridades”. De esta conversación saqué la principal conclusión de que cada uno oye solamente las barbaridades que quiere y desoye otras muchas.

En cuanto a la razón de por qué oye esas cosas y se libra de escuchar otras muchas es bien simple: a estas personas ya les va bien oírlas porque, en el fondo, es lo que quieren escuchar, al igual que, por poner un ejemplo, a los nacionalistas catalanes les gusta escuchar que desde Madrid no paran de hacer la pirula a Cataluña de manera continuada.

Una cosa que me ha parecido curiosa es que hay algunas personas que no parecen haberse enterado que en Cataluña, las clases se dan en catalán desde hace ya bastantes años. En mi caso, por ejemplo, que fui a EGB entre finales de los 80 y 1991, hice mis clases en catalán. Les ahorraré el cálculo: ¡de eso hace entre 15 y 20 años! Y las clases ya se hacían en catalán con total normalidad.

Otra cosa es que esa persona solo venga a pasar unos días a Cataluña o solamente venga por un período de tiempo bastante corto. Yo no voy a ser quién para criticar que esa persona no quiera aprender catalán, ya que es probable que esa persona tarde bastante en volver y en su vida cotidiana allá donde resida habitualmente, ya sea Andalucía, Castilla la Mancha o Navarra, no lo va a tener que utilizar. Incluso me resultaría hasta cierto punto lógico que no lo quisiera aprender.

Pero muy diferente es que vayas a un lugar a residir probablemente durante varios años. Como ejemplo diré que este próximo verano tengo previsto pasar parte de mis vacaciones en Navarra y le he pedido a una amiga de allí que me enseñe cuatro cosas en vasco ¡y sólo estaré cuatro días! Imaginen si en lugar de cuatro días tuviese que pasarme cuatro años. Qué mínimo que esforzarme en entender el idioma del lugar que me va a acoger aunque luego solamente lo hable de vez en cuando, aunque sea solamente para entender lo que me dicen en el caso de que alguien se me dirigiese en vasco.

Estoy de acuerdo en que haya un idioma común a todos los españoles y que ese idioma sea el castellano, pero a estas personas les diré lo siguiente: en Cataluña hay muchos miles de personas que hablan el catalán habitualmente; hay dos canales de televisión que se ven en toda Cataluña que emiten continuamente en catalán por no hablar de la infinidad de canales locales que también lo hacen; más emisoras de radio de las que puedo recordar ahora que también emiten en catalán; empleados de muchas tiendas, grandes almacenes y demás comercios que te hablan en catalán; revistas y periódicos escritos totalmente en catalán; etc., etc.

No voy a meterme con la libertad individual de cada cual de aprender o no un idioma, ya que no es mi estilo ni me gusta el obligar a nada a nadie, pero permítanme que sí me meta con aquellas personas que no les importa aprender cosas de la tierra como puedan ser las sevillanas andaluzas o las jotas aragonesas; que no les importa probar la rica gastronomía de muchos lugares de España; pero que en cambio sí que les importa, y mucho, el aprender el idioma del lugar donde van a pasar bastante tiempo.

Pero volviendo al anuncio citado en el primer párrafo, hay otra frase que me llama la atención. La última frase del marido sobre el por qué se tienen que hacer las clases en catalán, dice que es, aparte de que el Estatuto lo obliga “porque Zapatero lo permite y Chávez no hace nada”. Si nos centramos en el presidente de la Junta de Andalucía, cabría preguntarse por qué tiene que hacer algo en un campo en el que no tiene ninguna competencia como es en cualquier actuación del gobierno de otra comunidad autónoma.

Hay también otra cosa que me llama la atención. Es sobre las últimas palabras de la voz en off, cuando dice que el pacto de Zapatero con los catalanes es malo para los andaluces. En el caso de que ignoráramos la conversación que habían mantenido el matrimonio protagonista, cualquiera diría que el Estatuto catalán está en contra de Andalucía y que obligará a la gente de esa comunidad autónoma a váyase usted a saber qué cosas. Para quien no lo sepa o no lo haya querido saber, hace algunas décadas, cantidades ingentes de andaluces vinieron a Cataluña para tener un futuro mejor, teniendo en muchísimos casos hijos aquí. ¿No creen que, en el caso de que todo lo catalán fuese malo para ellos ya se habrían ido por pies hace tiempo?

Para finalizar, comentar que todavía recuerdo las palabras del líder popular, señor Mariano Rajoy, que hace varias semanas dijo que el referéndum que quería hacer era para pedir la opinión de todos los españoles. Si llega a ser para que se manifestaran directamente en contra, me veo a personas como el general recientemente relevado de su puesto, Sr. Mena, entrando con los tanques por la Diagonal de Barcelona. Aún así, hay personas como una señora a la que le preguntaron hace algunas semanas en una población que no recuerdo que por qué estaba firmando, y ella contestó sin reservas que firmaba “contra los catalanes”.

Noticias relacionadas

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia

¿También bebés?

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XVII)

¿Dónde está la responsabilidad personal de quienes controlan empresas, fundaciones y sociedades mediante testaferros?

Libertad de la Manada: ¿Juicio o venganza?

La venganza no busca reparación, es una mala respuesta a la emoción

Por un transporte ferroviario para todos, ¡ya!

La falta de accesibilidad impide a las personas con la movilidad reducida desarrollar su vida con autonomía

El fútbol en la historia de la guerra del Chaco

Las casacas más populares en los países que se enfrentaron en la guerra paraguayo-boliviana, también quedaron en la memoria de aquel episodio entre soldados descalzos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris