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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ley de reproducción humana asistida

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
martes, 21 de febrero de 2006, 00:05 h (CET)
Se acaba de aprobar en el Congreso la LHRA con la abstención del PP. Traerá serias tensiones para las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno. Era previsible la confrontación en este tema como en del aborto libre, la eutanasia, los matrimonios homosexuales etc. Podrán guardarse todas las formas externas, para que no salten chispas en el diálogo institucional y se realice éste con sordina, para evitar confrontaciones innecesarias.

El caso es, que nada distinto cabía esperar. La Iglesia se mueve en el terreno de los principios morales, inalienables e innegociables y el Gobierno en el de las promesas de su programa socialista. Dos posturas irreconciliables, donde no caben componendas, pues son dos planos paralelos. La Iglesia defiende el aspecto moral (conciencia) y el Gobierno el aspecto legal(comportamientos).El conflicto es inevitable para el ciudadano que se siente católico, no para aquellos que ni son ni se sienten miembros de la Iglesia.

Nunca se ha de olvidar que en un Estado de Derecho, como el español, no todo lo legal es moral. Cada ciudadano deberá optar libre y responsablemente. Ni antes ni ahora vale todo.

La conciencia ha de estar por encima de la pertenencia partidista. La objeción de conciencia a la LHRA es un derecho inalienable tanto para los médicos como para los diputados católicos.

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