Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Toros

Etiquetas:   Artículo taurino   -   Sección:   Toros

Cuatro colosos del toreo mundial

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
viernes, 19 de enero de 2007, 19:09 h (CET)
Miguel Espinosa 'Armillita Chico', la Dinastía más importante de Méjico

La dinastía de nuestro primer protagonista comenzó con su tío, el también matador de toros mejicano Juan Espinosa Saucedo, más conocido como 'Armillita' nacido en 1905. Después continuarían la saga sus hermanos pequeños Zeinado y José, ambos banderilleros de lujo. Su padre, el gran Fermín Espinosa 'Armillita Chico' más conocido como el Joselito de Méjico, dijeron los que le vieron torear en la famosa época de oro del toreo mejicano, que era toda una institución y probablemente el mejor representante por su poderío y el más completo que ha dado el país azteca. Sus hermanos Manuel y Fermín, miembros como él de la segunda generación de 'Armillitas' se hicieron también matadores de toros. Hoy, repito, nuestro protagonista es Miguel Espinosa 'Armillita Chico', heredero del peso de su linaje, alzándose hoy sobre todos.

Tomó la alternativa el 26 de noviembre de 1977 en la plaza de toros mejicana de Querétaro de manos de Manuel Martínez, actuando de testigos de la ceremonia, Eloy Cabazos y José María Manzanares, dando muerte al toro 'Arlequín' de Javier Garfias. Él es más que un torerazo inconmensurable, yo diría, que es uno de esos casos excepcionales que se producen en la fiesta de los calificados maestros superclase. Su elegancia innata, unido a una verticalidad, ritmo y temple exquisitos hacen de él todo un genio del toreo. Todavía muchos recuerdan su faena al toro de Juan Pedro Domecq en el festival homenaje al diestro salmantino Julio Robles en Madrid en el año 92. Le recordamos en un inspiradísimo y sentido pase del desdén.

El pasado año se cortó definitivamente la coleta en la Plaza de Toros Monumental de Aguascalientes en su Feria de San Marcos, después de 27 años en la profesión y más de 1300 toros lidiados. Representa y representará siempre todo un ejemplo de arte y torería, dentro y fuera de los ruedos al otro lado del Atlántico.

César Rincón, el triunfo y la superación del más grande de Colombia

Si la Colombia taurina tiene un representante taurino ése es, sin duda alguna, Julio César Rincón Ramírez, más conocido en los carteles como 'César Rincón' o El Rey de América, como le apodan en su tierra. Él César del que les hablo siempre soñó con España, y ése su afán se vió colmado. Aquí vendría y aquí triunfaría, llegando a la mayor altura que ha alcanzado ningún torero colombiano en nuestro país.

Tomaría la alternativa el 8 de diciembre de 1982 en el coso de Santa María de Bogotá de manos de su maestro Antoñete y testigo José María Manzanares ante toros de Vistahermosa. Años más tarde en España y como escenario la Monumental de Las Ventas se produce la conmoción. Era la temporada de 1991 y César Rincón logra salir cuatro veces consecutivas a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, nace una efeméride imposible de igualar a lo largo de toda la historia de la Tauromaquia. Sus armas fueron como siempre en él, la distancia larga, la pureza, el muletazo muy mandón y el valor sin reservas ni ventajas. Con César Rincón no había dudas, había hablado con Dios en aquellos mágicos días isidriles, de beneficencia y otoñales junto a los toros de Baltasar Ibán, Murteira Grave, Samuel Flores, Sepúlveda y Moura. Tras los éxitos, las cornadas y varios años de ausencia precipitada por una hepatitis mal curada, César Rincón regresó hace dos años para triunfar en la Feria de Abril junto al toro de nombre 'Violinista' de Jandilla en aquel inolvidable viernes 23 de abril. Su sueño, entonces, se hizo realidad también en Sevilla y pronto volverá para abrir cartel en el Domingo de Resurrección.

Una de las más exquisitas y sabias aficiones del toreo se encuentra en el sur de Francia. Grandes ferias y plazas cruzan del este al oeste francés, como son las de Nimes, Arles, Beziers, Bayona, Dax y Monde Marsan, entre otras. Son el espejo de la fortaleza, la integridad y la belleza de la fiesta por las tierras galas. Nimes, con su Coliseo Romano construido en el año 27 a. C. y sus brillantes temporadas es en la actualidad el referente y estandarte universal de la tauromaquia en Francia. Su máximo artífice no es otro que un empresario lleno de personalidad como de grandes ideas innovadoras y vanguardistas que han dado larga vida taurina a toda una ciudad y por ende a toda una nación.

Simón Casas sabe conjugar a la perfección las corridas de figuras, las toristas, los carteles más novedosos y espectaculares del año en el sudeste de Francia. Hoy en día Nimes es una realidad y el triunfo para cualquier torero que tiene que pasar esta exigente aduana por su trascendencia y su gran afición. De todos es de sobra conocida la gran vocación y afición de nuestro empresario que incluso llegó a ser matador de toros y espontáneo en el mismo coso que hoy regenta para torear un toro del mismísimo Antonio Ordóñez a principio de los años setenta. Precisamente y desde finales de ésa misma década, ha dirigido con verdadero entusiasmo y éxito la plaza de toros de Nimes, haciendo de ella y de su afición un referente mundial de esa gran plaza de primerísimo categoría.

Joao Moura, embajador de la fiesta en Portugal

Portugal resurgió, entusiasmada con el niño prodigio de Joao Moura. Nuestro cuarto protagonista contaba tan sólo 11 años de edad cuando se presentó en público en Santarem. Su toreo a caballo se encuentra en la línea de la escuela clásica del gran Simao Da Veiga y de José Mestre Batista, alegre, artista, florido y lleno de temperamento. Con él se alcanzó en el año 1978 en Las Ventas de Madrid, el triunfo más sonoro nunca conseguido por cavaleiros portugueses, cortar las dos orejas a un toro de Bohórquez y salir a hombros por la Puerta Grande. Después de aquella efeméride lo volvería a repetir hasta en seis ocasiones más.

Su larga experiencia en la profesión y con una de las mejores cuadras de caballos, unido a su peculiar carisma y estilo de enfrentarse al toro, sigue siendo hoy santo y seña de la afición lusitana, así como el fiel reflejo del canto de los viejos titanes de Nuncio y Da Veiga. Todavía hoy se recuerden sus pares de banderillas de poder a poder, su pionero galope de costado, las pasadas en falso por ambos lados y su temple en la misma cara del toro sobre su inolvidable caballo Ferrollo. Aquel tordo hispanoárabe del hierro de Branco Nuncio parece hoy también acompañarnos a todos los que le admiramos. Por ello no sólo debemos reconocer a Joao Moura y a ése toreo ortodoxo lusitano, manantial de poder, nobleza y habilidad frente a la cara del toro, sino con él, al pueblo hermano portugués, heredero de las más puras esencias de la fiesta.

Noticias relacionadas

Miguel Hernandez o la forja de un taurino

A Miguel

Don Juan Carlos disfruta de una tarde de toros en Las Ventas

El Palacio de Vistalegre (Madrid) volverá a acoger corridas de toros en 2017

Contrato renovado por un año

Taurinos presentan 20.000 firmas en el TC para que se resuelva el recurso contra la prohibición de los toros en Cataluña

Más de 10.000 taurinos se manifiestan en Valencia

La Feria de Fallas había movilizado en los últimos días a los antitaurinos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris