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Etiquetas:   Italia   -   Sección:  

Calderoli, ministro de Reformas italiano, obligado a dimitir

Después de los incidentes del consulado italiano en Libia, el político de la Liga Norte ha anunciado su salida en un escueto comunicado
Redacción
martes, 21 de febrero de 2006, 00:39 h (CET)
El ministro italiano de Reformas Institucionales, Roberto Calderoli, ha presentado la dimisión tras mostrar en un programa de la televisión pública RAI una camiseta con caricaturas del profeta Mahoma. Calderoli, a quien el primer ministro Silvio Berlusconi pidió la renuncia, fue acusado de disturbios en Libia, que se saldaron con once muertos durante una violenta protesta frente al Consulado italiano en Benghazi.

Rafael Villegas / Roma
Gobierno y oposición se habían puesto de acuerdo en pedir la dimisión pero se ha tenido que esperar a que Calderoli se reuniera con el jefe de la Liga norte, Umberto Bossi, y su compañero Maroni, ministro del 'welfare', para que arrojara la toalla.

El presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, había pedido 'comportamientos responsables a quien tiene responsabilidad de gobierno'. Además para Ciampi 'la línea clara de Italia es la del respeto de los credos y cultos religiosos de cualquier pueblo'.

Ante toda la polémica y la dimisión de Calderoli se han sucedido las reacciones políticas. El primer ministro, Silvio Berlusconi, ha afirmado que ha sido un acto no acorde con un ministro ya que personalmente se pueden pensar ciertas cosas pero como responsable político no. El resto del Gobierno, formado por varios partidos de centro-derecha, ha confirmado que ha sido un error el mostrar la camiseta y que la dimisión era un acto debido, aunque han confirmado que esto no afectará al pacto de gobierno con la Liga Norte ni ahora ni en futuro. Los componentes de su partido, sin embargo, han apoyado 'su teoría y el gesto de responsabilidad de Calderoli'. La oposición, de izquierdas, se limitó a pedir la dimisión de Calderoli y tachar de irresponsable al gobierno de Berlusconi.

Los medios de comunicación de la Liga Norte se han autocensurado y no presentan en sus portadas nada de lo acontecido. Se han limitado exclusivamente a contar el asalto al consulado italiano en Libia que ha costado la vida a once personas y ha causado treinta y cinco heridos.

Con este cambio en el gobierno de Berlusconi, son casi veinte desde el once de junio de 2001. En un equipo de gobierno formado por varias fuerzas políticas de derechas, desde el neofascismo democrático de 'Alleanza nazionale' al centro de 'UDC', pasando por los independentistas de la Liga Norte -sumado a las leyes que Berlusconi se hace a su medida para evitar problemas judiciarios-, quien está pagando todo es Italia, que sigue retrocediendo como los cangrejos. Este gobierno ha gozado de una legislatura de cinco años en la que ha dado más de comer al ejecutivo que a los italianos. De problemas diplomáticos con Berlusconi ya han tenido bastantes. Ahora sólo queda esperar a las elecciones del mes de abril y a un cambiamento de gobierno.

Con éstas líneas ha hecho pública su dimisión:

«En las útimas semanas hemos asistido a manifestaciones de inaudita violencia en muchos países contra sedes de representación de Países occidentales (Dinamarca, Inglaterra, Noruega, Estados Unidos, etc.) acabados con la muerte del sacerdote y la masacre de monjas y civiles, culpables solo di profesar una religión distinta al Islam. Este verdadero ataque al occidente me preocupa mucho y debería preocupar a todos aquellos que tienen responsabilidad de gobernar el pacífico vivir entre las diferentes culturas. En los últimos días he expresado a mi modo la solidaridad a todos aquellos que se han visto afectados por la violencia ciega del fanatismo religioso y por ello yo y la Liga Norte hemos acabado en el banquillo de los acusados. Pero no ha sido nunca mi intención la de ofender la religión musulmana ni de servir de pretexto a la violencia de ayer (por antes de ayer). No pretendo consentir aún más la vergonzosa instrumentalización que en estas horas se está haciendo contra mi persona y contra la Lega Norte también (desgraciadamente) por representantes del gobierno: por estos motivos he ofrecido mi mandato como ministro de las reformas constitucionales en las manos del presidente Berlusconi, por sentido de la responsabilidad y no porque haya sido solicitado por el gobierno o la oposición. No quiero de todos modos renunciar a la batalla por afirmar los valores en los que creo, esos que me han dado mis padres y mis abuelos, quiero decir las enseñanzas de la religión cristiana y de ser un hombre libre. A pesar de las amenazas de muerte que me han enviado en estos días seguiré luchando por los valores en que creo y pido que el programa de la Casa de las libertades (agrupación de los partidos de derechas que gobiernan actualmente el País) ponga en el primer punto el reconocimiento de las raíces cristianas de la millenaria historia de Europa, que tienen que prevalecer sobre cualquier forma de interés económico que no tenga presentes los derechos y las libertades de los pueblos”.

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