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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Zaplana como Mahoma

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 19 de febrero de 2006, 23:51 h (CET)
Los últimos días desde todos los medios de comunicación europeos se han estado lanzando mensajes sobre la libertad de expresión a raíz de la publicación en un periódico danés de una caricatura donde se veía al profeta coránico con una bomba en el turbante. La reacción de una gran parte del islamismo ha sido desaforada, manifestaciones, asaltos a embajadas, quema de banderas y condenas de muerte por parte de algunos imanes para los autores de la broma. Y lo que es más grave, muertos, vidas humanas sacrificadas en aras de la religión. Y ninguna religión merece la pérdida de una sola vida. Afortunadamente en Occidente ya hace muchos años que dejamos atrás los tiempos de las Cruzadas contra el moro y, también, aquellos en los que los cristianos servían de diversión a los romanos y de merienda a sus leones. Pero, por desgracia, la mayor parte del mundo del Islam todavía sigue anclada en los negros años de la cultura del miedo y la superstición. Además, sus gobernantes, corruptos en muchos casos, tienen con estos hechos una buena excusa para distraer así la tiranía a la que tienen sujetos a sus súbditos. Aquí aparece en ARCO la figura de Cristo con un misil en las manos y no pasa nada. Afortunadamente.

Han sido los medios más proclives a la derecha los que más han entonado loas a la libertad de expresión, y como muestra basta escuchar a Berlusconi o ver a uno de sus ministros enfundado en una camiseta donde se caricaturiza a Mahoma. Es por eso que me ha extrañado que, a estas alturas, un teatro dependiente de la Generalitat valenciana haya retirado el cartel anunciador de una obra por aparecer en el mismo una caricatura de Zaplana. El vocero del Partido Popular ha sido elevado al cielo mahometano de las huríes al determinar los gobernantes de esta Comunidad que no puede ser objeto de caricatura.

Los hechos son los siguientes. La compañía Pot de Plom, dirigida por Xavi Castillo presenta estos días en el Teatro Arniches de Alicante dependiente de Teatres de la Generalitat Valenciana la obra “L’estrany viatge”, una historia de la Comunidad Valenciana que trata del “esperpento valenciano”. Personajes de la misma son, entre otros, los Príncipes de Asturias, el Papa, la alcaldesa de Valencia, el cantante Francisco o Eduardo Zaplana y en el cartel anunciador del evento aparecen una serie de iconos que distinguen a las tierras valencianas como La Dama de Elche o el Guerrer de Moixent y las caricaturas de algunos de los personajes entre las que está la de Eduardo Zaplana caricaturizado como “el malo”.

Pero la mano de Zaplana es alargada, como la sombra del ciprés, y llega lejos. Con la excusa de adaptar el cartel a la estética de espectáculos anteriores se han recortado las caricaturas aunque también se ha dicho que se hacía por el “derecho a proteger la imagen tanto si se trata de personas, instituciones, credo o raza”. Pero claro, dada la trayectoria de vetos y censuras sufrida por el director de la compañía esto no se lo cree nadie. Desde hace algún tiempo varios municipios gobernados por el Partido Popular vienen vetando sus actuaciones. Todo comenzó en la Fira de Xàtiva de 2004 cuando el montaje “El Chou” que ya había sido presentado en el Gran Teatre de la ciudad fue vetado por Alfonso Rus, alcalde de Xàtiva. En el “Chou” se parodiaba al Papa, a la Copa del América y a José María Aznar. A partir de ahí comenzaron los problemas para Xavi Castillo y sus producciones teatrales.

Pero no hay mal que por bien no venga. La tijera censora de los comisarios políticos del teatro valenciano han dado más publicidad a la obra que la que hubiera conseguido la mejor agencia de publicidad. El viernes el aforo del teatro se completó mientras el propio director de la obra iba repartiendo entre el público ejemplares del cartel censurado que, a buen seguros, todos guardaran como una muestra más de la intransigencia de los dirigentes políticos de esta Comunidad que cada día parece más una finca propia donde proteger a las gaviotas de la gripe aviar que se avecina. Mientras, los dibujantes de caricaturas se frotan las manos imaginando ya a Zaplana con chilaba y turbante o bien estrechando la mano y agasajando, como hizo en el año 2000 siendo Presidente de los valencianos, a Raúl Reyes, primer comandante de “Tirofijo” líder de las FARC, guerrilla colombiana tenida por terrorista por el Gobierno español, la Unión Europea y los USA. La verdad es que Zaplana es un personaje que da mucho de sí. Es como ese perejil que está en todas las salsas.

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