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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

Se acabó el cantar

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
sábado, 18 de febrero de 2006, 05:47 h (CET)
Tan sólo ha durado dos semanas el concurso "¿Cantas o qué?" en Antena 3. De poco ha servido la presencia de Paula Vázquez, que en temporada de invierno pierde mucha audiencia, no ha atraido al público igual que "Mira quien baila", que si ha triunfado en TVE.

La retirada de la parrilla era algo previsible, incluso antes de comenzar, nada más conocerse el nombre de algunos concursantes como Antonia Dell'Ate, Carmen Janeiro o Sofía Mazagatos. No sería extraño que detrás de la desaparición del concurso estuviera una mano negra influyente en el mundo de la música, ante el temor de que alguno de estos concursantes tuviera éxito y comenzará a grabar discos basura.

Una vez más se ha visto el poco apoyo que reciben los cantantes de verdad, los artistas. Esos que recorren cada noche los pequeños bares que les permiten dar a conocer sus canciones con la esperanza de que, algún día, les den una oportunidad de poder triunfar. Desde la primera edición de Operación Triunfo hasta "¿Cantas o qué"?, muchos de esos cantantes siguen haciendo el mismo recorrido con su guitarra a cuestas, sin ninguna oportunidad. Mientras tanto, los nuevos famosos o gente que nunca se ha sabido muy bien a que se dedica, han disfrutado de esa oportunidad para ganar dinero y fama, pero que han aportado muy poco a la música en nuestro país.

Los programas de televisión cada vez duran menos si no tienen un éxito inmediato, son las exigencias del nuevo mercado en la guerra de las audiencias. Harían bien algunos directivos en dar una oportunidad a la gente desconocida, visto el reciente fracaso y descubrir que una cara famosa no siempre funciona.

Sería muy interesante encender la televisión una noche y descubrir caras nuevas y que aporten algo nuevo. Durante el día acumulamos demasiado estrés, la televisión debe de ser algo que en primer lugar nos relaje, cosa que actualmente no ocurre, y además nos entretenga. Un programa en directo desde uno de esos bares de cualquier ciudad, jóvenes con ilusiones y buena música, dentro de un ambiente agradable y lejos del letrero que diga "aplaudir" sería, además de original, muy atractivo para un público cada vez más desencantado con los contenidos de la programación de la televisión actual.

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