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Etiquetas:   Sálvese quien pueda   -   Sección:   Opinión

Otro Guantánamo

Joan Torres

sábado, 18 de febrero de 2006, 05:47 h (CET)
El Parlamento Europeo se ha sumado a la ONU en su petición de que Guántanamo se cierre. Desde los Estados Unidos, la Casa Blanca responde que los informes transatlánticos son meros refritos de anteriores quejas del resto del mundo. Y es que se ordena así, Norteamérica y los demás, el resto, la purria. Sin embargo, este país sigue en el ojo del huracán internacional por otro asunto también peliagudo: nuevas fotos que muestran las humillaciones de los presos en Abu Grahib. Una vez más, llega otra reacción desde la Casa Blanca. Ahora dicen que es una ignominia que se hayan publicado. No son ignominiosos los que torturan, ni los que ocupan militarmente, ni siquiera han reprobado sus actitudes. La culpa es de quien haya sacado a la luz las instantáneas. Viva el país más democrático del mundo.

Estos dos casos provocan que haga un ejercicio de reflexión. ¿Qué ocurriría si fuera otro país el que encarcelara presos en las mismas condiciones que en un Guántanamo paralelo? Probablemente Bush mandaría el séptimo de caballería a ese lugar. ¿O si los presos de Abu Grahib fueran norteamericanos y los soldados torturadores de nacionalidad iraquí? Pues lo mismo, tropas y banderas con las barras y estrellas volverían –una vez más- a invadir Irak. Pues quizá va siendo hora de que otros países también puedan disfrutar de sus cárceles ilegales y sus torturas sexuales a los internos de los presidios. Pero primero estos países deben dar el mismo paso previo que Bush ha dado. Es decir, propongo desde aquí que alguien invada a los Estados Unidos.

Digamos que toma la iniciativa Irán, por elegir uno “al azar”. Lo primero de todo consistiría en un bombardeo masivo del territorio, con Al Jazeera haciendo las veces de la CNN. Las letras de Hollywood quemadas, el Empire State Building destrozado por la metralla y el Golden Gate hundido en la bahía de San Francisco. Y los vendedores de postales frotándose las manos. Cada día recibiríamos noticias de civiles y niños muertos a causa de misiles de Irán, pero la repetición nos haría inermes ante las imágenes y las palabras de los reporteros, ¿o es que alguien, a día de hoy se estremece al oír que ha habido otra explosión en Irak a causa de un terrorista suicida?

Bush y su gabinete se esconderían, pero la fuerza invasora de Mahmud Ahmadinejad los encontraría y los juzgaría. Como insurgentes, no reconocerían ningún tribunal y la liarían parda en cada vista judicial. Mientras tanto, centenares de soldados y civiles inocentes estadounidenses serían deportados mediante vuelos secretos de los servicios de inteligencia iraníes a cárceles en las que se les trataría como en Abu Grahib. Otros irían a cárceles homólogas a las de Guántanamo. Todo ante la pasividad internacional. Claro que siempre habrían algún soldado de Irán que inmortalizaría las humillaciones y saldrían a la luz pública. Un escándalo que ni siquiera inmutaría al gobierno de Irán, exactamente igual que ahora. Shame on you, mister Bush.

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