Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

Amor en la red

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
lunes, 13 de febrero de 2006, 01:46 h (CET)
Ligar por Internet se ha puesto más de moda que nunca, ya no resulta extraño decir que has conocido a tu pareja por la red. Más de 2,5 millones de españoles han usado este medio para encontrar pareja, según un estudio hecho por la consultora Nielsen / Netratings.

Hasta no hace mucho, usar Internet para encontrar pareja era la solución idónea para las personas más introvertidas, y generalmente, menos satisfechas con su aspecto físico. Hoy en día existe todo tipo de oferta y demanda, y como un producto más en el mercado, las personas se registran en páginas web especializadas en el amor, cumplimentando un formulario y adjuntando la fotografía, aseguran que hay una media naranja para todo el mundo.

Sin embargo, la forma más rápida de contactar con gente desconocida y obtener una cita sigue siendo, sin duda, el chat. Existe una leyenda urbana, basada en múltiples experiencias frustradas, de que en un chat los nicks (nombre de usuario) femeninos suelen ser chicos con ganas de tomar el pelo. Puede que así sea, pero me atrevería a decir que actualmente parece haber más interés en este medio por parte de las mujeres que de los hombres. ¿El motivo? Muy sencillo… la facilidad con la que se liga, sabiendo usar las armas personales de cada uno, es verdaderamente sorprendente.

Desde hace muchos años que al hombre le corresponde el papel de ligar a la mujer y a ella el de elegir al mejor. Ahora ocurre al contrario, las mujeres se han soltado la melena y han dejado de perder oportunidades entre la indecisión y la espera. El hombre está encantado por una parte, pero la inmensa cantidad de competencia que existe dentro de un chat lo deja pequeño. Para ligar sabe que ha de ser diferente a los demás, y saberlo expresar en un medio tan frío a través de una pantalla y un teclado.

Yo siempre he pensado que Internet es un avance tecnológico fabuloso, permite ahorrar mucho tiempo. En el amor por ejemplo, bastan cuatro preguntas bien hechas o una simple foto para saber que debes ir a la cita que te proponen o no. En la clásica cita a ciegas que te organizaban los amigos antaño, tenias que pasar una noche incómoda en más de una ocasión. ¿Cuál es el problema de Internet? El mismo que “la vida real” (como si cambiásemos de planeta al chatear), la verdad y la mentira. ¿Quién no ha mentido cara a cara, queriendo aparentar lo que no es para ligar? Más de uno y de dos.

En un chat ocurre lo mismo, si dos personas son sinceras, se atraen y se conocen, ¿Qué más da donde se hayan conocido? Si realmente existe el destino, y nuestros caminos están marcados, de un modo u otro tenemos que acabar con esa persona. Si es por un encuentro casual en la calle, en el trabajo o en un chat es lo de menos. A veces, la desconfianza y los prejuicios que muestran algunas personas respecto a este tema es, además de inseguridad en uno mismo, un terrible ataque de celos al no ligar ni en la “vida real” ni en la otra.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris