Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Good Night and Good Luck

Santi Benítez
Santi Benítez
lunes, 13 de febrero de 2006, 01:46 h (CET)
No suelo hablar de cine. No lo hago porque es algo que me gusta mucho y que disfruto en la misma medida. Me es difícil discutir con alguien sobre el séptimo arte, porque por mucho que lo intente no logro que Steven Spielberg me resulte vomitivo, que no me guste La Guerra de las Galaxias o que el Viaje de Chihiro no me parezca una obra de arte tanto visual como narrativamente hablando, aunque la mayoría de los entendidos digan que el manga no es cine.

Recuerdo que cuando era un niño vi una película que se llamaba “Doce hombres sin piedad”, dirigida por Sidney Lumet, con Henry Fonda como protagonista – aunque de esos detalles me enteré mucho más tarde. En realidad la película está basada en la obra de teatro del mismo nombre que también vi en aquel famoso Estudio 1 con un espléndido José Bódalo. Es una de esas películas que cuentan una historia, sin más. Y sin embargo, la tensión que se desprende en la narración es tal que es imposible separar los ojos de la pantalla. Al fin y al cabo, el cine no es otra cosa que contar historias.

Quisiera recomendarles una película que no tiene grandes pretensiones. Sólo cuenta de forma teatral un episodio histórico estadounidense que mucha gente conoce por encima, pero que fue crucial por su trascendencia y por las similitudes que tiene con lo que actualmente pasa en el mundo. Hoy día los Estados Unidos están inmersos en lo que ellos llaman una guerra universal contra el terrorismo. Esa guerra ha llevado a los estadounidenses a una serie de limitaciones de las libertades civiles, y para ello las autoridades justifican esa restricción de derechos en aras de la seguridad. Para colmo de males nos hemos encontrado con una serie de demagogos que ponen en duda la libertad de expresión porque el fanatismo islámico, que no los musulmanes, el fanatismo islámico se ha puesto en pie de guerra por unas caricaturas.

Esta película trata sobre el periodo de la década de los 50. El periodismo televisivo comienza a hacer sus pinitos en Estados Unidos. Edward R. Murrow es presentador de noticias en un programa nocturno de la CBS. Desde ese programa informa de los hechos que rodean la caza de brujas del Senador McCarthy y el Comité de Actividades Americanas. Son presionados por Corporaciones y por los patrocinadores de la cadena para que deje de dar cuenta a los televidentes de las mentiras y las tácticas alarmistas que usa McCathy en su paranoica persecución de comunistas. Finalmente incluso el mismo Murrow es acusado de comunista. Lo que levantó una gran indignación entre la opinión pública. Finalmente consiguió que McArthy tuviera que presentarse ante el Senado y desposeído de poderes para continuar con su caza de brujas al demostrarse sus mentiras y abusos. Libertad de expresión vs. Poder.

Alguien dirá que tendrá que ver todo eso con los tiempos que vivimos. Sin embargo yo diría que recurrir a la limitación de las libertades civiles en aras de la seguridad, o poner en duda la libertad de expresión en aras de que los fanáticos islámicos no quemen banderas o embajadas, no es la solución. No lo fue en la década de los 50 y no lo es hoy día. Bajo mi punto de vista la solución es todo lo contrario. Más libertad, más protección de los derechos de los ciudadanos y, por supuesto, un respeto escrupuloso por la libertad de expresión. Porque esas libertades, ese derecho a expresarnos sobre cualquier cosa que queramos, es la diferencia entre nuestras sociedades y aquellas que no creen que el individuo sea un ciudadano de pleno derecho. No podemos convertirnos en lo que no somos para defendernos de fanáticos. Ha sido mucho lo que se ha hecho para conseguir lo que tenemos hoy día desde los tiempos de la revolución francesa. Perderlo o ponerlo en duda porque unos fanáticos nos enseñen sus armas no es, ni lo será nunca, la solución.

No puedo estar de acuerdo con aquellos que dicen que occidente tiene la culpa del fanatismo islámico, al igual que no podría estar de acuerdo en que se acusara a la comunidad negra de la existencia del KuKluxKlan. Simplemente porque es un sin sentido. La religión no puede poner en duda los derechos civiles de las personas, ya sea la religión musulmana, católica, o cualquier otra. Y desde luego, las sociedades occidentales no deben dar ni un paso atrás ante fanáticos armados que pretenden imponer sus pretensiones con respecto a las libertades que disfrutamos y que ellos ven como un peligro en sus propias áreas de influencia. La pobreza y la ignorancia no es excusa para nada de esto. La religión tampoco.

Por último aconsejarles ir a ver la película que da título a este texto. No sólo por el gran trabajo que hacen actores como David Strathairn, Robert Downey Jr. o el propio George Clooney, sino también por la gran historia de hombres libres, que arriesgaron sus trabajos, sus vida y sus familias por luchar para decir la verdad, que cuenta.

Buenas noches, y buena suerte...
Suena de fondo “It's a free world, baby”, de R.E.M.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris