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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Risas y religiones

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 9 de febrero de 2006, 21:29 h (CET)
Una publicación perteneciente a la extrema-derecha danesa publica unas viñetas humorísticas en las que se presenta al profeta del Islam como un terrorista y de repente comienzan a alzarse gritos de “guerra santa” entre los adoradores del Corán. En estos momentos la discusión estriba en establecer si la libertad de expresión de los medios occidentales nos da derecho a celebrar con chanzas y chirigotas las creencias de los musulmanes o si debemos ser buenos chicos, estar dentro de lo políticamente correcto, y no ofender a aquellos que piensan diferente. Lo único que me apena de toda esta historia es que ya se han producido muertes colaterales de seguidores fanáticos del Islam y que el nacionalismo español mezclado con la ultraderecha aproveche la ocasión, una vez más, para llevar el agua su molino.

Los españoles, aunque algunos no quieran reconocerlo, somos una mezcla de razas. En nuestra historia aparecen moriscos y judíos a los que se expulsó de estas tierras, pero siempre quedaron algunos que se disfrazaron de cristianos, se bautizaron, sin creer en Jesucristo, y pasaron a ser ciudadanos de estas tierras. Fueron esos “conversos” que con el paso del tiempo pasaron a ser “más papistas que el Papa”.Quizás por ello, y a pesar de los largos años en los que la Santa Inquisición estuvo entre nosotros, nuestra religiosidad ha sido un poco especial. En tierras valencianas a finales del siglo XIX y principios del XX las revistas satíricas en las que se criticaba a la religión católica fueron el pan nuestro de cada día. Los valencianos siempre fuimos una sociedad burlona y con un sano espíritu de crítica.

Tal vez por ello ahora me cueste comprender algunas de las cosas que están pasando. He sido y soy un firme defensor de la libertad de expresión- a veces hasta oigo las diatribas matutinas del “pequeño talibán de sacristía” en la COPE- y siempre he estado y estaré contra los ataques a la libre expresión de las ideas, aunque esatas vayan contra mi pensamiento. No entiendo a aquellos que intentan encorsetarnos en el buen decir de lo políticamente correcto. Cuando desde el Islam se ataca, algunas veces y en algunas publicaciones, al cristianismo, en el que no creo, me siento ofendido en mi cultura occidental, pero respeto su derecho a hacerlo. Por eso no entiendo ahora a los que dicen que todo tiene un límite.

Pero tampoco entiendo a aquellos que desde la ortodoxa visión del catolicismo siguen viendo la paja- con perdón- en el ojo de los integristas islámicos y no ven la viga que les tapa la mirada. Estos días, mientras defendían el derecho a publicar viñetas contrarias el islamismo, aprovechaban su poder para censurar algunas bromas contra el catolicismo. Esto pasaba en Valencia cuando las fallas, quizás la fiesta donde más crítica existe, han comenzado a andar.

Una comisión fallera presenta en la exposición del Ninot un grupo de figuras donde se puede apreciar un trío de monjas destapando un paquete. El paquete es un enorme consolador y ante él la madre abadesa pone cara de vinagre, una monja talludita, que quizás sabe en que consiste el susodicho aparato sonríe, y la novicia, que en su vida ha visto una cosa como aquella, se queda con la boca abierta. Pues bien, el Ayuntamiento de Valencia ha prohibido dicha representación y ha ordenado que el consolador sea trocado por un cirio añadiendo más morbo a la escena. Nuestra alcaldesa, que por su edad no debe asustarse de los consoladores, ha actuado igual que los talibanes islámicos.

Pero claro, esto no es nuevo en este Ayuntamiento que ya en su día prohibió la exhibición de la película “ La portentosa vida del Pare Vicent” o una exposición de la fotógrafa Tere Arcos en la que aparecían fotos familiares, de madres e hijos, con desnudos integrales. También desde la Consellería de Cultura de nuestra autonomía se prohibieron exposiciones por aparecer difuminadas una hoz y un martillo o proyecciones como “Yo te saludo María” reunieron ante la puerta del cine donde se proyectaba el film a monjas y alumnas de un colegio opusdeista y concertado rezando el rosario para salvar las almas de los pecadores asistentes o “La religiosa” desatara las iras de los carcas de la Cámara de Comercio.

Así que no se rasguen ahora las vestiduras estos sepulcros blanqueados por lo que hacen los islamistas ya que ellos hicieron lo mismo en su día. Todos los extremismos religiosos son malos y entre nosotros sigue existiendo todo un amplio catalogo de ellos. Libertad de expresión sí, pero para todos y con los debidos respetos.

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