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Etiquetas:   Crítica de cine  

'Una rosa de Francia': Érase una vez... la vida que te espera

Pelayo López
Pelayo López
domingo, 26 de marzo de 2006, 22:17 h (CET)
Con esta tragicomedia aromatizada y artificiosa, cuyo título proviene de una famosa canción, el director cántabro Manuel Gutiérrez Aragón demuestra que sigue presente en su cinematografía la huella cubana paterna casi 10 años después de rodar "Cosas que dejé en La Habana" -Espiga de Oro en Valladolid-. Y es que el cuerpo y el alma de ambas sigue siendo el mismo, el triángulo escaleno formado por Jorge Perugorría -soberbio en su papel de galán y criminal en un papel pensado expresamente para él y por lo que tuvo que adelgazar en plan "el maquinista Christian Bale" "sólo" 20 kilos-, el escritor y guionista Senel Paz -autor, entre otros guiones, del fresco y sugerente "Fresa y chocolate"- y el propio realizador. Sin embargo, entre ambas, la similitud se convierte al mismo tiempo en diferencia: si en la primera Gutiérrez Aragón nos relataba la vida de los inmigrantes cubanos en nuestro país, ahora, en sentido inverso, nos cuenta las andanzas de un joven español -al menos el acento así lo "certifica" aunque el personaje nos diga lo contrario"- en Cuba.

A pesar de una trayectoria avalada por premios en Berlín, San Sebastián o Valladolid, a esta sencilla historia de aventuras del cántabro le falta algo y ahonda en la misma cantinela de sus proyectos en los últimos tiempos. Si bien tiene un cierto clasicismo en su propuesta, con las dosis pertinentes de intriga y romanticismo, no adolece tampoco de ciertos límites comunes con los seriales y su lirismo desbordante. Al fin y a la postre, la traición acaba haciendo acto de presencia porque la amistad de los dos protagonistas acaba sucumbiendo a los encantos de una joven. Y no seré yo, aunque puedan presuponerlo, quién prosiga este párrafo con ese dicho archifamoso sobre qué tira más. Además, son identificables, aunque de una manera mucho más liviana que en otras ocasiones, los rasgos cinematográficos de siempre de este director, como el compromiso sociopolítico o su carácter fabulador, algo que queda en evidencia desde el inicio -"Érase una vez en Cuba...en cualquier época en que queramos situar la historia"- y que acaba definiendo con una corrección somnolienta.

Sin embargo, la historia es fácilmente delimitable entre la ley seca en los Estados Unidos y la antesala revolucionaria castrista, en un período de calma tensa. Es en este contexto donde un traficante de personas -emigrantes y mujeres-, entabla una relación de amistad con el joven que le salva la vida durante el ataque de una patrullera norteamericana. Los negocios y los amores no son buenos compañeros ni amigos, y más si ambos acaban perdiendo el sentido por la misma joven, la protegida y favorita del mercader. Aunque las gotas de erotismo de la película son más risibles que sugerentes, sobre todo en los escarceos amorosos entre los dos jóvenes protagonistas, más rítmicos que realistas. Un lastre durante todo el metraje es también el actor español Alex González, quien, a pesar de su esfuerzo y entrega y no sabemos muy bien si por su identificación con la serie de televisión "Motivos personales", no acaba de encajar en el papel de la misma manera que lo hizo brillantemente en "Segundo asalto", cinta que además le valió una nominación a los pasados Premios de la Academia del Cine Español.

En lo positivo, sobre todo, destacar el descubrimiento de una nueva lolita, en este caso del cine cubano, la joven Ana Celia de Armas -recomendada por el propio Perugorría, quien no solamente demuestra saber comer helados, sino que también se come la cámara y a sus compañeros de rodaje-. Pero también la "madame" Broselianda Hernández, una joya benefactora, y la dirección artística, que si bien puede resultar demasiado saturante y excesiva, refleja muy bien tanto el entorno habanero como el interior del prostíbulo -en realidad la Fundación de Cine Latinoamericano de Gabriel García Márquez-.

Las rosas, de Francia o de Cuba, son fugaces e inalcanzables, como el sueño de aquellos que desembarcan en la película en un cayo cualquiera, su puerta a los "yunaitet esteits". Nos queda claro al menos una cosa, Cuba, por "h" o por "b", que Cuba está de moda cinematográficamente hablando. "Cuba Libre", "Al fin, el mar", "Una rosa de Francia"... "Érase una vez... La vida que te espera".

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