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Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Referéndum

Jesús Paniagua (Madrid)
Redacción
viernes, 3 de febrero de 2006, 04:27 h (CET)
¿Es oportuno un referéndum sobre un proyecto de estatuto sin ni siquiera mencionarlo? La cuestión viene dada por el contenido de la propia consulta, sin duda erróneo: "¿Considera conveniente que España siga siendo una única nación...?"

¿Qué disparate es ese de "considera conveniente"? ¿Y si no lo consideran conveniente? ¿Es una cuestión de conveniencia, pues? ¿Es materia opinable?

Recuerda de inmediato a una idea que exponía en su momento José Antonio Primo de Rivera: "Aunque todos los españoles estuvieran conformes en convertir a Cataluña en país extranjero, sería el hacerlo un crimen (...). España no es nuestra, como objeto patrimonial; nuestra generación no es dueña de España; la ha recibido del esfuerzo de generaciones anteriores, y ha de entregarla, como depósito sagrado, a las que la sucedan”.

Por otro lado, no parece que lo más acertado ante el problema del Estatut sea enfrentar en las urnas la voluntad de los catalanes con la voluntad del resto de España. Políticamente podría ser un error tremendo, con consecuencias sociales graves en términos de integración y convivencia, simplemente para satisfacer intereses partidistas.

Un Estatuto de autonomía para Cataluña debe proponerlo el Parlamento Catalán, aprobarlo las Cortes General y luego el texto resultante someterlo a referéndum de los catalanes, no de todos los españoles.

Si se considera que vulnera la Constitución o que implica una reforma constitucional encubierta, lo correcto es recurrir al Tribunal Constitucional. Pero no parece que lo más recomendable sea preguntar a todos los españoles y transferir así a los ciudadanos un problema que no existía y que han creado los políticos.

Provocar enfrentamientos ciudadanos y territoriales por la incapacidad de los políticos es una maniobra torpísima, porque eso son heridas históricas que luego es complicado cerrar.

Si a esta iniciativa la quitamos el envoltorio partidista veremos que dentro no hay nada más.

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