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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Europa y el islam

Eulogio López
Redacción
viernes, 3 de febrero de 2006, 04:27 h (CET)
El insigne periodista Eulogio López, director de HISPANIDAD digital, ha publicado en su número 2373 (01/02/06) un artículo antológico que por su contenido e interés juzgo digno de resaltarlo y propagarlo. Me tomo la libertad de hacerlo, con el permiso de su autor, con cuya ideología y profesión de fe católica sintonizo plenamente. Por amor a la brevedad lo transcribo, suprimiendo algún párrafo que nada resta a lo esencial. (M.R.S M)

”La Europa Medieval detuvo al Islam en España y en Viena porque creían en lo que defendían. La Europa actual simplemente no cree en nada. Aún diría más: el problema ya no es que el Continente que forjó el mundo no crea en nada: lo peor es que en lo único en que se ocupa es en destruir aquello en lo que creó. Es como si los vecinos de un inmueble no sólo despreciaran la casa que habitan sino que dedicaran su tiempo y esfuerzo a roer los cimientos que la soportan. Los cimientos de Europa no son más que la fe cristiana. Pues bien, esa es la situación de la Europa actual. Quiero decir: ¿Se imaginan ustedes a un político musulmán, de cualquier signo ideológico, colocándose en la cabeza un turbante con una imagen de Mahoma, tal y como hizo nuestro ínclito Carod-Rovira, colocándose en la cabeza una corona de espinas –juguetón, el chavalote- y dejándose fotografiar por otro hombre de mente abierta, el presidente de la Generalitat , Pasqual Maragall? Sería una manera de romper el Tripartito, dado que no quedarían sino los trocitos de las tres partes, o al menos de sus más insignes representantes.

MAHOMA CARICATURIZADO Los musulmanes no se quejan de que les satiricen a ellos, sino de que satirizan a su profeta, a quien consideran enviado de Dios. Tenemos derecho a satirizar a un político, que no a injuriarle o a calumniarle, pero el musulmán no está pidiendo defensa para su persona, sino para su credo. Su petición puede ser lo que quiera: pero no egoísta ni interesada. Y, al mismo tiempo, nadie se queja, o nadie tiene derecho a quejarse, de una crítica a una doctrina o religión, pero sí a ridiculizar unas creencias. Una cosa es la crítica y otra el escarnio, una cosa es la ironía y otra el sarcasmo.

CONTRASTE CON JESÚS DE NAZARET. Aquí ridiculizas a Jesús de Nazaret y no te pasa nada. Ridiculizas a Mahoma y tu vida corre peligro. Esto demuestra que el Islam no es más que una herejía del cristianismo, que toma sus aspectos externos y que dirige a sus fieles a golpe de látigo, mientras que el cristianismo no repara tanto en los aspectos externos y va a la conversión del corazón. El Islam no llama a Dios “padre”, sólo “creador”, y más digno de ser adorado que de ser amado. El cristianismo, por el contrario, predica la infancia espiritual y la excepcional grandeza de un hombre que le habla a Dios como creador y redentor, pero también como padre. El Islam se basa en la doctrina, el Cristianismo en el amor. Y de ahí surge la tercera diferencia: para el Islam, el hombre es un ser obligado a cumplir con Alá; para el cristianismo, el hombre es un ser libre, que puede optar entre odiar a Dios o amarle, o lo que es más grave, puede optar por despreciarle.

CONCLUSIÓN. Ante la falta de respeto de un Occidente que no cree en nada lo que funciona es el método musulmán, no el cristiano. ¡Qué triste! No cabe duda: o Europa vuelve a ser la misma, es decir, una Europa cristiana, o acabará conquistada por el Islam, con el consiguiente retroceso de muchos siglos y la consiguiente esclavitud de la mujer.

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