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Rajoy en el Vaticano
Eduardo Cassano
¡Como están los del PP oiga! Mira si tiene que ser grave fractura entre los suyos que Rajoy visita hoy el Vaticano. Supongo que habrá ido en busca de la clarividencia inexistente en su partido, que desde hace un par de años sólo sabe decir “no” y “manifestación”… la siguiente, contra el Estatut, otra más.
El tema que probablemente van a tratar más, como no, es el de la familia. Tanto el Papa como Rajoy aún andan escocidos, nunca mejor dicho, con la aprobación de la ley de matrimonios homosexuales. Aprovechando el encuentro, haría bien el Papa en preguntar a Rajoy por la estabilidad familiar de todos los militantes de su partido… puestos a meterse en la vida privada de los demás. No quiero acordarme de aquel político popular, acusado de adulterio y abandono del hogar, o los divorciados, y un largo etc.
Me resulta algo contradictorio las declaraciones de Benedicto XVI, le preocupan los temas de carácter humano y la defensa de la persona, y el respeto de los valores que van unidos a la persona. Curioso… ¿no son personas los homosexuales? Pues no los ha defendido muy bien que digamos. En fin, no voy a seguir hurgando en un tema que, afortunadamente, está más que superado y aprobado por ley.
Me ha llamado la atención de esta visita a la Santa Sede por parte de Rajoy, en una semana más que complicada. ¿No tenía una Iglesia más cercana donde ir a rezar para que no salga adelante el Estatut? ¿Tiene tantos pecados acumulados como para ir a recibir una hostia sagrada en condiciones? He leído que hace dos semanas el Papa recibió a un tal Aznar… ¿se acordará el pontífice que estos dos personajes apoyaron la horrible e injusta guerra de Irak? Por si acaso, y si tengo el dudoso honor de que me lea, le recordaré que en aquellas manifestaciones había muchísimas familias unidas contra esa guerra, homosexuales y heterosexuales que no aceptaban esa decisión dictatorial, pero no se les hizo caso.
Me gustaría saber si también hablarán de eso… me temo que no. El pasado ni le importa, ni le interesa a la Iglesia… ¿verdad?
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