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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   PP   -   Sección:   Opinión

Sobran desplantes y rabietas

Casado merece total apoyo del PP
Miguel Massanet
lunes, 10 de septiembre de 2018, 08:35 h (CET)

Es momento de unir fuerzas y de colaborar si se quiere que el PP consiga, en el menor tiempo posible, recuperar la fuerza que tuvo en su periodo de máximo esplendor, con el señor J.M. Aznar.


Lo peor que le puede suceder, en estos momentos de transición por el que está pasando el partido del señor Fraga, sería, sin duda, que las pequeñas disputas, los orgullos heridos, los egoísmos perjudicados o las aspiraciones de alcanzar un determinado objetivo fallidas, se convirtieran en motivo de una batalla interna, de descalificaciones, zancadillas, desplantes o cualquier otra muestra de disconformidad y desagrado, a cargo de aquellos dirigentes del partido que tuvieron ya su ocasión de triunfar o de demostrar su valía durante el tiempo que estuvieron en puestos de responsabilidad dentro del partido y, no obstante, por distintos motivos que sería prolijo enumerar, no supieron dirigir al país por los derroteros que, cuando se promocionaron para ser votados, en noviembre del 2011, se habían comprometido a que seguirían y, al menos, en una parte muy importante de lo que habían ofrecido a sus votantes, no fueron capaces de cumplirlo en las dos legislaturas que se mantuvieron en el poder.


El nuevo gobierno del PSOE, dirigido por el señor P.Sánchez, un gobierno que la señora Carmen Calvo calificó de gobierno feminista, por la gran cantidad de mujeres que están ostentando cargos de ministras, no parece que le haga mucho honor a las expectativas que las feministas pudieran haber depositado en ellas, cuando han intentado demostrar que, allí donde las féminas ostentan cargos de responsabilidad todo funciona mejor. En realidad, lo único que se ha podido comprobar de la actuación de varias de las señoras ministras, empezando por la portavoz del Gobierno, señora Celaá y por la misma Carmen Calvo, no ha sido más que un encadenamiento de declaraciones y rectificaciones que, al parecer, se ha convertido en una constante dentro de este gobierno de contradicciones, en las que parece que han venido cayendo muchos de quienes forman parte de él. No obstante siguen en el machito y esto, como se está viendo, supone que a medida que el soberanismo catalán se va reafirmando en sus objetivos separatistas y consiguiendo ir avanzando, paso a paso, en lo que se proponen, empezando por estar internacionalizando el conflicto de Cataluña con el Estado español poniendo, en ocasiones, en un brete a nuestra Justicia sin que el Gobierno parezca tener muy claro cuál debe ser su postura ante las causas iniciadas, en países extranjeros, sobre temas que afectan directamente al ordenamiento jurídico de nuestra nación y a algunos de nuestros magistrados implicados directamente en los casos que se han abierto en España contra presuntos culpables de graves delitos en contra de la nación española; algunos de los cuales se refugiaron en el extranjero para evitar tener que comparecer ante los tribunales españoles para responder de sus presuntos delitos.


Ante todas es posiciones que, evidentemente, se podrían considerar tibias, dubitativas, tolerantes y carentes de la energía que se podría pedir al gobierno español, nada más existe un grupo de personas, los que podríamos afirmar que, en realidad, son lo que ha quedado de los dirigentes del PP, capaces de mantener en alto la bandera de la defensa de la unidad de España, del respeto hacia sus símbolos e instituciones, de la defensa de nuestro sistema democrático basado en lo que se ha denominado como una Monarquía parlamentaria que, si para muchos de nosotros no es a lo que aspiraríamos dentro de la que sería un tipo de gobierno democrático con la elección de todas y cada una de sus representaciones por medio de las urnas; en estos momentos en que España está pasando por el grave peligro de su división y el ataque, por parte del comunismo de Podemos y de la necesidad del PSOE de Sánchez de apoyarse en partidos de la izquierda y separatistas para poderse mantener en el poder, al menos hasta que se puedan convocar elecciones que, si Dios no lo remedia, no lo serán hasta que los socialistas crean que han conseguido remontar en las encuestas y se vean en condiciones de conseguir gobernar, solos o en compañía de algún partido de izquierdas que, de momento, todo apunta a que sea con Podemos, una expectativa que, evidentemente, causa muchas preocupaciones a todos aquellos que saben cómo se las gastan los comunistas bolivarianos cuando alcanzan el poder.

Y aquí es donde viene la llamada de atención hacia aquellos miembros del PP, de los que fueron derrotados en las elecciones para nuevo presidente de la formación popular, y de los que habían depositado su confianza en que resultaran vencedores los que se puede decir que, en cierto modo, representaban a los seguidores del antiguo presidente, el señor Mariano Rajoy. El señor Pablo Casado habló con palabras de reconciliación, ofreció lugares de relevancia dentro de la nueva organización del partido; manifestó, claramente, su predisposición a la reconciliación, si es que hubo alguna fricción durante la campaña; algo natural, con motivo de la defensa de cada una de las candidaturas; acogió a todos los otros candidatos que no habían conseguido pasar el corte que dejaba reducido a los dos más votados en la primera vuelta y recordó a todos que el intentar la renovación del partido, el comenzar de nuevo dejando atrás viejos errores y causas judiciales que, en modo alguno, afectaban a quienes habían decidido iniciar una nueva etapa sin la rémora de causas de corrupción pendientes; algo que quedaba para quienes estaban, en alguna manera, relacionados o eran responsables políticos de aquellos casos que tanto desacreditaron al partido de las derechas españolas.


No sabemos lo que llevarán entre manos los que decidieron darle la espalda al nuevo presidente. Es cierto que algunos de los que apoyaron la candidatura de Sáez de Santamaría, parece que no han sabido aceptar la derrota de dicha señora, seguramente porque siguen pensando que la política de los últimos años de Rajoy, al frente del gobierno, una política que, si prescindimos de sus éxitos en materia económica que todos le reconocemos, en cuanto a la política interior del país, del cumplimiento de las promesas electorales que hizo, y especialmente en lo referente al tema del separatismo catalán, al que permitió que se reforzase; amenazase al Gobierno con la separación de Cataluña de España; insultase gravemente al resto de españoles; proclamase por unos instantes la República Independiente Catalana y, por si todo ellos no bastase, no aplicó el Artº 155 de la Constitución hasta que la evidencia de una revolución catalana les llevó a la convicción de que era preciso actuar sin más retraso. Aun así, se dejaron puntos esenciales, como la falta de intervención en los medios informativos catalanes, que siguieron emitiendo propaganda en contra del Gobierno y a favor de los que se atrevieron a convocar un referéndum, celebrarlo, a pesar de la prohibición explícita del TC y del intento (fracasado a causa de la traición de parte de los mossos de escuadra) de impedirlo con unas fuerzas, insuficientes, de la policía nacional y la Guardia Civil; se ha demostrado que no fue, ni mucho menos, la que hubiera convenido para cortar de raíz cualquier intento de volver a insistir en el proyecto independentista catalán, algo que ha quedado evidenciado viendo cómo, en la actualidad, el problema que plantean de nuevo los separatistas catalanes, algo que amenaza con convertir la Diada del 11 de Septiembre en un acto reivindicativo y de repulsa contra el Estado español, en el que, por añadidura, se insistirá, no sabemos si con violencia o no, en la libertad de los presos por los delitos cometidos en relación con las actuaciones en favor de la independencia de Cataluña.


En esta situación cualquier intento que parta de los miembros de la anterior dirección del PP en orden a desacreditar al señor Casado, puede resultar deletéreo para el partido y para su nueva directiva que, hasta ahora, con algunas pequeñas equivocaciones, se puede decir que vienen actuando así y como muchos españoles, que queremos a nuestra nación, esperábamos que lo hicieran. Los que ahora se quejan porque no pueden intervenir en las difíciles decisiones que le quedarán por tomar, de ahora en adelante, al señor Casado y su equipo; debieran de tomar nota de cuáles fueron los resultados de las políticas que ellos defendieron. Diríamos que ya es hora de que aquellos que no estén dispuestos a ser leales a la nueva dirección lo digan y, si lo desean, abandonen el partido puesto que nadie los retiene en él; los que siguen dudando y no acaban de tomar una decisión, que se lo planteen seriamente y no contribuyan con sus indecisiones a crear una atmósfera enrarecida dentro de la formación popular, que ahora precisa más que nunca tener las ideas claras y seguir, sin cuarteamiento alguno, las consignas que, desde los nuevos dirigentes, se vayan dando a los miembros y simpatizantes del partido.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, creemos que el camino que le queda al PP no va a ser, ni mucho menos, fácil ni sin dificultades; antes al contrario, estamos convencidos de que, desde las izquierdas, van a intentar por todos los medios de evitar que vayan progresando y, si pueden, de convertirlo en un partido aislado como hicieron, en su momento, con el pacto del Tinell. Sólo de la unidad, el esfuerzo común y la disciplina política y una esperanza sin fisuras en el futuro, van a permitir que los esfuerzos del nuevo líder consigan sus frutos. Y creo que ha llegado el momento de que, aquellos partidos hermanos, como es el caso de Vox, que seguramente comparten en un 90% los temas que defiende el PP un partido que, por añadidura, ha acabado de dejar atrás todos los temas de corrupción que pudieron motivar, a los de Vox, a abandonar el PP. Es indudable que, un refuerzo como éste, contribuiría a levanta los ánimos de la derecha española, hasta ahora sumida en la desesperanza y el pesimismo. ¡Y esto es, evidentemente, lo que hace falta! 
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