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Etiquetas:   Reflexiones nómadas   -   Sección:   Opinión

El camino al centro

Sergio Cano

miércoles, 25 de enero de 2006, 00:29 h (CET)
Ah, ¡el centro!, ese morrocotudo espacio político espectral al que hace años los populares invocaron como señal inequívoca de renovación, de modernización, de europeización. Cambiaron, y todo, de nombre, de look. Algunos hasta se afeitaron el bigotín. Eran tiempos de carrera hacia el centro: un partido ¿de centro?, ¿o acaso no será de centro-derecha?, ¿por qué no centro-reformista?, ¿derecha liberal?... Bla, bla, bla. ¡Hablemos catalán en la intimidad!, ¡negociemos la paz con el 'Movimiento de Liberación Nacional Vasco?'!...

En esto que, hace unos días, salta como un resorte el general Mena con todo eso que ya sabemos: ruido de sables, cuidadín que con el ejército no se tontea... Don Gabriel Elorriaga, muy de centro él, le comprende. ¿No habíamos quedado en que los militares de política ni 'mú', que ya saben las reglas del juego cuando deciden dedicarse a este oficio, que siempre se han metido en política la han liado?

Pero claro, como para todo hay una explicación, para este camino de perversión antidemocrática también; leo en el blog del periodista Antonio Fraguas (La Fragua), y coincido con su tesis: 'Es el PP el que está dando esa sensación de desestabilización. Algunos militares han creído lo que dice el PP, y se han puesto nerviosos. Que guarde silencio el PP, y lo guardarán esos militares díscolos'. Pero por supuesto, y contra lo que sería lo deseable, ellos a lo suyo, erre que erre, que si se descuartiza España, que si el gobierno quiere demoler España, que si Expaña... Y el legionario González Calderón insinúa en presentarse en Madrid con su tropa (1ª Compañía de la I Bandera 'Comandante Franco' del Tercio Gran Capitán Primero de la Legión).

Tenemos, los demócratas (los de verdad), motivos para preocuparnos viendo a unos políticos, y sus voceros mediáticos, empeñados en seguir con su discurso falto de argumentos, falaz, incendiario, revanchista y desestabilizador. Porque aunque el centro político no existe, sí existe la mesura, la cordura, el talante (que no es patrimonio exclusivo de ZP) y la legalidad, en definitiva.

Y espero que el centro, el de verdad, el que sí existe, el sociológico, el democrático, no consiga ser objeto de excitación por estos irresponsables. Por lo menos, para desgracia de Acebes, Zaplana, Rouco Varela y Losantos, hoy por hoy a pie de calle la gente normal, que son mayoría, sigue creyendo en el sistema, continúan haciendo su vida normal.

Porque España, este país plural donde cabemos todos, no está rompiéndose.

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