Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

La Valencia de Rita

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
martes, 24 de enero de 2006, 02:02 h (CET)
Los valencianos, en general, somos un pueblo subordinado y nuestros políticos de los dos partidos mayoritarios tienen que hacer “bolos” en Madrid si quieren tener alguna repercusión mediática más allá de las fronteras de la Comunidad. Esta semana le ha tocado el turno a la Alcaldesa de la ciudad de Valencia, Dª Rita Barberá, quien acudió el pasado miércoles, día 18, a los impecables salones del Ritz madrileño para una sesión de auto bombo y propaganda acompañada por la plana mayor del Partido Popular, faltaba tan sólo Zaplana- ¿por qué será?-, y los capitostes de las organizaciones empresariales valencianas más dedicados a dar incienso al poder popular que a velar por los intereses de la, cada día, más decadente industria valenciana. Aquí, en los últimos años, lo único que funciona es la industria de la especulación y el ladrillo.

Naturalmente la Sra. Barberá pintó un paisaje idílico y se atrevió a decir que “nos sentimos artífices de la ciudad más dinámica de Europa”, y tal vez esta sea la visión que se lleven algunos de nuestros visitantes. La Ciudad de las Artes y las Ciencias es un macro complejo alzado por Santiago Calatrava que, en principio, deja con la boca abierta a quienes se acercan a ella y que ha servido para revalorizar los terrenos anejos a ella donde se ha querido construir un Manhattan de juguete. Pero la verdad es que “las artes” cuentan con un espacio para la ópera, inaugurado sin terminar y con 148 butacas ciegas, es decir que no se ve el escenario, y de “las ciencias” algunos científicos no están demasiado contentos con la instalación existente. No obstante es un bonito lugar para pasear y hacerse las fotos del día de la boda. Por supuesto que nuestra alcaldesa olvidó decir que el proyecto originario era del PSOE y que luego ellos, los populares, al llegar a la alcaldía lo modificaron multiplicando el gasto en cientos de millones.

No se olvidó nuestra alcaldesa de reclamar al gobierno de la Nación lo de siempre: agua, AVE y financiación para la Copa del América. Esta regata de veleros, tripulados y armados por multimillonarios se nos ha vendido como la panacea para la ciudad olvidando que si se celebra en nuestras aguas es porque los valencianos con nuestros impuestos hemos pagado una buena cantidad de millones a la entidad suiza organizadora del evento y que los empleos creados van a ser tan precarios como el pan para hoy y el hambre para mañana. Así mismo, hasta ahora, la única administración que ha puesto dineros en dicho evento es la central, es decir el tan denostado gobierno de Rodríguez Zapatero. El agua y el AVE se le olvidó reclamarlos durante los ocho años que José María Aznar estuvo en la Moncloa. Tal vez entonces no tocaba molestar al “jefe”, aunque si que la recuerdo, junto a Zaplana, enseñándonos unos videos electorales donde ya aparecía el AVE corriendo por tierras valencianas en el 2.003. Aznar vino, puso una traviesa para la foto y se fue. La traviesa luego la quitaron.

Somos una Valencia de, como dicen por aquí, “bufar en caldo gelat”, es decir, presumir de lo que no se tiene. Tenemos un barrio marinero del Cabanyal, declarado Bien de Interés Cultural, al que la piqueta municipal quiere meter mano para con la excusa de abrir un camino al mar especular con los terrenos. Somos campeones en tener a nuestros escolares en barracones, en algunos casos durante toda su formación secundaria. Expulsamos a los emigrantes que duermen debajo de un puente cercano a un Centro Comercial a manguerazos de agua y encima les multamos con treinta euros por dormir en la calle ensuciándola con sus mugrientos cartones. Nuestros servicios sociales dejan mucho que desear y muchos ancianos y discapacitados no son atendidos como merecen. Y además de los habituales supermercados donde avituallarse de alimentos y otros enseres aquí contamos con un “súper de la droga”, los vecinos de las barriadas periféricas de Campanar y Benimamet ven diariamente como por sus calles transita una verdadera procesión de muertos vivientes. En muchas de nuestras calles corremos peligro de tropezar con una farola ya que hay que ir con la vista puesta en el suelo para no pisar los excrementos caninos diseminados por doquier. Y del ruido ni les cuento, motocicletas a escape libre y botellón acompañan nuestras cálidas noches mediterráneas, amén de bares y discotecas ilegales y ruidosas que ya le han costado más de una multa a nuestro Ayuntamiento por su negligencia y permisividad.

Definitivamente hay dos Valencias, una de la Sra. Alcaldesa y su entorno y que ella ve cómo la adora cuando traje negro y sonrisa al rostro preside las procesiones y otra la que muchos ciudadanos tenemos que sufrir cada día y que no nos gusta, pero, al fin y al cabo, es nuestra ciudad y aunque no lo parezca la queremos tanto o más que Rita Barberá. Se critica lo que se quiere para hacerlo mejor.

Noticias relacionadas

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?

Intervención en Cataluña

Rajoy ha reaccionado ante el reto o chantaje planteado por Puigdemont

Soy mujer, escucha mi rugido

La violencia contra las mujeres en la vida estadounidense, en primer plano

Velocidad de la alegría

Necesitamos agilidad mental para el cultivo y disfrute de la alegría crítica y constructiva
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris