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Euskadi
Santi Benítez
Leire Echevarría Simarro, profesión: Asesino a sueldo. Zigar Merodio Larraorra, profesión: Asesino a sueldo. Raúl A. Fuentes Villo, profesión: Asesino a sueldo. Mercedes Chivite Berango, profesión: Asesino a sueldo. Gracia Morcillo Torres, profesión: Asesino a sueldo. Oies Egudagu Bernas, profesión: Asesino a sueldo. Diego Ugart, profesión: Asesino a sueldo. Van armados y son extremadamente peligrosos. Pueden llevar una vida aparentemente normal y son discretos. Sus fotografías pueden verse en la web de la policía nacional.
No se les busca por ser vascos, no se les busca por absolutamente ninguna otra cosa que por ser unos indeseables asesinos a sangre fría. Cobran un sueldo pagado por la banda mafiosa ETA, dinero que conseguían a través del entramado económico financiero de varias empresas gestionadas que defienden el asesinato, el secuestro y la extorsión como argumento político en una democracia, Batatasuna. Esto ya no ocurre. Batatasuna está ilegalizada por relación directa con la organización mafiosa ETA. Ya no hay dinero.
Imanol Miner Villanueva, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Ainoa García Montero, profesión: Asesina a sueldo – Encarcelada. Iñigo Vallego Franco, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Nerea Garaizar, profesión: Asesina a sueldo – Encarcelada. Juan Fernández Iradi, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Javier Abamuza Martínez, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Gorka Palacios Aldoy, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Juan Luis Rabenach, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Ainoa Múgica Goñi, profesión: Asesina a sueldo – Encarcelada. Josu Ordóñez, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Alberto Rey, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado. Koldo Marinelarena, profesión: Asesino a sueldo – Encarcelado.
Las fuerzas de seguridad del Estado, en conjunción con el poder judicial han logrado, en muy poco tiempo dejar a la organización mafiosa ETA sin financiación, eliminando sus fuentes de ingreso a través del entramado económico que sustentaba Batatasuna. Es mérito del Estado de Derecho que la organización criminal quiera sentarse a negociar.
Es una oportunidad para Euskadi y para todos los vascos que, por fin, pueden ejercer sus derechos sin miedo a represalias, sin miedo al tiro en la nuca, a la bomba lapa. Ahora es Euskadi la que debe decidir si sigue permitiendo que aquellos que durante tanto impusieron el miedo aún siendo una minoría, deben seguir existiendo.
Y para ello nada mejor que las urnas.
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