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Opinión
Etiquetas:   El espectador  

Breve teoría del aguinaldo

Jorge Hernández

martes, 17 de enero de 2006, 01:38 h (CET)
Ver el otro día a Caldera cantar las virtudes de la nueva ley para personas dependientes me ha suscitado una pequeña reflexión en torno a las supuestas virtudes del modelo de estado de bienestar europeo. Sobre todo después de conversar con un amigo norteamericano que paga 500 euros cada tres meses por asistencia sanitaria completa en un hospital privado y después de quedarme anonadado al comprobar en la web del Banco Mundial que en el ranking de ineficiencia burocrática España ocupa el puesto 133, por detrás de la Isla de Tonga.

Porque es que resulta que de cada 100 euros de salario que recibe un trabajador en España, alrededor de 28 van al estado en concepto de seguridad social, 23 los paga la empresa y 5 el ‘currela’. De lo que queda, hay que descontar el impuesto sobre la renta que supone en torno al 25% sobre todo si has tenido la mala suerte de trabajar en dos empresas en el mismo año. O sea que de los 100 euros al trabajador le quedan en torno a 54 para consumir, pero claro, cuando vas a comprar equis producto has de abonar el 16% en concepto de IVA. Nos quedamos en apenas 42 eurillos netos parte de los cuales hay que invertir en impuestos municipales, de circulación, de agua…

¿Qué te da el estado a cambio?: una carretera nacional en mal estado para ir a Madrid mal señalizada, habitación en un hospital público compartida con al menos otras dos personas después de haber esperado dos años para que te intervenga un médico mal pagado que abre consulta privada por la tarde para complementar. También un sistema educativo en el que el esfuerzo de los alumnos está penalizado y en el que después de salir de la Universidad, la mayoría tendrá problemas para leer, escribir y expresarse con corrección. Y te dan una pensión después de haber cotizado toda la vida que te situará muy cerca del umbral de la pobreza. Para gestionar todo ello, una gigantesca burocracia clientelar que trabaja de ocho a tres en el mejor de los casos.

La pregunta que yo me hago es, después de estar asfixiado a impuestos. ¿ Por qué el estado antes de atracar mensualmente en las nóminas no permite decidir al trabajador lo que hace con su dinero?. Ah claro, que es el estado de ‘bienestar’.

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