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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

El golpista es Rodríguez; los fascistas, sus socios

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
lunes, 16 de enero de 2006, 01:26 h (CET)
Para empezar, precisaré que el golpe del Estado contra la Sociedad es aquel tan frecuente que perpetran tan a menudo todos los políticos que incumplen sus promesas electorales, que las exceden o que actúan en sentido contrario.

Es el verdadero transfuguismo, y el más peligroso de todos, porque no afecta sólo a uno o unos pocos de los diputados electos, sino que ocurre cuando toda una formación se fuga de sus compromisos con sus electores para ejecutar actos distintos a aquéllos que prometieron y para los que fueron elegidos... Habría que preguntarse cuántas veces ocurre esto, a cuántas formaciones afecta y por qué un modelo que se dice democrático no impide este fraude a los electores, sino que, por el contrario, como en el caso español, lo fomenta. Pero ello es motivo de otra reflexión distinta.

El golpe del Estado que preside Rodríguez contra sus votantes no está discurriendo por los cauces tan habituales a la clase política: no se trata de las corrientes cuestiones crematísticas, ni siquiera es similar al que también dio Aznar, cuando hizo participar a España en una guerra contra la voluntad mayoritaria incluso de sus electores... Rodríguez ni siquiera sabe qué cosa es la que preside, si se trata de una nación o varias. Rodríguez no se sabe lo que está negociando, ni con ETA ni con otras fuerza políticas y económicas. Y no fueron esos los compromisos que adquirió con los ciudadanos que “confiaron” en él.

Ni siquiera importaría que, finalmente, consiguiera algo sumamente complejo de alcanzar: que el “Estatut” que le han presentado reluciese, si no como una patena, al menos como algo que no semejase una absoluta Contraconstitución.

La voluntad política de quienes le han presentado el ´Proyecto de Estatut´ es, precisamente, la que se desprende nítidamente de la textualidad de dicho proyecto. Eso es lo quieren, eso es lo que harán, entre otras cosas porque eso es lo que están haciendo ya, por ejemplo, en materia lingüística, ahora que no tienen cobertura constitucional ni estatutaria para hacerlo...

Y lo que hacen en su Cataluña una, grande y monoidentiraria, por imposición oficial, ni siquiera hay que retrotraerse a viejas épocas recientes para saber lo que es. Lo expresan en las consignas de nuestros días, aún con mayor claridad: “un pueblo, una lengua, una cultura”... A pesar de que aquel territorio es, en realidad, mucho más plurilingüistico demográficamente que España en su conjunto. Y que el castellano convive en el ámbito lingüístico y literario catalán desde la Edad Media.

Por no citar el caso vasco, donde la ideología totalitaria/estatista, fascista o nacional-socialista, tres formas de lo mismo en esencia, es aún más obvia y violenta.

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