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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Sonreir es gratis y sano

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 16 de enero de 2006, 01:26 h (CET)
Piénselo, ¿desde cuando no sonríe?. La verdad es que no está el horno para bollos y sonrisas. Algunos ya se crispan nada más despertar, unos escuchando las homilías matutinas de la COPE y otros añorando al Gabilondo que dejó la SER, otros abrimos este mundo globalizado que es la pequeña pantalla de nuestro ordenador y nos desayunamos, cada mañana, con las decenas de muertos que se producen en la “pacificación” de Irak o con cualquier desastre de la naturaleza ocurrido en lejanos países y se nos hiela la sonrisa. Tampoco la mayoría de nuestros políticos nos ayudan a esbozar una pequeña sonrisa. En lugar de dedicar su tiempo a la política, es decir el arte de conseguir el bien común, se pasan el día viendo quien la dice más gorda, y quien suelta el insulto más zafio descalificando al oponente sin oponer razonamiento alguno. Ya no quedan oradores como los políticos, de uno y otro signo, que no sólo calentaban los escaños en las Cortes de la II República sino que, de tanto en tanto, lucían frases ocurrentes en la contestación al adversario. O como aquel Alfonso Guerra que con su ceceo andaluz y su mala uva aguijoneaba a sus oponentes. Así que andamos todos crispados y a la mínima saltamos a la yugular del otro.

Recientes estudios han demostrado científicamente que el reír es bueno para la salud. Un estudio de la Facultad de Medicina de Maryland (Baltimore) indica que mientras reímos el endotelio que es el tejido que forma el recubrimiento interno de los vasos sanguíneos se dilata incrementado así la circulación de la sangre, sirviendo de antídoto contra el estrés y previniendo las enfermedades coronarias. Y reír todavía es gratis ni está prohibido, pero todo se andará.

En Alemania han sacado una disposición por la que a partir del próximo Noviembre las fotos de carnés y pasaportes deberán tener la “expresión facial más neutra posible”. Es decir serios como Buster Keaton. Hasta ahora los fotógrafos han utilizado tretas para conseguir sacar al posante con aire alegre, desde el “mire al pajarito” al “sonría, por favor”. Y todos hemos dicho más de una vez aquello de “patata” en el momento de la foto colectiva con amigos y familiares. Ahora, los alemanes, a los que no imagino nunca risueños, tendrán que mostrar cara de avinagrados en las fotos de sus documentos de identificación.

Por eso hay políticos a los que el corazón, harto de su seriedad, les da un susto avisándoles que no van por el camino correcto. Esa cara de permanente cabreo que tiene Rodríguez Ibarra, presidente extremeño, hacía prever que en cualquier momento el infarto llamaría a su puerta. Por el contrario ahí tienen ustedes a Miguel Ángel Revilla, presidente cantabro, pura alegría. Es un hombre que ríe y hace reír, que nos alegra la vida con sus dichos- su “Cantabria me pone” estampado en camisetas se vendía estas navidades en el mercadillo de la plaza Porticada santanderina- y que es amante de la buena mesa y de fumar buenos habanos. Un hombre así, y que además va en taxi a la Moncloa a visitar a Zapatero está lejos de que su corazón le dé un susto. Por el contrario el presidente de los valencianos, Francisco Camps, con su eterna cara de andar estreñido o de llevar demasiado apretado el cilicio monjil nos dará un susto el día menos pensado a pesar de su juventud.

Así que rían, riamos todos aunque las circunstancias no sean las más idóneas y aunque los apocalípticos de costumbre nos anuncien cada día mil y un desastres que, la verdad sea dicha, tan sólo están en su pensamiento. Sonrisas contra el estrés podría ser el nombre de una nueva ONG que nos trajera a todos un poco de alegría en este nuevo año. Si es fumador y ya no puede fumarse un buen habano en su restaurante de siempre sonría, si no es fumador y tiene que seguir tragando el humo de los demás en ese pequeño bar donde acude a tomar el aperitivo sonría. Si le gusta el Estatut y no lo aprueban como usted quisiera sonría, si no le gusta el Estatut ni se lo ha leído ni se leerá lo que aprueben sonría también. Su endotelio se expandirá y la sangre correrá más y mejor por sus venas.

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