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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Carta abierta a Carlos Javier de Borbón

Federico Ferrando (Valencia)
Redacción
sábado, 14 de enero de 2006, 04:40 h (CET)
Sr. D. Carlos Javier de Borbón Parma, Príncipe de Asturias, Duque de Madrid. Ante todo solicito perdón por el atrevimiento de escribirle públicamente. No lo haría si la situación de Las Españas no requiriese de una respuesta por su parte al grave momento histórico que vivimos. El sistema democrático liberal ha arruinado el ser de Las Españas. Ha degradado a niveles ínfimos las Leyes Naturales del Dios Creador que están por encima de cualquier legislador y de cualquier corona. Desde su fundación, en 1978 con una constitución atea, hemos vivido hitos increíbles como el divorcio, el aborto, la eutanasia pasiva, líneas de investigación con células madre embrionarias, escuelas laicas que omiten la Verdad de Cristo, Leyes contra la Iglesia Católica y sus postulados, o sea, los postulados de los Diez Mandamientos y del Evangelio.

No existe ya el concepto de Patria, y se ha impuesto, y se impondrá más todavía, el silencio de los que tienen a su cargo la defensa de su unidad. Unidad en la variedad de todos los Reinos que, en sus Estatutos de Autonomía, aniquilan toda Tradición política y legislan erigiéndose en Naciones dentro de la Patria, con clara voluntad de separarse de ella.

No corresponde en absoluto este sistema al tradicional sistema jurídico foral basado en la Historia ancestral de cada uno de nuestros Reinos, creados junto y por la Iglesia Católica, con su apoyo, con sus enseñanzas, con la Fe de sus pueblos, que ha desaparecido casi totalmente.

Ya se oyen voces acerca de la situación de la Corona de Las Españas, que con su actitud reverencial al firmar el texto constitucional, ha devenido en irresponsable, debiendo firmar leyes de la cultura de la muerte. Un rey carlista jamás hubiese firmado una ley del divorcio, aborto, matrimonios no definidos…Hasta en las páginas de un periódico regional pude leer la expresión “un rey cruel” hacia quien ostenta la Jefatura del Estado.

Nuestras libertades van desapareciendo, siendo perseguidas con imposiciones culturales y mediáticas todas nuestras tradiciones seculares, nuestra célula inicial de cada sociedad: la familia. Nuestros Ayuntamientos, institución básica política que debía ser ejemplo de libertad y de garantía de progreso, se ven sometidos por otras instituciones administrativas centrales que llegan a ahogar toda cuestión de libre ejercicio de la potestad y de la autoridad.

No existe justicia. Sí existen leyes, pero no tienen por qué ser justas, y no lo son. Los jueces se ven abocados a dictar resoluciones en contra de su conciencia, únicamente para aplicar la ley, que saben injusta. La justicia se ha perdido.

Aquella frase de San Agustín que proclamaba que la política era la forma más excelsa de ejercer la caridad, ha caido en el más puro vacío, por nuestros políticos.

Señor, los carlistas llevamos treinta años esperando vuestra presencia y la asunción por vuestra egregia persona de la Historia y Doctrina carlista. Contareis con nuestro total apoyo y disciplina. Por Dios, La Patria, Los Fueros y el Rey.

Reitero la solicitud de perdón por el atrevimiento de esta carta. Siempre vuestro, Federico Ferrando Roda.

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