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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

¿Seguirá el boicot?

Manuel Anglada (Almería)
Redacción
martes, 10 de enero de 2006, 00:30 h (CET)
Se quejan los empresarios catalanes del boicot que se está llevando a cabo a los productos de esta región –boicot que no acabará en Navidad-. Ellos saben muy bien que está en su mano que dicho boicot acabe: obligar a sus políticos que retiren totalmente el Estatuto y que quede en vigencia, tal y como está, sin ninguna modificación, el actual.

No es de recibo que exijan un aumento en la cesión económica, pues ya es suficiente el dinero que del resto de España entra en Cataluña, a través de las ventas de sus productos. No debemos olvidar que durante esos “40 años” de los que tanto abominan, para evitar problemas políticos, fue instalándose en esta región y en la vasca, la industria, en lugar de haberla repartido equitativamente por todas las regiones de España, con el empobrecimiento que ello llevó aparejado al resto de regiones, y el enriquecimiento de las regiones vascongada y catalana. Este fue el motivo del fuerte movimiento migratorio hacia esas zonas. Gracias a la explotación de estas personas que ansiaban un mundo mejor para su familia, su economía llegó a los excelentes límites actuales, que le ha permitido enriquecerse y fortalecer al “Banco Nacional de Cataluña”, es decir “La Caixa”.

Hasta ahora, toda España ha tenido que comprar sus productos, en principio, por un motivo esencial, el desconocimiento de la existencia de esos mismos productos, pero de diferentes marcas. Las empresas catalanas tienen capital suficiente para poder publicitarlos, y bien es sabido que producto publicitado, producto comprado; el resto de empresas, de capital mucho más modesto, no pueden permitírselo.

Existen en España cientos de empresas que fabrican los mismos productos, incluso de mayor calidad –no sólo vinos y cavas-, pero que, por faltarles aún ese capital, no pueden darlos a conocer al amplio mercado español, y menos al internacional, de ahí que sean siempre los mismos productos los vendidos. El boicot ha sido la oportunidad para conocer muchas de esas marcas, que muchos seguiremos comprando, de esa manera, el dinero de toda España, se repartirá por todo el país, y no se quedará en su mayor parte en Cataluña, en impuestos y en ganancias por las ventas, y el resto de regiones no necesitará tanto de “su solidaridad”.

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